La expropiación de YPF aún condiciona inversiones, dicen en Estados Unidos

Analistas creen que acordar con Repsol es clave para la Argentina

Por Francisco Olivera |

LA JOLLA, Estados Unidos.- Cerrar la herida llevará tiempo. Es cierto que, en general, y más con el petróleo, los mercados tienen poca memoria. Pero se hace difícil para cualquier compañía del sector soslayar la expropiación de YPF cuando se habla de invertir en la Argentina. Volvió a quedar claro aquí, durante la XXI Conferencia de Energía de La Jolla, que terminó ayer: Vaca Muerta es un recurso de hidrocarburos sumamente interesante, de entre lo más atractivo de la región, pero el Gobierno deberá dar señales de racionalidad económica si pretende desarrollarlo.

La explicación es bastante elemental. A los ojos de una petrolera privada, los países compiten entre sí en tanto destinos de inversión. Una compañía puede estar evaluando unos 120 proyectos, dicen los empresarios, pero tal vez no materialice más de cinco al cabo del proceso de análisis.

Aquí, en la exclusiva La Jolla, donde uno encuentra Ferraris, Porsches y BMW en la playa de estacionamiento de un supermercado y una casa puede llegar a costar 5 o 6 millones de dólares, el capital se explica a sí mismo. Pero fue John Felmy, economista jefe del influyente Instituto Estadounidense del Petróleo (API, en sus siglas en inglés), el primero en soltar la advertencia cuando, durante la apertura, habló de la necesidad de evitar las hostilidades hacia el sector privado. "Hay que ver -dijo- lo que le pasó a YPF en la Argentina después de la expropiación. Hasta ahora sólo firmó un acuerdo con Chevron. Piensen en China: tiene el doble de reservas que los Estados Unidos, pero ¿quién va a ir a China? O a Rusia. Uno tiene que saber cuál es el riesgo sobre el suelo."

Eran ya las cinco de la tarde y aguardaba el cóctel. Alguien del público le preguntó a Felmy hacia dónde creía que se dirigirían los grandes desembolsos. El criterio fue el mismo, pero la respuesta incluyó llamados de atención a otros países. "Lo que le puedo decir es a dónde no van a ir: a Ecuador y a Bolivia. La Argentina tiene una oportunidad enorme si podemos superar lo que ocurrió con Repsol."

La conferencia, que tuvo a LA NACION en calidad de invitado, fue organizada por el Instituto de las Américas, una entidad respetada en esta industria. Tal vez parte de las recriminaciones se habrían evitado si algún miembro de YPF hubiera estado presente. A mediados del año pasado, organizadores del foro fueron personalmente a Buenos Aires a convencer a Miguel Galuccio, que no pudo aceptar por cuestiones de agenda. El ingeniero entrerriano vino ya otras veces, pero como ejecutivo de Schlumberger, su trabajo anterior. Aquí se lo respeta. Algunos ejecutivos lo consideran incluso un resguardo de sensatez: anteanoche decían por lo bajo que si Galuccio abandonara alguna vez la compañía arrastraría seguramente a todo su equipo y no quedarían allí técnicos respetables. La ausencia oficial argentina no sorprendió, de todos modos. Daniel Cameron, secretario de Energía, por poco tiene en San Diego el récord de huésped esquivo. Tres veces rechazó la invitación.

Las divergencias con la Argentina no tendrían por qué ser ideológicas. Primero, porque Galuccio y su entorno no son gente de andar reparando en cuestiones políticas. Pero, además, porque hasta la industria petrolera de los Estados Unidos viene de sacudirse con una discusión que remite más a nuestro Guillermo Moreno que a Milton Fridman: el viernes pasado, después de dos años, el Departamento de Energía norteamericano le dio a la terminal Freeport LNG, del estado de Texas, el primer permiso para exportar gas natural licuado incluso a países con los que no exista un tratado de libre comercio. Los accionistas de Freeport LNG son British Petroleum (BP), Chubu Electric y Osaka Gas.

En medio de presiones de grupos fabriles como Dow Chemical, principal lobbista del rechazo, el gobierno de Obama frenaba estas autorizaciones por cuestiones estratégicas: la liberación de los cupos provocará probablemente aumentos en los precios internos que pagan las firmas manufactureras. Algo parecido a las peripecias de Moreno con el trigo o la carne, pero sin cierre de empresas ni despidos.

En todos lados se cuecen habas. En el hotel Hilton, donde se desarrolló la conferencia, Orlando Cabrales, viceministro de Energía de Colombia, encabezó su presentación electrónica con un eslogan que parecía salido de oficinas de Juan Manuel Abal Medina o Alfredo Scoccimarro. "Prosperidad para todos", tituló. Colombia volvió a ser aquí el modelo por seguir.

Son los resultados que llevaron al venezolano Ramón Espinasa, un ex directivo de Pdvsa que ahora ocupa el cargo de jefe de la División de Energía, Infraestructura y Desarrollo del BID, a subrayar los contrastes ante LA NACION y otros medios. "Uno ve que en la Argentina cayeron la producción y la exportación y se pregunta qué está pasando, porque los recursos están. La respuesta son las condiciones institucionales. Miren Colombia, tiene menos reservas probadas y pegó un salto de producción del 80 por ciento. No es un tema nacionalista, porque el Estado nunca pierde la propiedad de los yacimientos." De ahí que Vaca Muerta constituya, pese a todo, el gran desafío energético del cono sur. Hesketh Streeter, un galés que se formó en British Petroleum y que la estatal chilena ENAP incorporó hace un año como general manager de Exploración y Producción, cree de todos modos que allí la inversión deberá ser gigantesca y ser asumida por compañías verdaderamente grandes. "Se necesita mucho capital -dijo a LA NACION-. Es un juego para Exxon, Shell, Total. Nosotros somos más chicos. De todos modos, cualquier petrolero está acostumbrado a esto. Donde hay petróleo existe riesgo político, social, económico."

Streeter lo sabe. Dedicó la primera parte de su exposición a mostrar cómo habían subido los costos chilenos después de que, en 2007, la Argentina le cortara a la firma Metanex, ubicada en el sur de la Patagonia chilena, el envío de gas natural. El galés buscó sorprender con ese gráfico y se explayó, resignado: "Uno ve esto y dice: algo importante sucedió aquel año".

John Felmy - Economista del Instituto estadounidense del petróleo

"Hay que ver lo que le pasó a YPF en la Argentina después de la expropiación. Hasta ahora sólo se firmó un acuerdo con Chevron"

"Uno tiene que saber cuál es el riesgo sobre el suelo"

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