"Las exportadoras están produciendo una cartelización del mercado"

"Las exportadoras están produciendo una cartelización del mercado"
El ministro de Agricultura responsabiliza al secretario de Comercio de que el sector exportador no haya respetado los acuerdos de precios. Y revela que analizan crear una Junta de Granos. "Los productores piden a gritos que el Estado intervenga", afirma.
Julián Domínguez asumió hace menos de dos meses en el Ministerio de Agricultura. Pero ya sabe quiénes son los nuevos enemigos que eligió el gobierno nacional. "Las exportadoras están produciendo una cartelización del mercado", advierte.

Domínguez avisa también que el Estado debe regular los arrendamientos para proteger a los pequeños productores de los pools de siembra. Y trata de explicar, mientras tanto, por qué su asesor personal forma parte de uno de los pools más grandes del país.

Domínguez dice que su gestión no va a ser una gestión de anuncios, pero también dice que el Gobierno estudia recrear una institución como el IAPI de los tiempos de Juan Domingo Perón, o como la famosa Junta Nacional de Granos que fue dada de baja Domingo Cavallo.

Domínguez dice que el Gobierno es uno solo y que cada funcionario tiene diferentes roles. Pero en las últimas horas, con inteligencia, responsabilizó a Guillermo Moreno porque las exportadoras no cumplen el acuerdo que firmaron y les pagan menos a los productores. Y, en esta entrevista, sin mencionarlos, dice que el jefe de la AFIP, Ricardo Echegaray, y su sucesor, Emilio Eyras, no cumplieron con lo que les pidió la Presidenta.

Domínguez dice todo a su modo. Un modo de hacerse el distraído. Como cuando le preguntan si la soja es un yuyo y contesta: "La soja es aquel cereal que tiene mejores condiciones para vivir en la adversidad climática. Es eso".

–Qué revuelo tremendo que armó con la reunión que tuvo con los dirigentes de Federación Agraria.

–Se arma revuelo en mentes que creen que la dinámica es el conflicto. Cuando hay problemas de la gente, hay que resolverlos. Y si las estructuras no pueden resolver el problema de la gente, hay que romper las estructuras. Evita decía: "Donde hay una necesidad, nace un derecho".

–Está bien. Pero la reunión generó una gran discusión en la Mesa de Enlace.

–La verdad es que nosotros necesitamos una Mesa de Enlace que esté fortalecida. El Estado moderno requiere de instituciones que planifiquen juntas su futuro en forma organizada, y no instituciones divididas y fragmentadas.

–¿No es más fácil, para un gobierno que pretende redistribuir la riqueza, tener bien definido al pequeño productor y no que aparezca mezclado con los grandes?

–Los Estados que avanzan, como dijo la Presidenta, avanzan con instituciones fuertes. Y las instituciones son fuertes cuando tienen la legitimidad de ser portadoras de los reclamos.

–El día de la famosa reunión, además, se dio el gusto de comunicar con su teléfono a Néstor Kirchner con un chacarero.

–Sí. Me llamó el ex presidente para hacerme una consulta. Justo estábamos con productores de Stroeder, así que se comunicaron. La verdad es que esto habla de la necesidad de que todos hablemos.

–¿Usted habla seguido con Kirchner?

–Sí. Siempre charlé bastante de política con él.

–¿Todos los días?

–Todas las veces que tengo necesidad de hacerle una consulta, de escuchar sus consejos. A mí me parece que Néstor Kirchner es un trasgresor. Que tuvo la capacidad de interpelar al orden constituido. Yo siempre planteaba que la columna vertebral de esa interpelación tiene que estar dada desde el peronismo. Y la verdad es que, en estos 25 años de democracia, a mí me parece que Kirchner vino a liderar los principales desafíos que tenía pendientes la agenda democrática.

–¿Y le parece que en el sector agropecuario el nivel de aciertos fue el mismo? El otro día usted manifestó su preocupación por el cuidado de los suelos argentinos y por la expansión de la soja. Y esos dos problemas crecieron desde que asumió Kirchner de manera sideral. ¿No hace falta que hagan una autocrítica?

–Vamos por partes. Cuando se discutía la resolución 125, se estaba discutiendo la legitimidad del Estado para intervenir en la regulación de un nuevo fenómeno, que no sólo estaba vinculado con el valor económico. Ésta fue la discusión imperdonable que no supimos explicarle a la sociedad. No estábamos discutiendo la maximización de la riqueza. Estábamos discutiendo un nuevo orden que se estaba presentando en el sector agrícola-ganadero. Que necesitábamos regular la siembra indiscriminada de soja, que estaba produciendo desmontes, que estaba expulsando a la gente del monte a la ciudad, un desierto que trajo consecuencias catastróficas al medio ambiente. Se instaló que eso era estar en contra del campo. En realidad, estábamos a favor del Estado, de que el Estado interviniera. Y hoy los productores piden a gritos que el Estado intervenga.

–¿Usted cree que las retenciones son la única manera de regular?

–No, no digo eso. Digo que discutíamos la legitimidad del Estado para intervenir como ordenador.

–La sensación es que desde 2003 alimentaron el monstruo que hoy tratan de matar.

–No, momentito. El proceso económico está dado por un contexto internacional. La incorporación de China e India al mercado internacional hicieron que hubiera una demanda de alimentos en el mundo. Y nuestros productores estaban en condiciones tecnológicas de aceptar ese reto. Y lo hicieron muy bien. Lo que era necesario era establecer un mecanismo de regulación. Hoy los sectores piden la intervención del Estado. Hoy las exportadoras están produciendo una cartelización del mercado, donde al productor no se le está respetando el precio.

–Pero eso no es nuevo. Es algo que viene pasando desde hace tres años.

–Cuando el pueblo en la calle, de un lado y del otro, discutía la 125, hubo un grupo de vivos que se llevó 1.700 dólares de la Argentina. Fueron las exportadoras. Ésta es la discusión que tenemos que dar.

–Sí, durante el conflicto las exportadoras fueron invisibles.

–Exactamente, la peor expropiación que les hicieron a los productores, y que el Estado no recibió, la hicieron los exportadores. Acá queremos un Estado que sea capaz de defender al pequeño y mediano productor. Éste es el pedido que me ha hecho la Presidenta.

–Le vuelvo a preguntar: ¿no hace falta una autocrítica? ¿O ya la hicieron?

–Uno siempre tiene que ser crítico. Lo peor que les puede pasar a un pueblo y a sus dirigentes es no tener un juicio crítico.

–Unos días atrás, usted le pidió a Guillermo Moreno que interviniera para que las exportadoras cumplan con el acuerdo y les paguen un 15% más a los productores. ¿No cree que es algo que Moreno tendría que haber hecho por su propia iniciativa?

–Mire, nosotros somos un solo gobierno. Somos un cuerpo con diferentes roles. A mí, por pedido de la Presidenta me toca la opción preferencial por el pequeño y mediano productor. A Guillermo le toca la tarea de sostener dos pilares del modelo argentino: la garantía de aprovisionamiento del mercado interno y la defensa de la mesa de los argentinos.

–¿Usted también cree que la soja es un yuyo?

–La soja es aquel cereal que tiene mejores condiciones para vivir en la adversidad climática. Es eso.

–¿Le preocupa al ministro Domínguez el glifosato?

–Nos preocupa la administración indiscriminada de todo fertilizante que altere el funcionamiento del medio ambiente. Y esto forma parte también de la agenda del Bicentenario. Además, si la Argentina es capaz de plantear un modelo sustentable que respete las variables ecológicas, creo yo, el país tiene mejores posibilidades de hacer que sus productos sean más competitivos. Eso nos conviene por la salud de los argentinos pero también por la posición geográfica y la ponderación de nuestros alimentos que hacen en otras naciones más desarrolladas.

–¿Los pools de siembra son un obstáculo para una política de desarrollo rural?

–Los pools tienen ventajas que los hacen más competitivos y termina produciéndose la depresión del trabajo, sobre todo de los contratistas rurales. ¿Quién es el contratista rural? Fue el emergente de la región núcleo que le arrendaba la tierra al pequeño y mediano tenedor de tierra. Y fue un factor dinámico de la economía de los pueblos del interior. La aparición de grupos financieros que contrataban en escala y que tenían los beneficios impositivos de la figura del fideicomiso genera una competitividad diferente. Creo que la dinámica de la economía no está en los grupos financieros concentrados. Creo que está en la nueva estructura de contratistas rurales que generó la aparición de la soja. Hay que defender a los contratistas pequeños y medianos.

–Pero en la primera reunión que tuvo con la Mesa de Enlace presentó a Eduardo Serantes como su asesor personal. Y Serantes no sólo es presidente de la Comisión Nacional de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Argentina. Además es socio de uno de los cinco pools de siembra más grandes del país.

–Eduardo Serantes es un hombre que contribuyó al diálogo argentino. Yo quiero que exista el negocio financiero, pero desde el Estado tenemos que generar condiciones para que eso genere empleo. La confrontación sectorial lo único que hace es desperdiciar energía.

–Pero no lo volvió a llamar a Serantes para que participe, ¿o no?

–Sí que lo volví a llamar. No pudo venir porque estaba en Trenque Lauquen. Es una persona de consulta permanente.

–¿Puede alguien que es parte del problema ser parte de la solución?

–El problema no son los pools de siembra. El problema está en la concentración de la exportación. Lo demostró la 125. Lo demostró la Ley Martínez Raymonda, que viene a advertir sobre el pago de retenciones anticipadas. El Estado debe generar las condiciones para que los pequeños y medianos productores puedan competir.

–¿Hay que regular los contratos rurales?

–Yo creo que hay que alentar los contratos promovidos y facilitar que les contraten a los pequeños contratistas. La concentración no está dada en la tenencia de tierra. Está dada en el arrendamiento.

–¿El Gobierno estudia la recreación de una Junta de Granos?

–Lo que estamos debatiendo es un espacio que defienda a los productores. Se llamará como el proceso indique. Pero acá hay que repensar cómo hacemos para que le respeten el precio al productor. Para Perón fue el IAPI. En otro momento fue la Junta Nacional de Granos. Ahora puede ser un Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria que respete los precios, abastezca el mercado interno y la mesa de los argentinos.

–Los campesinos dicen que el 98% del presupuesto del Ministerio se lo lleva la Mesa de Enlace.

–Pero no es cierto eso. Eso forma parte de una visión crítica. El grueso de los recursos va a las economías regionales.

–¿Es posible que en 2010 bajen las retenciones?

–No hablé con nadie del tema, es la primera vez que se me plantea.

–¿Es posible que se abran más cupos de exportación?

–La exportación está abierta. Y, de hecho, hay un horizonte en materia de trigo, que es lo que preocupa hoy, espectacular. Entre Ríos tiene una cosecha récord: más de un millón de toneladas. Hemos liberado dos millones de toneladas por sobre el mercado interno. No hay limitación.

–El nuevo jefe de la ONCCA reconoció en las últimas horas que en esa oficina funcionó una "industria de cuentapropismo" que ahora se propone revertir. ¿Es posible eso?

–Sería bueno terminar de analizar el informe, el proceso de auditoría, que encargó Juan Manuel Campillo a la Facultad de Economía de la UBA. Recién allí yo tendría una opinión elaborada y fundada para emitir un juicio. Juan Manuel lo que está haciendo es una reasignación en función de tratar de dar demanda a todo lo que hay pendiente de pago. Hay retrasos en los pagos a productores de seis y siete meses. De acá a fin de año queremos reordenar y poner en marcha todos los anuncios que se hicieron y no se cumplieron. Las cosas que sea necesario corregir las vamos a corregir. Hay que hacer que el Estado sea más amigable para el productor. Lo que hay que volver a hacer es que la ONCCA dé las respuestas que nuestra Presidenta nos plantea.

–El 10 de diciembre la Mesa de Enlace convocó a un nuevo acto político. ¿Ayuda eso a restablecer la confianza entre las partes?

–Mire, no ayuda ni deja de ayudar. Yo soy ministro de Agricultura. Sobre eso tendrán que opinar el ministro del Interior y el jefe de Gabinete. A mí me tiene sin cuidado lo que cada sector haga. No voy a perder un solo minuto en temas políticos ajenos a este ministerio.

"Duhalde desmerece su imagen de líder"

–Usted formó parte del gobierno de Eduardo Duhalde. ¿Qué piensa cuando lo escucha decir que "se desploma el liderazgo extorsivo de Néstor Kirchner"?

–Siempre me resultaron chocantes los dirigentes que hablan mal de los dirigentes con los que tuvieron vínculo. Yo creo que el Duhalde del diálogo argentino, el que tomó las riendas de la crisis argentina, es el mejor Duhalde. El Duhalde que baja a confrontar, después de haber dicho que se retiraba de la política, que baje a ese escenario, me parece que lo desmerece a él. Desmerece su imagen de líder de crisis que construyó el diálogo argentino. Sobre lo demás, creo que el debate debe ser en el seno del peronismo. Cuando uno empieza a criticar a otro peronista empieza a pasarse a las filas del enemigo.

–Usted trabajó también con Felipe Solá...

–Yo estoy en el mismo lugar que siempre: en el peronismo, del que nunca me fui. Desde 1983 voté siempre la boleta del peronismo. Y soy parte del gobierno del peronismo. Son otros los que tienen que explicar por qué están afuera.

"Me resulta atractiva la audacia de Kirchner"

–Se dice que usted le debe el puesto a Aníbal Fernández, ¿es así?

–Yo no sé por qué se convenció la Presidenta. Yo soy amigo de mucha gente del gabinete. Pero de otros tiempos. Lo admiro mucho a Kirchner, siempre tuve mucha admiración personal. Siempre me resultó atractiva la audacia con que afrontó los desafíos, la capacidad de no claudicar frente a intereses. El ministro del Interior, Florencio Randazzo, es mi amigo. Se lo debo a mucha gente. Por lo pronto, se lo debo a la Presidenta. Y hacia la gente que ha incidido en su decisión tengo gratitud. Por supuesto que le agradecí a Aníbal, le agradecí a Florencio, le fui a agradecer a Zannini, le fui a agradecer a De Vido, con el cual siempre trabajamos. Tengo mucha gratitud, con todos.

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