Explotó un acueducto y 250 mil rosarinos se quedaron sin agua

La rotura de un acueducto que corre por debajo del pavimento en Rueda y Dorrego causó un prolongado corte en el suministro de agua potable que afectó a la cuarta parte de la ciudad, básicamente a las zonas del macrocentro, sur y sudoeste de Rosario, así como a Villa Gobernador Gálvez.
La reparación del desperfecto llevó todo el día de ayer y se espera que insuma al menos una parte de hoy, por lo que todavía podrá haber inconvenientes en el servicio. Lo peor es que el problema coincidió con un día tórrido —la temperatura llegó a 35 grados— y en algunos sectores vino en combo con cortes de luz (ver aparte).

En realidad, la rotura del caño, que es de hormigón pretensado y tiene un metro de diámetro, no tuvo nada que ver con el calor. Es más, según explicó ayer el presidente de Aguas Santafesinas SA (Assa), Oscar Daniele, las causas de la explosión, que dejaron un terrible hueco en la esquina, recién podrán ser develadas por posteriores pericias.

Hasta ayer, al menos, no había indicios como para achacarlas a la antigüedad del acueducto: el caño data de 1969, pero no tiene un vencimiento de vida útil que permita inferir un deterioro por envejecimiento del material.

Sea por la causa que sea, el desperfecto trajo aparejado de inmediato un corte de agua porque sacó de servicio a la Estación de Bombeo C, de Dorrego y Ocampo, responsable de todo el suministro hacia el sur.

Según cálculos del gerente de Relaciones Institucionales de la empresa, Guillermo Lanfranco, "en su peor momento" (desde la medianoche a la madrugada) el corte afectó a unas 250 mil personas, tanto por falta de agua como por baja presión. A medida que se fueron intensificando los trabajos, muy lentamente, el suministro empezó a normalizarse.

De pronto, un río. Adolfo y Viviana Marino viven exactamente sobre la esquina, en Rueda 1899. Antenoche acababan de llegar a su hogar cuando, poco después de las 24, les pareció escuchar un trueno. Viviana abrió la puerta para ver llover.

Sin embargo, lo que se le vino encima no fue precisamente lluvia, sino un "río de agua y barro" que en segundos dejó nadando todos los objetos que tenía en el piso de la casa. Hasta los zapatos se le fueron flotando por Dorrego."No lo podíamos creer, hacía apenas un día que se habían ido los pintores", contó la mujer unas horas después de que le volviera el habla.

El agua barrosa, recordó, superó los 30 centímetros dentro de su hogar, levantó un parquet, arruinó un piso alfombrado y bastantes otras cosas. Aun así, los dueños de casa ayer casi no se quejaban, sorprendidos por la rapidez con que desde Assa les enviaron un abogado y un escribano, con el compromiso de "reponer absolutamente todo lo dañado", pintura y hasta plantas incluidas.

Ocurre que según, detalló Daniele, el tramo del caño que se rompió está a sólo cuatro cuadras de la estación de bombeo, por lo que la presión fue enorme, "de unos 28 o 30 metros de columna de agua".

Por eso, al romperse el acueducto, estalló el pavimento y el agua empezó a fluir a raudales abriendo un pozo de varios metros de diámetro. Además de la casa de los Marino, cerca de la esquina se inundaron parcialmente con barro líquido otras dos. A algunas más entró algo de agua.

El resto de la postal incluyó agua corriendo por calles y algunas veredas, barro por todos lados y hasta cordones cuneta rotos. El barrio entero salió a ayudar, pero fue poco lo que pudo hacer hasta que llegaron las primeras cuadrillas de Assa, Bomberos y Defensa Civil.

Dos araucarias por Rueda también trajeron preocupación por el socavón que provocó bajo sus raíces la salida tumultuosa del agua. La Dirección de Parques y Paseos las cercó y ayer había decidido "descoparlas" para disminuir los riesgos de caída hasta determinar si los árboles resultaron afectados.

Antes del mediodía, dijeron desde la firma, ya se habían cerrado algunas válvulas para circunscribir el problema y recomenzado el bombeo hacia el resto de la ciudad, por lo que buena parte del suministro empezó a reponerse. En algunas zonas, sin embargo, seguía habiendo muy baja presión.

Cubas y bidones. Para abastecer los hospitales que sufrieron cortes, Assa envió 14 cubas y desde Santa Fe se aprestaban a enviar unos 3 mil bidones de 5 litros con agua envasada. Hubo varios colegios que suspendieron las clases.

Mientras tanto, bombas sumergibles (en un momento cuatro, después dos) chupaban el agua que fluía desde el acueducto roto y palas mecánicas descalzaban losas y extraían barro bajo la mirada atenta de técnicos.

El pronóstico más optimista es que hoy quedará resuelto el problema ensamblando un nuevo tramo de caño al anterior, uno de los únicos dos de gran diámetro en Rosario.

Clave

“Rosario tiene 4 mil kilómetros de cañería y sólo se rompieron tres metros, pero tres metros clave”, dijo Lanfranco.

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