¿Por qué explotan ahora los conflictos sociales?

Por Martín Dinatale

Nada es fruto de la casualidad o del azar. Más bien, se trata del resultado de un largo y farragoso proceso encarado por el Gobierno. El regreso de las imágenes de piquetes multiplicados por varias ciudades en los últimos días no encuentra otra explicación lógica que el de un esquema político sustentado en el clientelismo político y la prebenda.

Desde 2003 hasta ahora el matrimonio presidencial alimentó su proyecto de transversalidad con grupos piqueteros afines que recibieron planes sociales y fondos directos del Ministerio de Desarrollo Social. Así crecieron los grupos alineados con Luis D´Elía, Edgardo De Petri y el grupo Barrios de Pie, por poner sólo algunos ejemplos de los sectores piqueteros kirchneristas. Pero en le medio quedaron grupos de izquierda radicalizada y piqueteros que nunca comulgaron con el kirchnerismo. Son más de 20 agrupaciones extendidas en todo el país que fueron relegadas por el reparto de fondos y planes. Muchos de estos grupos se alimentan del conflicto de la empresa Kraft donde el gremio de esa compañía está copado por facciones de ultraizquierda ajenas a la estructura sindical tradicional.

A la vez, el esquema de transversalidad que impulsó Kirchner fracasó porque el ex presidente se apegó a la estructura del PJ para ganar elecciones. Así, redefinió su política social para los intendentes peronistas del conurbano que le aseguraban votos. En los últimos tres años, por ejemplo, la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, potenció este esquema de repartos. Apostó a la construcción de más de 200 Centros Integradores Comunitarios que ofrecen atención sanitaria y cultural en los barrios. Pero este programa sustentado por cooperativas de trabajo se concentró en los municipios peronistas. El 70% de los más de 200 centros comunitarios hoy están en manos de intendentes peronistas en todo el país.

Así, la relación que estableció Kirchner entre la Nación y los jefes comunales desplazó a muchos grupos piqueteros afines al Gobierno y mucho más a los sectores radicalizados de la izquierda que ya habían quedado excluidos de esquema de asistencia social. El plan de creación de unos 100.000 puestos de trabajo para cooperativas que había anunciado hace dos meses la Presidenta con un presupuesto de unos 9000 millones de pesos profundizará este esquema de favoritismos porque se concentrará en aquellos Centros Integradores Comunitarios. Es decir, en los intendentes que Kirchner no considere "traidores".

Según datos de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP), el gasto social destinado exclusivamente a los programas asistenciales pasó de unos 2000 millones de pesos en 2003 a más de 5000 millones en el último año.

¿Por qué todos estos factores no estallaron antes? Nadie lo sabe. A veces hace falta una pequeña chispa para que estalle todo en mil pedazos.

El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, ayer dijo que los cortes y piquetes de los últimos días habían sido "coordinados". En tal caso, desde esta misma lógica, existió también una coordinación de la política social cuyos resultados a la vista son un mayor nivel de pobreza y de exclusión social. Este es el escenario ideal para la explosión de conflictos sociales y de grupos radicalizados que ganan fama y minutos de TV con la violencia.

Comentá la nota