Explotación sexual y trata de personas

La normativa que prohíbe el comercio sexual el Capital, ha generado un debate de amplias dimensiones, no sólo en el ámbito de ésta Ciudad, sino aún superando sus límites para convertirse en una discusión provincial.

Recientemente la Ciudad de Mendoza aprobó una ordenanza enviada al Concejo Deliberante por el intendente Víctor Fayad, mediante la cual se prohíbe en el ejido de nuestra ciudad capital “la instalación, funcionamiento, regenteo, sostenimiento, promoción, publicidad, administración y/o explotación bajo cualquier forma, modalidad o denominación –de manera ostensible o encubierta- de establecimientos o locales de alterne donde se fomente el comercio sexual".

Desde su tratamiento y aprobación dicha normativa ha generado un debate de amplias dimensiones, no sólo en el ámbito de ésta Ciudad, sino aún superando sus límites para convertirse en una discusión provincial.

Está claro que ésta disposición pretende limitar los efectos de un negocio clandestino que encierra aspectos oscuros relacionados con uno de los delitos más rentables, antiguos, censurables y con visos tenebrosos, como es la explotación sexual y la trata de personas, donde el crimen organizado se expresa en toda su magnitud.

Como ejemplo de esta problemática, quiero hacer referencia a un hecho paradigmático en la materia. Me refiero al caso Margarita Verón y la lucha de su madre, Susana Trimarco, desde su desaparición en el año 2002.

Debe destacarse también que en la pugna por la aparición con vida de su hija, Susana ha logrado desbaratar una banda de proxenetas que realizaban su actividad en distintas provincias de la Argentina, una red internacional con vínculos internacionales, y más de seiscientas mujeres mayores y menores de edad liberadas de las organizaciones dedicadas a la trata de personas.

Pero desafortunadamente no estamos ante una situación aislada o particular. Se trata de una problemática global. Esta verdadera tribulación de la humanidad, se encuentra entre los primeros temas de atención en la agenda de todos los gobiernos y las organizaciones internacionales. En el año 2004, la ONU - en un documento aprobado en el marco de la CONVENCIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS CONTRA LA DELINCUENCIA ORGANIZADA TRANSNACIONAL Y SUS PROTOCOLOS -, expresaba la definición de lo que Kofi Annan – su Presidente en esos tiempos - denominó como la “sociedad incivil”: “…se trata de terroristas, criminales, traficantes de drogas, tratantes de personas y otros grupos que desbaratan las buenas obras de la sociedad civil. Sacan ventaja de las fronteras abiertas, de los mercados libres y de los avances tecnológicos que tantos beneficios acarrean a la humanidad. Esos grupos prosperan en los países con instituciones débiles y no tienen escrúpulos en recurrir a la intimidación o a la violencia. Su crueldad es la verdadera antítesis de lo que consideramos civil. Son poderosos y representan intereses arraigados y el peso de una empresa mundial de miles de millones de dólares; pero no son invencibles”.

En particular en esa Convención se aprobó el PROTOCOLO PARA PREVENIR, REPRIMIR Y SANCIONAR LA TRATA DE PERSONAS, ESPECIALMENTE MUJERES Y NIÑOS, que complementa LA CONVENCIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS CONTRA LA DELINCUENCIA ORGANIZADA TRANSNACIONAL. En el mismo se detalla un conjunto de medidas destinadas a la minimización del delito en cuestión. Así, los Estados Parte establecerán políticas, programas y otras medidas de carácter amplio con miras a prevenir y combatir la trata de personas; y proteger a sus víctimas, especialmente las mujeres y los niños, contra un nuevo riesgo de victimización.

En el mismo sentido, el inc. 5° de su Artículo 9 dispone que “los Estados Parte adoptarán medidas legislativas o de otra índole, tales como medidas educativas, sociales y culturales, o reforzarán las ya existentes, recurriendo en particular a la cooperación bilateral y multilateral, a fin de desalentar la demanda que propicia cualquier forma de explotación conducente a la trata de personas, especialmente mujeres y niños”.

La trata de personas es un delito que, a nivel mundial, somete a unos 4 millones de adultos y a 2 millones de niños y niñas para el comercio sexual. Según un informe realizado por la Fundación Scelles con sede en París “En Argentina, la trata interna prevalece sobre la trata internacional: un 50% de las víctimas de explotación sexual son argentinas, indica el documento, agregando que muchas de ellas, provienen de las provincias rurales del norte del país y son enviadas a Chile, Brasil, México y España.

Argentina es también un país de destino: paraguayas, dominicanas, brasileñas, chilenas, bolivianas y peruanas son importadas a ese país para ejercer de prostitutas” señala el documento.

El mismo informe asevera: “Las víctimas de la trata de mujeres provienen de países pobres o inmersos en conflictos armados o guerras civiles, "que son importadas a los mercados más lucrativos en términos del margen de ganancia realizado". "Compradas a veces por sólo algunos euros", las prostitutas producen una "ganancia promedio de 150.000 euros netos por año en los países occidentales", asegura la Fundación. Si se multiplica esta cifra por 2,5 millones, que es la estimación de la ONU sobre el número de víctimas de la trata de seres humanos (de las cuales un 85% son víctimas de explotación sexual), eso significa mucho dinero", notó el Presidente de la Fundación, Yves Charpenel (una cifra "subvaluada" en relación a las 40 a 42 millones de "personas afectadas por la prostitución en el mundo", según Scelles).

La ONU se basa en las cifras suministradas por los países sobre las condenas por trata de seres humanos, cuya definición es "sumamente estrecha", al no tomar en cuenta las condenas por proxenetismo.” Según el informe, “la cifra de negocios de la industria del sexo se elevaría a más de 1,5 mil millones de euros en Grecia, más de 2 mil millones de euros en Rusia y hasta 18 mil millones en España.”

Para concluir y entender cabalmente la problemática frente a la que nos encontramos, citamos un pequeño fragmento del documento mencionado, muy ilustrativo sobre el delito de trata: “La prostitución se ejerce mayoritariamente bajo coacción, física, psíquica y económica. Las prostitutas "son tratadas como mercancías", resume el informe, y nos detalla un procedimiento que nos lleva a otra dimensión, a otros tiempos, donde las personas son sometidas a una deshumanización en todos sus aspectos y observa el método más perverso en ese sentido, tal cual lo hicieron los nazis en Auschwitz, tal cual lo realiza un supermercado con una lata de conservas, “una red española había tatuado un código de barras sobre el puño de las prostitutas.”

Saber de qué se trata el tema y que los Estados en sus diversos estamentos se involucren, contribuye a enfrentar este flagelo.

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