Las explosiones sociales amenazan la región

Por Andrés Oppenheimer

MIAMI.- Un nuevo estudio del Banco Mundial (BM) estima que la crisis financiera global producirá seis millones de nuevos pobres en América latina este año, lo que suscita temores de que, además de la recesión económica, veamos explosiones sociales en algunos países.

Escuché estos temores en el curso de entrevistas que les hice a los ex presidentes de Brasil Fernando Henrique Cardoso y de Perú Alejandro Toledo cuando dirigían una reunión de alrededor de una docena de ex jefes de Estado de la región en San Pablo.

Ambos dijeron que muchos de los actuales líderes latinoamericanos minimizan el posible impacto de la crisis mundial en la región.

Cardoso, el dos veces presidente que inició la recuperación económica de Brasil, me dijo que en su país muy pocos creen en las proyecciones económicas del gobierno, según las cuales la economía de Brasil crecerá un 4% este año. La mayoría de los economistas independientes calculan un crecimiento de 0,8% para el país.

"Si la crisis persiste, será más grave de lo que están diciendo los presidentes [de la región]", me dijo Cardoso. "Por supuesto, los presidentes en ejercicio tienen que mantener la esperanza y la moral en alto, pero yo creo que están exagerando."

Brasil y otros países latinoamericanos están mejor preparados para enfrentar la crisis que Europa del Este y los países asiáticos, entre otras cosas porque han acumulado más reservas.

Pero "decir que el cielo está azul cuando está lleno de nubes es arriesgado. Es mejor que nos preparemos ahora y no que lo lamentemos más tarde", dijo Cardoso.

El riesgo de las expectativas

Toledo criticó las proyecciones oficiales de su país, que prevén que la economía crecerá alrededor de 5% este año. "Yo quisiera compartir ese optimismo, pero cuidado: levantar falsas expectativas puede ser peligroso", dijo Toledo.

"La frágil clase media está entrando en la pobreza, y los pobres están cayendo al estrato de pobreza extrema. Eso puede crear un continente de tumulto, que ahuyenta a los inversores, impide el crecimiento y debilita la gobernabilidad."

En los últimos cinco años, América latina ha crecido más de un 5% anual, su período más largo de prosperidad económica en más de cuatro décadas. Pero con la recesión que afecta a Estados Unidos y China, los principales mercados de exportación de la región, América latina tendrá un crecimiento nulo este año, según el BM.

Casi todos los economistas independientes prevén que el crecimiento regional estará entre 1% y -1%, con algunos ultrapesimistas, como el grupo Capital Economics, de Londres, que prevé una contracción de 4% en la región.

De los seis millones de nuevos pobres que se calculan para 2009, cuatro millones serán ex trabajadores urbanos de la clase media que perderán su empleo en la industria textil, automotriz y otros rubros exportadores, según el BM. Los dos millones restantes serán personas que habrían ascendido a la clase media si la crisis no hubiera golpeado a la región.

El potencial de inestabilidad se basa, entre otras cosas, en que los ex trabajadores de clase media que posiblemente pasen a engrosar las filas de los pobres tienden a estar más organizados -ya sea por su pertenencia sindical o por su filiación política- que otros sectores de la sociedad, dicen los que temen una mayor agitación social en la región.

Además, mientras Barack Obama y otros líderes de países ricos tienen altos niveles de popularidad, en varios países latinoamericanos los presidentes tienen menores índices de apoyo.

¿Usted teme que se produzcan explosiones sociales en la región?, le pregunté al economista del BM Marcelo Giugale.

"Es algo que puede evitarse -dijo Giugale-. Los países latinoamericanos podrían pagar más y mejores servicios para los pobres eliminando los «subsidios universales» al agua, el combustible y la educación universitaria, cuyos principales beneficiarios son la clase media alta y los ricos."

La hora de ser sinceros

Venezuela, por ejemplo, gasta, US$ 12.000 millones anuales subsidiando el precio del combustible, aun cuando un 44% de ese subsidio está destinado al 20% más rico de la población. México gasta US$ 7600 millones anuales para pagar la universidad gratuita, cuando más de la mitad de los estudiantes que se benefician de ese subsidio proceden de las clases altas.

Mi opinión: es hora de que los líderes de la región sean más francos respecto de la situación real de sus países, y será mejor que aprovechen la oportunidad para hacer cosas como eliminar los subsidios a los ricos, reducir los gastos militares y flexibilizar las leyes laborales para estimular la creación de nuevos empleos. De otra manera, si la crisis persiste, los temores de inestabilidad política podrían convertirse en realidad.

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