Explicaciones poco creíbles.

Por: Ricardo Kirschbaum.

Estados Unidos y la Argentina dieron por concluido el incidente por las apreciaciones del director de la CIA, León Panetta, sobre las consecuencias institucionales que tendría en la Argentina la crisis económica mundial.

Para dejar atrás el episodio, se buscó el atajo de decir que las declaraciones no reflejan el pensamiento del gobierno de EE.UU.Estamos, ahora, en un inquietante berenjenal. Si la Central de Inteligencia no refleja el punto de vista oficial, ¿a quién representa la CIA?. El subsecretario de Asuntos Interamericanos, Thomas Shannon, ha dicho que lo que hizo el jefe de la CIA fue reproducir dichos de un funcionario extranjero. Shannon es un hombre con buen diálogo con el gobierno de Cristina y suena fuerte como el próximo embajador de la Casa Blanca en Buenos Aires. Aún confiando en su buena voluntad, nadie puede creer que la CIA reproduzca acríticamente una opinión de ese calibre, sin que ese mismo acto tuviera un sesgo manifiesto.

Al mencionar a la Argentina junto a Venezuela y Ecuador, países que tienen una posición crítica frente a Washington, es claro que se ha agrupado a los países de acuerdo a un determinado criterio.Creer que los organismos de inteligencia son infalibles en sus pronósticos es como discutir sobre el el sexo de los ángeles. En este caso, el análisis sobre las consecuencias sociales de la crisis forma parte del menú de cualquier organismo de inteligencia formula. Se supone que aquí también se deberían dedicar a esos menesteres. Las explicaciones -aún las increíbles como las que se ensayaron aquí- surgen del esfuerzo por superar la fricción. Unos exponen sus razones y los otros las creen. Aquí no ha pasado nada.

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