Una explicación que la sociedad argentina merece

Por Fernando Gonzalez

Es difícil entender la diligencia del juez federal, Norberto Oyarbide, para cerrar la investigación por presunto enriquecimiento ilícito del matrimonio Kirchner. ¿Cuál era el apuro? ¿Porqué no tomarse más tiempo para averiguar en detalle como incrementaron su fortuna dos dirigentes que han trabajado como funcionarios durante las últimas dos décadas?

Ni siquiera valía el argumento de la sensibilidad política del caso porque Néstor Kirchner acaba de asumir como diputado nacional y ahora tiene fueros como para que la investigación transcurra sin que corra el riesgo de enfrentar una citación judicial o alguna situación más grave.

Después de la falta de información exacta sobre el destino financiero que tuvieron aquellos fondos de la provincia de Santa Cruz provenientes de regalías petroleras, la sociedad argentina se merece al menos que le expliquen con claridad el modo en que el patrimonio de la Presidenta y el ex presidente creció un 158% el año pasado y un 572% desde el 25 de mayo de 2003, el día en que llegaron a la Casa Rosada.

Se trate de habilidad financiera de los Kirchner o de la buena fortuna en las inversiones inmobiliarias, sólo el ejercicio pleno del control público alejarán las sospechas acerca de cómo construyeron sus ganancias.

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