Expertos graficaron el terrorismo de Estado

Al ser éste el primer juicio de lesa humanidad que se realiza en Salta, se convocó a estos testigos para ilustrar el proceso.
El Tribunal que juzga a los dos militares acusados del secuestro y desaparición de Melitón Bustos escuchó ayer el testimonio de dos expertos en Justicia Militar, Derechos Humanos y terrorismo de Estado. El coronel (r) Horacio Pantaleón Ballester y la abogada, periodista y escritora Mirta Mántaras dieron cátedra sobre estas materias, tanto que el tribunal le pidió a esta última que retornara la próxima semana para que concluya con su exposición.

Ballester, un crítico de los golpes de Estado, es el fundador del Centro de Militares para la Democracia (CIMA) y como tal hizo un análisis histórico político de lo que significaron para el país los sucesivos golpes asestados por sus camaradas a las instituciones de la República. Explicó que por pensar distinto, el ex presidente de facto Alejandro Lanusse lo echó del Ejército en 1970.

El testigo sostuvo que el genocidio que provocó el último gobierno de facto estuvo enmarcado dentro de la Operación Cóndor, nombre con el que se conoció al plan coordinado por las cúpulas de los Gobiernos dictatoriales de América del Sur, entre 1970 y 1980, para la práctica del terrorismo de Estado en sus respectivos países. Indicó que la tarea se completo con el adiestramiento que muchos militares recibieron en la Escuela de las Américas, donde les enseñaban a quebrar la voluntad de los detenidos por medio de la tortura.

"El enemigo era el Partido Comunista y para combatirlo usaron un mecanismo perverso", sentenció. Ante una consulta del querellante David Leiva, Ballester confirmó que todas las unidades militares contaban con un equipo de inteligencia que se alimentaba de los datos que le aportaba la Comunidad Informativa, un grupo integrado por miembros de las distintas fuerzas de seguridad. El abogado cree que fueron estos comandos los que planearon el secuestro del escribano Aldo Melitón Bustos, el 2 de febrero de 1978. Según Ballester, en ningún caso el accionar de estos grupos pudo haberse concretado a espaldas del jefe del regimiento.

Un autogenocidio

"Lo que ocurrió en el país fue un autogenocidio", sentenció la abogada Mirta Mántaras al referirse al terrorismo de Estado que imperó entre 1976 y 1983. A su juicio, las Fuerzas Armadas como instituciones de la República "jamás pudieron haber atentado contra sus propios hermanos, matando, torturando y haciendo desaparecer a tanta gente". Puso como ejemplo que en Italia las Brigadas Rojas fueron combatidas con métodos democráticos, en cambio aquí para combatir a la subversión se hizo al revés. Mántaras subrayó que no fueron todos lo militares los responsables del genocidio.

"Esto fue obra de una cúpula que actuó como una asociación ilícita, es decir que usaron las estructuras de las fuerza para delinquir", subrayó. La experta puntualizó que a través de este mecanismo se accionaba la maquinaria para matar. "Lo más grave de todo es que hasta los estamentos inferiores contaban con licencia para decidir la vida de una persona", señaló la autora de los libros "Caso Carrasco: un pacto de silencio" y "Genocidio en la Argentina". Mántaras se lamentó que a más de tres décadas todavía no se llegue a la verdad.

"Lamentablemente los generales Bignone y Nicolaides ordenaron la quema de toda la documentación que había, y por eso hoy estamos aquí tratando de develar qué pasó con la vida del escribano", dijo. Durante la audiencia de ayer declaró el mayor Sergio Ricardo Ríos Ereñú, hijo del ex jefe del Regimiento de Infantería Monte 28 de Tartagal, Héctor Ríos Ereñú.

Su testimonio se centró en el auto que usaron los militares para secuestrar a Melitón Bustos. El testigo, que entonces tenía 16 años, reconoció que él se movilizaba en ese vehículo y que lo entregó en buen estado al regimiento cuando su padre cesó en sus funciones, un mes antes de la desaparición melitón Bustos

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