Experto en votos cautivos

Experto en votos cautivos
En la distribución de los 600 millones de pesos de la televisación, Julio Grondona se alineó con los clubes chicos, que son mayoría y que, en un futuro, le garantizarán la continuidad al frente del fútbol argentino
Julio Grondona lo hizo de nuevo. En su histórica búsqueda de consensos que le garanticen el poder al frente de la AFA, el veterano dirigente tuvo una influencia decisiva en la aprobación del nuevo esquema por el que los clubes se repartirán el dinero proveniente de la televisación de los partidos. Los grandes -salvo River, por su particular situación política- quedaron en offside. Sin plan B y casi sin margen de reacción.

El escenario del fútbol argentino cambió luego de la ruptura del contrato con la empresa TSC. Con los 600 millones de pesos asegurados por el Estado, al presidente de la "casa del fútbol" le competía solucionar la distribución del dinero. Si bien en un primer momento Grondona se declaró "prescindente" en la discusión, los clubes grandes escucharon una palabra en boca del histórico caudillo y temblaron: Don Julio habló de "socializar" los ingresos. De inmediato, Boca, San Lorenzo, Independiente y compañía supieron de qué lado estaría el vicepresidente más longevo de la FIFA.

"Con este tema, Grondona hace el mismo manejo de siempre: repartir y premiar a los que él quiere", argumenta un dirigente que está en la vereda de enfrente. El método Grondona no es nuevo: muchos directivos del ascenso -como Javier Marín, vicepresidente de Acassuso, Claudio "Chiqui" Tapia, presidente de Barracas Central y yerno del todopoderoso Hugo Moyano, o Noray Nakis, hombre fuerte de Deportivo Armenio e integrante del Departamento de Selecciones de AFA- pueden dar fe de los beneficios que acarrea alinearse con el poder que ejerce el empresario de Sarandí. Marín y Nakis fueron espectadores de lujo en los partidos que la selección disputó en el Mundial de Alemania, hace tres años. La figura de Nakis irradia aún más poder: "Es el filósofo de cada reunión de comité ejecutivo", ironizó un asistente habitual a esos cónclaves.

Además de Marín, Tapia y Nakis, Grondona se apoya en José Luis Meiszner, el ex presidente de Quilmes que mantiene fluidísimos vínculos con la Casa Rosada -se reconoce amigo personal del Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández-. Meiszner, además, integra el organigrama de la AFA como secretario general de la entidad. Otros integrantes del círculo aúlico que rodea a Grondona son Luis Segura -presidente de Argentinos Juniors- y otro Grondona, Julito, presidente de Arsenal. Todos tienen un denominador común: no pertenecen a un equipo grande.

"Fui demasiado bondadoso. He dado dinero, mejor dicho la AFA, y les di la oportunidad de gastar de más", reconoció Grondona en una entrevista con LA NACION publicada el 29 de julio. Ya desde entonces les apuntaba a los clubes grandes, que históricamente recibieron la mayor tajada de los billetes de la TV. Y gran parte de los millones que la AFA presta a "interés cero" a través de su cuenta corriente. Ya no más. Ahora, Grondona mira a los clubes de mayor convocatoria con recelo. "Lo que más molesta es el destrato", aseguran esos mismos dirigentes, que pretendieron hacerle entender que revea su apoyo a la socialización de los ingresos televisivos. Grondona ni los escuchó.

"La AFA es una superestructura que no da ninguna información sobre el destino del dinero", se quejan los grandes. Por lo bajo, admiten que fueron "obligados" a rescindir el contrato con TSC y que, proporcionalmente, ahora cobran menos dinero. Mientras, el G 14 -que integran los otros equipos de primera- festeja ante los micrófonos por el nuevo esquema de distribución de los ingresos.

Para los clubes con menos marketing, Grondona pasó a ser un Robin Hood del siglo XXI. Gracias a su apoyo, los equipos recién ascendidos -por ejemplo- cobrarán lo mismo que el último campeón de América -Estudiantes de La Plata-; gracias a Grondona, el equipo de la familia, Arsenal, recibirá el mismo dinero que Lanús, un animador de los campeonatos locales en los últimos años. Ni hablar de las categorías que están en el sótano del fútbol argentino. Los clubes del ascenso cobrarán en la temporada 2009/10 un dinero que hace unos años parecía impensado: entre la B Nacional, B, C, D y el Consejo Federal -que organiza los torneos argentinos- se repartirán un monto récord de 133,8 millones de pesos. "No quiero dejar deudas, quiero que haya recursos y clubes saneados", le había anticipado a LA NACION en aquella nota de julio.

Una montaña de dinero que tiene una explicación. Grondona, que no es ningún improvisado, sabe que ese histórico flujo de billetes se traduce en votos. Y pulgares hacia arriba a la hora de valorar su gestión. Todo eso, sin contar los 28 millones que Tele Red Imagen S.A. -una empresa integrada en mitades por Clarín y Torneos y Competencias- paga por los partidos de la B Nacional, y los 14 millones que abona por los encuentros de la B. Son 42 millones de pesos que, hasta ahora, no se han socializado .

La amenaza de diáspora que intentaron los clubes grandes no lima la mayoría que el presidente de la AFA supo conseguir. Todo lo contrario: su acercamiento a las entidades de menores recursos limpia su imagen y allana el terreno para lo que vendrá. A lo largo de toda su trayectoria, Grondona dio sobradas muestras de cómo construir mayorías. El reparto del dinero versión 2009 es una más. "Quiero morir en la pista. Pero si vienen 5 o 6 clubes normales y me piden que me vaya, me voy", había avisado Grondona en aquella entrevista con LA NACION publicada en julio. Está por verse si los grandes, en pie de una guerra que por ahora sólo tiene balas de fogueo, se animan a dar el paso. Mientras tanto, Grondona planifica sus viajes a Paraguay, Emiratos Arabes, Suiza y Sudáfrica, que lo tendrán lejos casi hasta Navidad. Se siente fuerte. Como siempre.

* Descontento y malestar con la postura de River

"Es una vergüenza que River los haya acompañado", se quejaron los cinco clubes que protestaron contra el reparto oficial. La entidad de Núñez acudió a la reunión del Comité Ejecutivo representado por Julio Macchi, su vicepresidente 1º. En función de que a la actual comisión directiva le quedan pocos días de mandato, Macchi se abstuvo de votar el proyecto oficial.

14 son los clubes que integran el grupo apoyado por el presidente de la AFA, quien abogó por socializar los ingresos provenientes del Estado.

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