El "experto en malezas comestibles" será reconocido por la Legislatura rionegrina

Fabián Gatti, Legislador de REDES, propuso declarar de interés científico, educativo, social y ecológico la trayectoria del científico e investigador, Biólogo Zoólogo y Doctor en Ciencias Naturales, Eduardo Hugo Rapoport, por su ferviente dedicación y continua contribución en el campo de la ecología.
Además sugirió declarar de interés educativo, social, cultural y ecológico la obra "Malezas Comestibles del Cono Sur y Otras Partes del Planeta", de autoría de Rapoport junto a los investigadores Ángel Marzocca y Bárbara Drausal, por su aporte de conocimientos y proposición de nuevas alternativas a la hora de elegir con qué alimentarse. El libro fue editado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), redactado y compilado en San Carlos de Bariloche.

Gatti fundamentó que Eduardo Rapoport, barilochense, se ha convertido a lo largo de los años en un reconocido científico e investigador a nivel internacional y ha dedicado una buena parte de su vida científica al estudio de las especies invasoras. Remarcó que es sorprendente su currículum donde se detallan sus estudios, trabajos académicos, publicaciones y hasta su actividad creativa plasmada en obras escultóricas.

Rapoport se consagró enteramente a la investigación de las malezas comestibles en la zona de Bariloche, desde hace más de una década, preocupado por la incontrolable invasión de especies vegetales exóticas – no autóctonas-. Como resultado de sus trabajos puso en evidencia que sobre un total de 300 plantas invasoras contabilizadas en el área, 100 de ellas son comestibles.

Entre la extensa actividad académica se puede mencionar la que el investigador desarrolla en el laboratorio Ecotono, dependiente de la Universidad Nacional del Comahue. Desde allí impulsó un completo estudio sobre la distribución y cantidad de malezas alimenticias, con muestras seleccionadas al azar en baldíos, veredas, rutas y campos del área de Bariloche.

Gatti destacó la intensa tarea de divulgación en colegios, iglesias, comedores y barrios carenciados de Bariloche iniciada por Rapoport. Editó una serie de pequeños libros ilustrados en los que se detalla cómo identificar cada planta, cómo sacar provecho de cada una de sus partes e incluso sugiere cómo consumirla.

Sus investigaciones trascienden fronteras. Actualmente está trabajando en la realización de un vídeo documental para que sea material de estudio en los colegios y pueda ser difundido en emisoras y repetidoras de televisión.

Además, brinda charlas a chefs locales quienes ya utilizan estos "yuyos" comestibles en sus recetas.

Su intención es también la de promover emprendimientos familiares para que sirva como sustento económico.

Rapoport sostiene que lo que hoy conocemos como "malezas" o calificamos despectivamente como "yuyos" fueron una importante fuente alimenticia desde el Paleolítico. Señala que durante años el centeno, la avena, la acelga y la achicoria fueron consideradas malezas hasta que el hombre aprendió cómo se debían aprovechar. Otro ejemplo, a los europeos les llevó siglos romper con el mito de que la papa era venenosa.

En relación a ello, estudios científicos realizados en el mundo, arrojan como resultado que existen más de 13.000 especies vegetales comestibles, de las cuales sólo se usan alrededor de 100.

Con ya 80 años, galardonado, entre otros, con el premio Bunge y Born en Ciencias Ambientales, por la Academia de Ciencia del Tercer Mundo y elegido Ciudadano Ilustre por el Concejo Municipal de la Ciudad de Bariloche, Eduardo Rapaport ha dejado todos los temas de investigación en los que trabajaba para entregarse por completo al estudio de las plantas silvestres comestibles.

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