Experimento con fronteras

El oficialismo considera innecesario arriesgar en las elecciones a los jefes comunales y gobernadores en aquellas jurisdicciones donde tiene asegurada una amplia ventaja o una derrota. La pelea decisiva es en territorio bonaerense.
La decisión de que los jefes locales del peronismo encabecen listas en las elecciones del 28 de junio sólo tendrá como ámbito la provincia de Buenos Aires, ya que en el resto de los distritos el armado de las boletas seguirá obedeciendo a los parámetros habituales y a las expectativas electorales en cada provincia, según dijeron a Página/12 altas fuentes del Gobierno.

"La pelea decisiva es en la provincia de Buenos Aires y ahí es donde tenemos que poner toda la carne en el asador. En el resto del país ganamos con comodidad la mayoría de las provincias y no tiene sentido forzar a esa movida a los gobernadores. Y donde vamos a perder, obviamente tampoco tiene sentido." Así explicaba un importante dirigente kirchnerista a este diario las razones de excluir al resto del país de la modalidad que regirá en tierra bonaerense.

La decisión de que en caso de ser necesario el gobernador bonaerense Daniel Scioli integre la lista de diputados en su distrito detrás de Néstor Kirchner arrastró a los intendentes a poner su nombre y apellido en la cabeza de las boletas de candidatos a concejales en cada municipio.

La movida fue pensada desde la cúpula de estrategas kirchneristas para evitar que algunos intendentes hagan el doble juego de ir con el oficialismo, pero también ubicar candidatos a concejales en la lista de Francisco de Narváez. Ayer corrieron versiones de que algunos intendentes se resistían a hacer esa jugada. Justamente los que alzaron su voz en secreto son los mismos que estaban sospechados de intentar poner fichas en los dos tableros.

"Son pocos y si se niegan van a quedar muy expuestos. Se autocondenarían porque nadie les creería que no estaban planeando alguna picardía", comentó a Página/12 un dirigente que conoce bien la provincia de Buenos Aires, que, de todas maneras, se negó a dar nombres de los intendentes tentados a cometer bigamia.

No sólo Scioli ofreció su nombre para integrar la lista. El vicegobernador Alberto Balestrini aseguró que si Scioli iba de candidato él también se sumaba a la lista. Y el jefe de Gabinete, Sergio Massa, hizo lo mismo. Declaró que podría ser candidato a concejal en Tigre, pero podría postularse a diputado nacional o encabezar la nómina de senadores provinciales por la quinta sección electoral.

En el resto del país casi nada saldría del cauce que venía llevando el armado de listas, salvo en los lugares más complicados para el kirchnerismo, donde todavía hay negociaciones abiertas.

El kirchnerismo cree que ganará 15 de los 24 distritos y en ellos, dicen, no hay razón para que los jefes provinciales bajen a encabezar las listas, salvo por decisión propia. Y, en ese caso, el único que lo está evaluando, según pudo saber Página/12, es el gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, donde el dengue apareció como el principal enemigo electoral.

En Chubut, según lo que averiguó este diario, el gobernador Mario Das Neves ubicaría a su vice, Mario Vargas, al tope de la lista.

Otro de los lugares donde el oficialismo no duda de que obtendrá una victoria pero que puede ser escenario de jugadas grandilocuentes es Jujuy. Es que si el presidente de la UCR, el senador Gerardo Morales, decide ser candidato a diputado para reforzar las chances de la alianza entre el radicalismo y la Coalición Cívica, el kirchnerismo sacaría a la cancha al ex gobernador y actual presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner.

Si para el kirchnerismo no tiene sentido hacer jugar a los gobernadores donde saben que van a ganar, menos lo tiene hacerlo donde creen que van a perder. Por ejemplo, en Mendoza, el único distrito gobernado por el oficialismo donde saben que sus chances van de escasas a nulas, sería absurdo que el candidato sea el gobernador Celso Jaque, porque una derrota personal lo dejaría totalmente debilitado para seguir gobernando.

En los otros distritos con olor a derrota no habría cambios. En la Capital Federal, a medida que parecen alejarse las posibilidades de un acuerdo con el ex jefe de Gobierno Aníbal Ibarra, se afirma la figura de Carlos Heller como cabeza de lista.

Otros dos distritos grandes y áridos electoralmente, Córdoba y Santa Fe, no dan espacio al kirchnerismo para sacar ases de la manga. La expectativa está puesta en mantener en pie tanto las negociaciones con el gobernador cordobés Juan Schiaretti como con el senador santafesino Carlos Reutemann con el objetivo, por ahora lejano, de llegar a un acuerdo electoral.

También se están buscando fórmulas para quedar mejor posicionado en Catamarca, donde el kirchnerismo busca recomponerse de la derrota del mes pasado o al menos hacer un mejor papel, ya sin Luis Barrionuevo ni Ramón Saadi.

En Corrientes, la única provincia que además de legisladores elige gobernador, el candidato del kirchnerismo será el senador Fabián Ríos para enfrentar al gobernador –radical cobista– Arturo Colombi, que busca su reelección.

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