Expendedores denuncian pacto del Gobierno y petroleras

Desde la Asociación de Estaciones de Servicio Independientes explicaron que cuatro mil bocas de expendio están en peligro de irse a la quiebra. Negociaciones a contrarreloj para evitar otra medida de fuerza para el lunes próximo.
Desde la asociación que reúne a las estaciones de servicio salieron a pegarle duro al Gobierno, cuando se tensa el conflicto y podría faltar nafta antes de fin de año. En ese sentido, el secretario de la Asociación de Estaciones de Servicio Independientes (AESI), Eduardo Bajlec, denunció hoy existe un "plan maquiavélico" entre el Gobierno y trece productores de petróleo para "quedarse con toda la cadena de comercialización" de combustibles del país.

Según Bajlec, "trece amigos del Gobierno se llevan 9.000 millones de pesos de utilidades al año, mientras 4 mil estaciones de servicio, con 60 mil empleados, están planteando la quiebra".

En este marco, confirmó que el lunes próximo se reunirán representantes del sector con funcionarios del Gobierno para intentar "arribar a un acuerdo" que destrabe un nuevo paro de expendedores y un posible desabastecimiento de combustibles en el comienzo de la temporada de verano.

El dirigente estimó que el encuentro será de "un transcurso elevado" porque el "tema es muy complicado", dado que se va a "tratar de evitar el cierre de 4 mil estaciones de servicio".

Bajlec explicó que, actualmente, la rentabilidad de las estaciones de servicio es del "8 por ciento", diferencia que no les permite afrontar los gastos fijos, como el pago de salarios, y señaló que el reclamo es duplicar ese porcentaje.

El dirigente, además, afirmó que si las refinerías bajaran "dos dólares" el precio interno de venta del barril de petróleo, se podría "duplicar la rentabilidad" de las estaciones de servicio.

Los propietarios de estaciones de servicio advirtieron que si el Gobierno no da una respuesta satisfactoria al sector en su reclamo de mejorar su rentabilidad, el próximo lunes se decidirá un paro de actividades.

A partir de 2002, cuando la Argentina abandonó la paridad entre el peso y el dólar, y el petróleo comenzó una escalada en el precio de barril de crudo a nivel mundial, el gobierno nacional suscribió un convenio con las petroleras para fijar un valor interno. Con esto se buscaba también mantener a raya los precios de los combustibles, que ya se habían disparado por la salida de la Convertibilidad.

Así, el valor del petróleo en el mercado interno se fijó en una primera etapa en 35 dólares el barril, y fue pausadamente incrementándose a lo largo de los últimos seis años, aunque en muchísimo menor medida que a nivel mundial, ya que internamente alcanzó a 42 dólares, cuando afuera triplicó esa cifra.

Sin embargo, la crisis financiera internacional tumbó inesperadamente el valor del crudo en el mercado mundial, y en cuestión de meses fue derrumbándose hasta cerrar esta semana en casi 38 dólares. Por eso, los propietarios de las estaciones de servicio exigen que el valor interno acompañe en parte la baja mundial, para permitir aumentar de esa manera la rentabilidad de los surtidores.

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