Las expectativas por las medidas y una crisis "virtual más que real"

Las medidas anunciadas por Cristina Fernández y su posibilidad de éxito. La construcción y los 71.000 millones para obra pública. Los blanqueos impositivos. La gente involucrada en la industria y la sensación de crisis. La "recesión mental" y el pesimismo. Cerro Negro para la planta y da vacaciones. Habría una parálisis del "30 por ciento" en las canteras. Y uno que tiene miedo de ser optimista.
Aun cuando piensan distinto, existen en la mayoría algunos ejes comunes: la expectativa por el plan de obras públicas, el recelo por el blanqueo y condonación de deudas como un premio a la evasión, la sensación de que la crisis es más virtual -en la cabeza y en el ánimo de la ciudadanía- que real y la bisagra de desconfianza y fastidio que fueron para la gente los dramáticos meses del conflicto agropecuario. Varios actores vinculados con la construcción -algo así como la aorta de la industria- exhibieron una cierta actitud de esperanza, confiaron en que no es el 2001, pero dejaron en claro que la magra credibilidad que sufre el Gobierno complica profundamente la puesta en marcha aun de la más brillante de las medidas. Un constructor pidió ocultar su identidad porque opina a favor del Gobierno, en una autocensura francamente paradójica. Desde el sindicato de Ceramistas, desmienten una fulminante caída en la producción de Cerro Negro. Pero la fábrica se apresta a parar 21 días con vacaciones para todos sus empleados.

No sólo es vicepresidente de la Cámara de la Piedra de la Provincia, sino que además es el gerente de Cerro del Aguila. El ingeniero Gustavo Núñez avanzó sobre un nivel de parálisis de las canteras "de un treinta por ciento" y saludó un plan de obras que pueda reactivar "a los niveles de seis meses atrás". La duda acerca de un anuncio con semejante volumen de dinero no puede evitarse. Pero Núñez confió en que "lo van a hacer" y tiene un argumento para sostenerlo: "Dijeron que iban a pagar las deudas con las empresas y lo están haciendo. Esto implica que se pueda empezar a trabajar otra vez, sin deudas". El gerente de Cerro del Aguila es uno de los que considera que "la economía real no se paró tanto como la virtual". El recuerdo de 2002 es picante en la memoria y en el alma: "Ese año bajó a cero", pero "esto es más una sensación de la gente que cuida por las dudas".

Claro que actuar en consecuencia de esa sensación puede convertirse en la célebre profecía autocumplida: "La impresión de que andan las cosas bien o mal en la economía pesa muchísimo". La caída del Gobierno en la consideración ciudadana genera un enorme escepticismo hacia cualquiera de sus movimientos, aun los más brillantes. Siempre habrá una segunda lectura de las intenciones y se verán aviesas. "Va a costar mucho que la gente les crea; que venga el dinero que está afuera cuando han manoteado los aportes jubilatorios y lo de Santa Cruz todavía no volvió". Núñez dejó una pizca de crédito para el futuro. "Depende de que la gente les crea y de que hagan las obras. Si la Argentina se está movimiento hasta las elecciones y el mundo arranca, se puede andar bien".

"Todos estamos con una gran expectativa". Para el ingeniero Sergio Krivochen (cantera La Preferida), "si la obra pública se incrementa, tanto en la piedra como en el cemento va a impactar muy positivamente". Admitió que "el nivel de demanda ha caído un poco", pero prefirió esperar los detalles que se conocerán el 15 de diciembre.

"Bandidos hay en todos lados"

Alberto Nievas confía en el megaplan K, en el resurgimiento del Ministerio de Producción y en el equipo designado. La realidad de su empresa es alentadora. Están exportando y en vías de ampliar su planta de producción. "Este sacudón lo vamos a superar, pero también está en la actitud. No esperemos con la mano abierta que llueva, salgamos a buscar la lluvia. Hay que dejar el paternalismo", pregona Nievas. Recién llegado de México, donde intenta abrir nuevos mercados, nota que "acá se magnifica el tema de la crisis, incluido el periodismo. No hay que ser alarmista. Siempre se comió en este país y somos muy habilidosos para enfrentar las crisis".

Eso sí, a pesar del entusiasmo interpreta que son "tiempos políticos y que éstas son medidas frente a un año electoral". También reconoce que "hay sectores comprometidos. La industria automotriz está muy golpeada y en nuestra zona, el sector siembra y el de fumigación. A las cementeras les falta venta. Las compañías grandes han frenado alguna inversión, pero en líneas generales están trabajando todavía. No hay que asustar tanto".

Nievas está convencido de que llevará tiempo reconstruir la confianza y que será difícil la repatriación de capitales: "Hay una historia que nos condena. La gente no se lleva la plata afuera porque es jodida, sino porque tiene miedo. Hoy más que nunca es el momento de repatriar capitales, porque en el mundo también estafaron a la gente. No nos hagamos el harakiri. Bandidos hay en todos lados".

"Un megaplan de 71 mil millones de pesos en obra pública no es muy creíble. Hubiera preferido el anuncio de un buen plan viable porque este Gobierno no hizo ni el 10% de lo que prometió", cuestionó Tomás Barbieri. Sin embargo, el presidente de la Asociación de Propietarios del PIO aplaudió la decisión de reflotar el Ministerio de la Producción y el nombramiento de Débora Giorgi. "Es una persona de mucho trabajo y empuje y lo que ha prometido para los parques industriales lo cumplió. Es muy expeditiva y para este ministerio es muy importante", evaluó el industrial, con un balance positivo sobre el paso de la funcionaria por la gestión bonaerense.

Dudó, sí, de la repatriación de capitales, bajo el argumento de que "el que en su momento sacó el dinero es muy difícil que lo traiga. No están dadas las condiciones por más que hablen de quitas. No hay un horizonte". Y consideró una "ayuda importante" la promoción del empleo registrado y la regularización tributaria. En el escenario productivo local "desde hace un mes hay una merma y se da en contra de lo que ocurre en otras partes del mundo que para que no se frene la actividad han bajado la tasa de interés. La Argentina subió la tasa de interés y eso retrae la demanda".

En la industria se evidencia "la merma en los proyectos. La gente está con incertidumbre y hay proyectos paralizados, y eso se ve en la construcción", sostuvo Barbieri. El empresario del granito dijo que en el PIO "hay una merma, pero no se ha hablado de despidos aunque sí proyectamos vacaciones anticipadas" por falta de demanda.

"En recesión mental"

El ingeniero Ernesto Vignau, propietario de una constructora, confía en un rebote sonoro en Olavarría de las medidas nacionales, a partir de "la buena relación del Intendente con el Gobierno". Recordó "el plan federal, que le hizo muy bien a la ciudad", pero apostó a que las inversiones sean destinadas a la necesidad. "Nosotros estamos haciendo obra pública para la Dirección de Escuelas y me gustaría que mucho de ese dinero se volcara a la educación. La infraestructura es deplorable, las constructoras no cobramos, es un desastre". Lo que teme, en realidad, es la oportunidad: año electoral, "obras políticas". Y la decisión de "perdonar todas las deudas impositivas es ridícula, hace bajar los brazos".

Vignau habló de "recesión mental" al definir la sensación de crisis que termina creando una crisis. "La gente se contagia un poco de lo que piensa el otro y lo va agrandando. No están tan mal las cosas", y dio argumentos: "La inflación se aquietó, los precios se frenaron. La gente no se tendría que asustar tanto".

"Si alguien me dice que el negocio empezó a andar mal, aunque el mío no ande mal, yo me aprieto por las dudas". Entonces "este ajuste globalizado nos lleva a entrar en recesión". Y apostó a fondo: "Mentalmente entramos en recesión".

Una cultura argentina, de tango y lagrimal, que termina boicoteando rumbos que trascienden -deberían hacerlo- el fastidio con gobernantes de turno.

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