Las expectativas no se corrigen con gestos aislados

Por Hernán de Goñi

Las acciones de los consumidores tienen un componente real y otro más atado a las expectativas. Está claro que las compras de todo lo que uno necesita para vivir no dependen de una señal macro, sino de algo más básico como el ingreso propio y el nivel de los precios

Otras decisiones más asociadas a una inversión, como la compra de un auto, una casa o de cualquier bien que no sea imprescindible, necesitan de otro tipo de certezas. Todos los gobiernos tratan de que las políticas garanticen lo primero y alienten lo segundo, ya que ese plus da pie al crecimiento.

La pregunta es: ¿alcanzan los gestos aislados para definir un sendero de expectativas positivas? El plan de créditos hipotecarios que se conocerá las próximas horas tiene condiciones atractivas para los tomadores, pero a la vez poco racionales para el resto del sistema financiero (pagar tasa fija en pesos a 20 años es sinónimo de licuación). Adelantar el pago de los intereses del Boden 2012, agendados originalmente para agosto, también es una señal positiva. Lo que sucede es que para que tenga ese efecto debe ser congruente con el resto de las acciones oficiales. Siempre serán mejor que nada, pero el Gobierno no debería confiar en ellos para revertir sus desaciertos.

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