El éxodo de los secretarios de Rosso

Durante el primer año de gestión de la intendenta, los únicos que no habían sido reemplazados eran Héctor Artero y Alcides Pedurán. La semana pasada ambos presentaron su dimisión. Hubo cambio de directores y continuarían las modificaciones en el gabinete.
Fueron presentados públicamente el 17 de diciembre de 2007, una semana después de asumir el cargo de intendenta. En esa fecha, Graciela Rosso daba a conocer quiénes serían los pilares de su gestión de gobierno, los seis secretarios en los que se apoyarían las mayores responsabilidades ejecutivas. “Somos un grupo de gente de trabajo y quienes me acompañan como secretarios son personas con una trayectoria en su carrera y dentro de su profesión. Y que acabadamente han demostrado en Luján, más allá de Jorge Lara, que pueden dar respuesta a los compromisos tomados al iniciar esta propuesta”, decía Rosso.

Se refería a los entonces flamantes secretario de Gobierno y Relaciones Institucionales, Humberto Guibaud; al secretario de Legal y Técnica, Alcides Pedurán; al secretario de Economía y Finanzas, Héctor Artero; a la secretaria de Salud, Medio Ambiente y Políticas Sociales, Ana Ferrarotti; al secretario de Desarrollo Productivo, Héctor Severo Gaillardín y, hasta ese entonces, el único foráneo: el secretario de Infraestructura, Obras y Servicios Públicos, Jorge Lara.

Hoy, a poco más de un año de aquella presentación y con cerca de tres años de gestión por delante, prácticamente no queda ninguno de esos funcionarios dentro de la administración comunal. En todo caso, el único que podría tener ciertas chances de continuar es Pedurán, quien la semana pasada volvió a presentar su renuncia al cargo pero Rosso se niega a aceptarla.

El alejamiento de los secretarios comenzó con Gaillardín, cuando habían transcurrido escasos meses de gestión. Su decisión no respondió a roces ni diferencias con la jefa comunal, sino a razones de estricta índole personal.

Con su renuncia, se inició un largo camino de desembarco de “extranjeros”, una modalidad que se acentuó con el correr de los meses y que no presenta miras de frenar. Gaillardín fue reemplazado por Miguel Ángel de la Merced Paulón, un ingeniero agrónomo oriundo de Santa Fe con amplia experiencia en la función pública.

A mediados del año pasado comenzaron los cortocircuitos en la alianza que ayudó a Rosso a acceder a la Intendencia. El juego de las sospechas se adueñó de la relación con el sector liderado por María Inés Fernández y meses más tarde esa tirantez culminó con la renuncia de Guibaud como secretario de Gobierno.

Desde el gobierno local, directamente se habló de traición. Y con el correr de los días hubo datos que alimentaron esas intrigas: María Inés Fernández admitía que había mantenido reuniones con Miguel Prince y dejaba de ser un secreto que ambos trabajarían de común acuerdo para enfrentar a Rosso en la interna del Partido Justicialista.

Lo cierto es que las desventuras internas dejaban otro de los sillones de secretario libre. En este caso, mientras Guibaud rápidamente sellaba su regreso al Departamento Ejecutivo de General Rodríguez, Rosso buscaba otro foráneo para su gobierno: José “Pepe” Armaleo, a quien conocía de sus años en la función pública dentro del Ministerio de Salud de la Nación.

En octubre, Rosso dio muestras de disconformidad con la tarea desarrollada por el secretario de Infraestructura. Tarjeta roja para Jorge Lara, quien hacía las valijas y dejaba la gestión local con rumbo desconocido. En una nota que concedió a este medio durante el mes de noviembre, la intendenta explicó que había trámites que se demoraban o respuestas que no se daban en el tiempo que ella esperaba.

¿Quién depositó su paracaídas en la Casa Municipal para reemplazar a Lara? Un tal Adolfo “Fito” Sigwald, quien había trabajado en el área de Viviendas del Ministerio de Infraestructura y Planificación Federal. En él Rosso depositó la responsabilidad del área, en un año en el que se esperan resultados y obras, y así poder enfrentar con mayores expectativas las elecciones generales.

El éxodo siguió: sin causas traumáticas y sólo porque recibió una oferta laboral para sumarse al equipo de Salud del Ministerio de Graciela Ocaña, la otra secretaria que abandonó el barco de la administración local fue la doctora Ana Ferrarotti. Para su reemplazo Rosso no buscó en las afueras, sino que convenció al doctor Héctor Ruffinelli de la necesidad de sumarlo a su equipo de secretarios.

Para ese sector está pendiente un cambio profundo, que depende de la aprobación del proyecto de presupuesto 2009, una ordenanza que ingresó al Concejo pero semanas atrás volvió al Ejecutivo para una serie de modificaciones. En ese documento, Rosso propone la creación de la Secretaría de Gestión Ambiental. Si sus deseos son concedidos, Ruffinelli no tendrá a su cargo los temas de Medio Ambiente y podría abocarse de lleno a las cuestiones de Salud.

RENUNCIAS PRESENTADAS

La semana pasada se escribió uno de los últimos capítulos de esta novela de éxodos. En una reunión de gabinete, Rosso se mostró disgustada con la tarea de la contadora Isabel Mena y le pidió a su jefe, el secretario de Economía Héctor Artero, que por favor le pidiera la renuncia.

Artero explicó que no estaba de acuerdo con la decisión. Y luego de un breve intercambio de ideas, la situación se resolvió de un modo impensado: Artero y Mena presentaron sus renuncias y Rosso estaba dispuesta a aceptarlas.

Por lo delicado de los pasos que se dan en esa área, Artero seguiría en su puesto de trabajo al menos hasta fin de mes.

Pero el cimbronazo no culminó allí: Pedurán, quien hace meses que amaga con alejarse de la función pública, hizo causa común con Artero -“porque somos un equipo”, habría dicho- y presentó su renuncia a la intendenta. El viernes explicó su decisión a los empleados de su Secretaría, dijo que pidió cambios que nunca se dieron, aunque admitió que seguiría hasta fin de mes para dejar todos los trámites en orden.

Esta semana, funcionarios cercanos a Rosso aseguraron a este medio que “es probable que Pedurán siga. Rosso lo va a convencer para que no deje su Secretaría”. Por lo pronto, Ofelia Sendes y un abogado de apellido Espósito, también foráneo, ya suenan como posibles reemplazantes del secretario de Legal y Técnica.

En las últimas semanas, en coincidencia con los cambios en las altas esferas, se dieron gran cantidad de enroques entre directores.

Julio García dejó la Dirección de Infraestructura Urbana y comenzó a trabajar como director de Entidades Comunitarias (ver página 4). Reemplaza a Federico Rodríguez, quien asumió como nuevo director de la Tercera Edad.

En ese cargo estaba uno de los escasos militantes fieles del sector de Rosso, Oscar Cocilobo, a quien la jefa comunal habría dejado cesante.

Un cambio, extraño si se lo mira de afuera, es el de Luis Gomes, quien fue nombrado como responsable del Hogar Granja “Padre Varela” y dejó el estratégico cargo de director de Recursos Humanos. Allí asumió una foránea, de la que resultó imposible conseguir referencias: Ana Solé.

Tampoco sigue en el gabinete quien fuera director de Servicios Sanitarios, Viviana Sotelo. Rosso la reemplazó por otro ilustre desconocido: David Iud.

Hay quienes aseguran que los cambios no terminaron. Y que uno que tendría sellado su ingreso a la gestión sería el vecinalista Enrique Códega para prestar servicio en el área de Infraestructura, concretamente en los talleres municipales.

Comentá la nota