Exodo masivo en Filipinas por un tifón

La inminente llegada del Parma podría afectar a dos millones de personas; declaran el estado de catástrofe natural en todo el país
Apenas seis días después de haber sufrido Manila las peores inundaciones de los últimos 40 años, en las que murieron más de 300 personas, Filipinas declaró ayer el estado de catástrofe natural para todo el país ante la inminente llegada del potente tifón Parma, mientras decenas de miles de filipinos comenzaron un éxodo masivo para escapar de la zona del desastre, que podría afectar a casi dos millones de personas.

Al cabo de una semana marcada primero por el paso de otro destructivo tifón en Asia, luego el tsunami en las islas Samoa y finalmente dos sismos en la isla indonesia de Sumatra, Filipinas espera para hoy la llegada del Parma, que con vientos de 195 kilómetros por hora y ráfagas de hasta 230 kilómetros será el ciclón de mayor potencia que afecte al archipiélago desde 2006.

"Parma es un tifón extremadamente fuerte. Podría provocar un desastre", advirtió el jefe de la oficina meteorológica de Filipinas, Nathaniel Cruz.

Las autoridades filipinas han empezado a evacuar residentes en zonas amenazadas, como en la provincia de Laguna, vecina a Manila, donde se ha llevado a unas 100.000 personas a lugares seguros.

El ministro de Defensa filipino, Gilberto Teodoro, advirtió a la población que no acudirán en su rescate si no obedecen la orden de evacuación, que ya afecta a las provincias de Catanduanes, Camarines Norte, Quezón, Aurora y Polillo. "No arriesgaremos vidas para ir a salvarlos", aseveró Teodoro en un discurso transmitido por televisión.

La llegada del "supertifón", como se apodó al Parma, se produce una semana después del desastre causado por el Ketsana, que el 26 de septiembre descargó su furia de agua y barro en la región de Manila.

Por el Ketsana, un total de 419.333 personas continúan en centros de evacuados y los daños que causó han ascendido a 108 millones de dólares. El tifón dejó unos 300 muertos en Filipinas, y 125 en Vietnam y en Camboya.

Los meteorólogos advierten que el Parma es mucho más poderoso que el Ketsana, que cuando pasó por Filipinas era sólo una tormenta tropical, pero cargada de agua, y que el mayor peligro serán sus vientos huracanados.

Devastación

"La situación es extremadamente preocupante, no sólo por el reguero de muerte y devastación que ha dejado el tifón Ketsana, sino por la cercanía del Parma", señaló Elisabeth Byrs, vocera de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU. "Según las predicciones, va pasar por una zona donde residen 8,5 millones de personas, 1,8 millones de las cuales pueden ser directamente afectadas por fortísimos vientos", añadió.

"Estamos preocupados por los efectos que más lluvia podría tener en los trabajos de ayuda en las zonas ya inundadas, porque el nivel del agua podría aumentar nuevamente", dijo el ministro de Defensa filipino.

El Consejo Nacional de Coordinación de Desastres puso a la policía y al ejército en alerta y ordenó a las agencias civiles que acumularan alimentos, agua, medicinas, combustibles y otros suministros.

La perspectiva de otra tormenta fue desalentadora para muchos sobrevivientes de las inundaciones. "Hemos sido golpeados tan duro. La situación ahora es difícil, y no sé si podemos soportar otra calamidad´´, dijo Glen Juban, un habitante de Filipinas que perdió a su hija tras el paso del Ketsana.

El tifón ketsana fue uno de los varios desastres naturales que afectaron a la región de Asia Pacífico en los últimos días. Dos poderosos terremotos sacudieron a la isla indonesia de Sumatra, donde se teme que la cifra de muertos se eleve a varios miles, y un tsunami azotó a Samoa Americana y Samoa Occidental, y dejó 164 fallecidos.

En tanto, una potente tormenta tropical bautizada Melor se formó en el océano Pacífico y se acercaba ayer a las islas Marianas del Norte y la isla de Guam, territorios administrados por Estados Unidos.

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