"Los éxitos cotizan, pero de los errores se aprende"

Jorge Amor Ameal, presidente xeneize, asume que a Boca le tocó vivir seis meses complicados, que el fútbol argentino es deficitario y que apunta, para el futuro, a pesificar todos los contratos
Jorge Amor Ameal todavía no posee vicios de un hombre mediático. La notoriedad lo asaltó de imprevisto y, poco a poco, parece ir acomodándose ante los micrófonos. Cuida sus palabras, pero luce sincero. Parece decir lo que siente, aunque sólo en un puñado de veces prefiera callar algunas cosas "para cuidar al ser humano". No le gustan las polémicas. Recibió con amabilidad a LA NACION en sus oficinas de la Bombonera. Sabe que el mundo Boca , claro está, tuvo distintos disparadores en los últimos seis meses y no dejó pregunta sin respuesta.

-Le tocó asumir todo muy rápido. ¿Cuál es el balance que hace de sus primeros meses de gestión?

-El balance hay que dividirlo en económico y deportivo. En lo deportivo, tuvimos un campeonato [Apertura 2008] y después todo lo que nos pasó ahora, cuando fuimos eliminados de la Copa Libertadores muy tempranamente, y el hecho de apostar a un torneo nos hizo quedar muy rezagados en el otro. Eso, acompañado de una gran mala suerte en función de lesionados, de todas las complicaciones. Pasan y hay que asumirlas como tales. Y mientras tanto, nosotros tratábamos de ordenar al club en la realidad mundial. En el mundo, hay una crisis profunda y nosotros tenemos que adaptar el club a pesos, cambiar dólares por pesos para, de acá en adelante, evitar problemas y no tener crisis económica.

-Por lo que dice y dejando de lado el fallecimiento de Pompilio, ¿era el momento más antipático para asumir como presidente?

-A nadie le gusta achicar cosas, pero nosotros vamos a reducir por un lado para crecer por el otro. Hoy contamos con que el Estado nacional nos entregó 20 hectáreas con posibilidad de que sean diez más, donde vamos a crear un centro de alta competencia que, al mismo tiempo, sea un espacio de recreación para los socios de Boca.

-¿Cómo es hoy un día en la vida de Ameal? ¿Cambió bastante?

-No. Por la mañana, voy a mi oficina y a eso de las 15 vengo a Boca. Pero ya antes estaba siete u ocho horas en el club, aunque en otras funciones. Sucede que la función de presidente tiene una mayor exposición y siempre hay que resolver cosas.

-¿Qué fue lo que más le sorprendió del cargo?

-En el viaje que yo hice a Inglaterra, me impresionó comprobar lo que es Boca en el nivel mundial. Ellos querían reunirse con gente de Boca; hablan del fenómeno de la Bombonera, de la acústica y del espectáculo. Vinieron y vieron el partido desde distintos lugares del estadio y se emocionaron. Les maravillaba todo el escenario, lo que Boca provoca. Yo vi Inglaterra vs. Andorra y fue como estar en un teatro; les falta la pasión que tenemos los argentinos. Ellos valoran mucho al fútbol argentino y al jugador argentino. Seguro haremos un convenio con alguna institución en función del intercambio de jugadores. No sería malo tener un Beckham acá ¿no? [risas]. No, en serio, la marca Boca es importantísima en el nivel mundial.

-En este corto plazo, ¿la contratación de Bianchi como manager le generó más discusiones y problemas internos que beneficios?

-Fueron beneficios. Carlos hizo muchas cosas positivas. El ve todos los partidos de las inferiores, dice presente en cada una de las pruebas de juveniles; potencia la imagen del club; es una figura mundial. Somos dirigentes vocacionales y necesitamos de profesionales para no cometer errores, ya sea para comprar o para vender jugadores, en la elección del DT. A veces, a los dirigentes nos lleva la pasión por delante y ahí podemos cometer errores administrando dinero que no es nuestro. Es más fácil que nos equivoquemos nosotros a que se equivoque Bianchi.

-¿El gesto de Bianchi ayudó más a los dirigentes que a Boca?

-Fue muy importante. Que Carlos haya decidido bajarse el contrato demuestra la clase de persona que es. El ve la realidad, ve los números, ve todo. Es un grande, un grande.

-¿Se arrepiente de alguna decisión que tomó?

-Seguro que no se las digo [risas]. Siempre. Uno aprende de los errores ¿no? Los éxitos cotizan y no dejan enseñanzas, pero de los errores se aprende. Algún error tuvimos y el tiempo también nos va dando experiencia.

-Con esa experiencia, ¿la salida de Ischia la habrían manejado de otra manera?

-[Interrumpe] No, no, no. El tema es que Boca es una institución muy pasional. Acá intervenimos muchos y todos tienen derecho de hablar. Nosotros entendimos la parte humana de Ischia, de no querer abandonar al plantel en las últimas fechas y también habíamos entendido que fue el DT que nos había sacado campeón hace seis meses y que por aclamación debía seguir.

-¿Cuál fue el problema?

-Los resultados. En el fútbol argentino, mandan los resultados. No me atrevería a juzgarlo a él profesionalmente. No se dieron las cosas y todos estamos mal. Ischia, los jugadores, nosotros. Cuando las cosas funcionan, es de todos y cuando no funcionan, todos tenemos una cuota parte de culpa.

-¿No hubo un análisis más a fondo del ciclo Ischia?

-El ciclo de Ischia tuvo mucha mala suerte. No creo que otro equipo haya tenido los lesionados que tuvo Boca. Y no son lesionados por actividad física: quebraduras, cruzados... Tampoco fue un error del profe Alfano, que es una excelente persona y preparador físico, pero son cosas que pasan.

-Si fuera por eso, habrían esperado que la suerte cambiara e Ischia habría seguido. Evidentemente hubo otras cosas que generaron su salida.

-Seguro. Cuando las cosas fallan... A ver: yo no quiero hablar de la persona que se fue. No tiene sentido. El fue un profesional que nos dejó cosas importantes. El debut de muchos juveniles; chicos que se hicieron hombres; le generó un capital bastante importante al club. Viatri, Muñoz, Noir, Mouche, Roncaglia, Forlín, Chávez, Gaitán... Eso se lo debemos a Ischia.

-Se enojó cuando leyó un artículo en LA NACION que reflejaba que Boca se estaba desmacrizando.

Nooo , no, no. No pongan en mi boca cosas que yo no dije. Hubo de un lado y del otro gente que opinó. Yo no censuro al periodismo, yo creo en la libertad. A mí me gusta vivir libre, no me gusta vivir condicionado a nada.

-Bueno, entonces, ¿cómo tomó las renuncias que se fueron dando en la comisión directiva?

-Hay renuncias de distinto tenor. El secretario general [Oscar Vicente] se fue por cuestiones personales y eso deberían preguntárselo a él. No fue un tema institucional. Y la renuncia del doctor Jorge Batista en el departamento médico la vamos a tratar y entendemos que toda persona tiene derecho a pensar de determinada manera, pero eso también pasó por otro lado.

-¿Y el dirigente Marotta?

-Es el único que renunció.

-¿Y Fabián Beraldi?

e_SEnD Nooo , Fabián está en fútbol amateur. Todos los que vienen a Boca quieren estar en la comisión de fútbol. Pero Fabián Beraldi hoy está muy contento. Me pueden preguntar. ¿Y en algún momento cómo estuvo? Y... no estuvo tan contento.

-¿Encontró al club en una situación financiera más complicada de la que pensaba?

-No, el hecho de no haber podido vender a Palacio a Lazio en 26 millones de dólares porque en ese momento él tenía una oferta de Barcelona nos provocó un bache. Todo ese bache hay que reflotarlo, y encima el mundo estalla.

-Pero Boca había vendido muy bien a Gago, a Banega; antes a Tevez... ¿Hubo algo específico que produjo un desequilibrio económico?

-Boca tiene que vender. No hay club en la Argentina que no tenga que vender porque el fútbol es deficitario. Pero el gran problema es la crisis mundial y eso repercute. Nosotros somos formadores de jugadores y Europa compra, pero cuando hay una crisis de este tamaño... Nosotros -Boca, como institución- ya estamos fuera de la crisis. ¿Por qué? Porque estamos ordenados y cuando vimos que sucedía todo esto creamos un comité económico. Allí decidimos cerrar un balance negativo de 10.000.000 de pesos y decir bueno, salimos de esta forma. Ya tenemos pensado cómo crecer.

-Impactó la noticia del balance en rojo porque desde el ejercicio 1995/96 que en Boca no daba negativo.

-Claro, pero nunca hubo una crisis mundial de este tipo. Y por otra parte, se da la situación de que Europa, antes de cerrar sus libros de pases, compraba en la Argentina y ahora todavía no empezaron.

-¿Siente que los triunfos taparon la realidad económica?

-No. Los triunfos cotizan y valorizan jugadores, no dejan enseñanzas, pero de los errores se aprende. La realidad de Boca en estos tiempos fue una realidad de éxitos y que sigue siendo un club ordenado, pero la crisis es real. Hace unos días, leíamos que Palermo había comprado a un jugador en 20 millones de dólares. Llamaron los dirigentes desde Italia diciendo que era imposible pagar esa cifra. El año pasado, se vendió a un solo jugador, Dátolo.

-¿No quiere decir que sólo a Boca le cuesta vender, sino que es algo más general?

-De todos. Las crisis son para todos. Nosotros ya salimos del problema.

-¿Cómo se les hace entender a los jugadores que ganaron todo, como Palermo, Riquelme, Ibarra o Battaglia, que deben bajar sus pretensiones económicas?

-Entendemos que ellos están en libertad de acción para darle curso a otra mejor oferta. Vargas, futbolísticamente, es un gran jugador, pero Boca no puede pagar lo que dan en Europa. No es que no lo quisimos retener o que no nos gustaba Vargas. Cuando digo que todos los jugadores son transferibles, es la verdad, y no sólo en Boca, en el mundo. Si no, Cristiano Ronaldo y Kaká no habrían pasado a Real Madrid. Y en América latina, mucho más vendibles por las economías que tenemos y por las diferencias que tenemos con el dólar y con el euro.

-A raíz de eso, ¿cuánto se redujo el presupuesto del fútbol profesional?

-Nosotros vamos camino a pesificar los contratos, tomando un dólar con techo de 4,10. No decimos vamos a bajar los contratos , decimos vamos a pesificar los contratos. Si mañana el dólar vale cinco pesos y nosotros cobramos todo en pesos, no podemos pagar esos dólares.

-¿Y qué pasa con los que ya están firmados?

-Los que están firmados se respetan. El tema apunta a las renovaciones o los nuevos contratos que se incorporen, que serán en pesos. Porque el 90 por ciento de nuestros ingresos son en pesos. Lo que sí está claro es que, en el futuro, todos los contratos deberán ser en pesos.

-¿Tiene un deseo para fin de año?

-Salir campeón.

95/96

el ultimo balance negativo

El ejercicio que abarcó desde octubre del 95 hasta junio del 96, el primero de la gestión Macri, entregó una pérdida de US$ 3.827.801 (el último de Alegre, que cerró en septiembre del 95, dio superávit de US$ 1.693.868). El actual finalizó con un déficit de 10 millones de pesos.

La sorpresa de que el 60% de los vecinos de la Bombonera están dispuestos a negociar

Jorge Amor Ameal explicó que las remodelaciones para la Bombonera siguen en pie. "Hay dos variables. La más importante es que estamos censando a vecinos y nos encontramos con la sorpresa de que el 60% no ofrece un «no rotundo» para vender sus casas. Si todos quieren, se haría una tribuna sobre la calle Del Valle Iberlucea. El otro proyecto es el que tenía que ver con agregar una cuarta bandeja intermedia con 5000 butacas. A mediados de agosto, vamos a tomar la decisión."

El viaje a Inglaterra

Jorge Amor Ameal volvió feliz de Londres: "Me fue muy bien. Fui invitado por el presidente de la Premier League para ver el partido Inglaterra-Andorra y estuve reunido con los presidentes de Manchester United, Tottenham y Portsmouth, entre otros. Los escuché y se habló sobre la posibilidad de una mayor integración. Se verá en julio de 2010, ya que es muy factible que Boca haga una gira por toda Inglaterra. No sólo será positivo en lo deportivo, sino también en lo económico".

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