"No existen las soluciones globales", afirma Dahrendorf

Para el sociólogo, la cumbre fracasará porque no habrá un rediseño del orden económico mundialCOLONIA.- Ralf Dahrendorf está seguro de que la cumbre del G-20 en Londres fracasará.

COLONIA.- Ralf Dahrendorf está seguro de que la cumbre del G-20 en Londres fracasará.

"No cumplirá los objetivos que se le habían asignado originalmente, es decir, lograr los acuerdos decisivos para salir de la crisis y rediseñar el orden económico internacional", sostiene. "Por muchos motivos, pero sobre todo porque ahora no estamos viviendo un momento tipo Bretton Woods", agrega el sociólogo, tal vez el más importante de Europa.

Considerado uno de los fundadores de la Teoría del Conflicto Social y cuyo aporte influyó en el proyecto de la Comunidad Europea, Dahrendorf, nacido en Alemania y nacionalizado británico, prácticamente no ha hablado públicamente de la actual crisis mundial. Lo hace en esta entrevista.

-¿Por qué no estamos en un "momento Bretton Woods"?

-Cuando Keynes participó en la conferencia de Bretton Woods, en 1944, creía que podría salvar la libra esterlina. Al poco tiempo advirtió que estaba muerta, que el rol dominante había pasado al dólar y a los Estados Unidos. Ahora se trata de una situación diferente, nos encontramos en una fase confusa, en la que no hay vencedores. Y tampoco estoy seguro de que Estados Unidos quiera cargar sobre su espalda todo el peso de la salida de esta crisis. Pero esa no es la única razón por la que la cumbre no será un éxito.

-¿Cuáles son las otras razones?

-Estimo a Barack Obama y a Gordon Brown, pero creo que en este caso están equivocados. Creen que esta crisis es global, pero la podemos definir como mundial, no global. Global es el cambio climático, al que no se le puede dar una respuesta nacional. Pero la crisis afecta a todos, es decir, es mundial, pero tiene respuestas nacionales, y esas respuestas contienen un nacionalismo económico. Yo los considero globalistas, al contrario de lo que ocurre en los casos de Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, que son mundialistas. Ese es el origen del conflicto de base del G-20 del 2 de abril: es erróneo creer que existen soluciones globales.

-¿Qué entiende usted por el fracaso de la cumbre?

-No habrá acuerdo sobre un paquete de estímulo ?global´. Se harán declaraciones generales sobre las nuevas reglas. Se reforzará un poco el FMI. Y se identificarán algunos chivos expiatorios, en particular los paraísos fiscales. Nada de real importancia.

-¿Cuáles son las consecuencias de la crisis a largo plazo?

-Al final de la crisis todos habremos reducido el estándar de vida en por lo menos un 20%. Volveremos a los niveles anteriores a los de Ronald Reagan y Margaret Thatcher. En algunos aspectos, nuestro estilo de vida será un poco similar al de las décadas de 1950 y 1960, con mucha más tecnología pero sin el optimismo de aquellas décadas.

-¿Y cuándo empezará la recuperación?

-La recuperación será larga y lenta. Y no bastará con cumplir con los intereses de la deuda que en el intervalo habrán acumulado los Estados. Por eso será un período de tasas altas y de gran inflación. Nada bueno. Algunos economistas hablan de ?inflación controlada´. Afirman que algunos años de una inflación entre el 6 y el 10 por ciento bastarán para redimensionar la deuda pública. El problema es que una inflación de ese tipo será pagada sobre todo por los pobres y los jubilados.

-Una perspectiva sombría.

-Si queremos poner una nota más optimista, tal vez podamos prever que la crisis provocará un cambio de actitud, con más atención a la economía real y un rechazo de la cultura de la deuda y del capitalismo de la deuda. Se recurrirá menos a las tarjetas de crédito, y tal vez vivamos en un clima más placentero.

-¿Se refiere a la cultura de la deuda?

-Sí, la cultura difundida, muy difundida, en la cual uno entregaba 50 euros y te parecía normal que te entregaran un auto o una casa. Tal vez a muchos no les guste, y prefieran adjudicarle la responsabilidad a los banqueros y a los paraísos fiscales, pero yo creo que ésa es la razón principal de esta crisis.

-Entonces, ¿la principal responsabilidad no es de la desregulación de los años de Reagan y Thatcher?

-Algunos aspectos de aquella desregulación se cuentan entre las razones que han motivado esta crisis. Pero no lo explican todo. Porque la raíz es sobre todo la cultura de la deuda y la burbuja que ésta produjo.

-¿Hay peligro de violencia a causa de la crisis?

-No veo un retorno del terrorismo interno. Pero si hay una enorme furia muy generalizada, el deseo de encontrar culpables. Por ahora no existen consecuencias políticas, es algo más bien individual.

-¿La democracia podría correr peligro?

-No la democracia directamente, pero sí habrá cambios políticos. Cambiará el discurso sobre la sociedad abierta, porque la crisis no favorece la libertad. La decisión de los gobiernos de nacionalizar los bancos y tal vez incluso ciertas industrias reduce la libertad. No serán buenos tiempos.

-Se dice que el verdadero poder no será el G-20 sino el "G-2", es decir Washington más Pekín.

-Tal vez, aunque en el fondo no veo cómo Estados Unidos y China, que no se quieren nada, pueden ponerse verdaderamente de acuerdo. Creo con certeza que Europa no liderará el mundo: los líderes europeos van por caminos diferentes y en Bruselas sobre todo piden que se reduzca y se haga más laxo el mercado único. c

Comentá la nota