"Existen pequeñas diferencias con Estados Unidos"

Las discrepancias entre brasileños y norteamericanos en relación con la coyuntura en Honduras parecieran disiparse, pero seguiría en pie el desacuerdo sobre Irán. Marco Aurelio García dijo que la reunión con Arturo Valenzuela fue cordialísima.
"Fue una conversación cordialísima, lo remarco, cordialísima." El asesor internacional de Lula, Marco Aurelio García, resumió así el encuentro, dominado por la situación en Honduras, que mantuvo ayer con Arturo Valenzuela, académico chileno y flamante subsecretario de Estado norteamericano para América latina que hoy es esperado en Argentina, su segundo destino de una gira cuyas próximas escalas serán Uruguay y Paraguay.

"La preocupación tanto del profesor Valenzuela como del gobierno brasileño es que el episodio hondureño se constituya en un precedente que desestabilice la región, particularmente la región centroamericana, donde los procesos democráticos son más recientes", declaró García, en un balance de la reunión realizada en la sede de la presidencia.

Otro de los puntos de convergencia, según García, radica en que "tanto para el gobierno brasileño como para el norteamericano la elección (del 29 de noviembre) no es una condición suficiente para la normalización democrática en Honduras".

Se trata de una coincidencia tímida pero que revela un cambio respecto del choque frontal entre Brasilia y Washington ocurrido en vísperas de los comicios convocados por el presidente de facto Micheletti, cuando el consejero de Lula insinuó que la Casa Blanca era complaciente con los golpistas e indiferente con Zelaya, refugiado en la embajada brasileña desde el 28 de septiembre.

García no escondió que aún restan "pequeñas diferencias" con Estados Unidos, pero enfatizó que ambos países trabajan para lograr el "salvoconducto" que permita a Zelaya dejar Tegucigalpa. "Es fundamental que el presidente (Zelaya) pueda salir (de Honduras), hay que desbloquear la situación", opinó.

Según parece, Brasil no llevará hasta las últimas consecuencias su defensa de Zelaya y el desconocimiento de Porfirio Lobo, el presidente surgido de los anómalos comicios, si ello pone en vilo los vínculos con EE.UU. "En determinados momentos tendremos apreciaciones distintas sobre algunas cuestiones, pero las relaciones entre Estados Unidos y Brasil son fundamentales, y vamos a cultivarlas de la mejor manera posible", declaró el ahora conciliador García, quien un mes atrás manifestaba su "decepción" sobre la política externa de Obama.

García tampoco abundó en el descontento brasileño con la radicación de militares estadounidenses en bases colombianas, aunque reconoció que el hecho interfiere en la agenda bilateral. Sobre ese punto Valenzuela declaró que su gobierno envió una carta a los cancilleres sudamericanos asegurando que los efectivos asentados en Colombia no traspasarán las fronteras de ese país.

En el encuentro de una hora y media de ayer seguramente los representantes de Lula y Obama seguramente hablaron en español, la lengua materna del visitante y la que García domina desde sus años de exilio en Chile. Pero ello no significa que ambos hablen exactamente el mismo idioma, por lo menos cuando abordan algunos temas como las relaciones, cada vez más fluidas, entre Brasil e Irán. Mientras la primera visita de Obama a Brasil aún no tiene fecha precisa –lo informó ayer García–, Lula ya anunció su viaje a Teherán en mayo del año próximo, retribuyendo el que Mahmud Ahmadinejad realizó a Brasilia hace un mes.

El consejero de Lula reiteró al enviado del norte la posición oficial de su gobierno. "Le explicamos que el interés de Brasil en sus conversaciones con Irán es permitir que Irán pueda desempeñar un papel positivo en Medio Oriente y por otro lado hacer que Irán se someta a las normas de la Agencia Internacional de Energía Atómica respecto al uso pacífico de la energía atómica." Traducción: Brasilia confirmó su respaldo a las investigaciones atómicas iraníes aplicadas a fines pacíficos, las mismas que en Washington son vistas como la antesala de la construcción de armamento nuclear.

Como se ve, las discrepancias entre brasileños y norteamericanos motivadas en Honduras comienzan a disiparse (no por completo), pero seguiría en pie el desacuerdo sobre Irán. Ayer Valenzuela quiso restarle nitroglicerina al tema cuando, usando un tono contemporizador, distinto al empleado hace 4 días por su jefa, la secretaria de Estado Hillary Clinton, recomendó a los gobiernos latinoamericanos (evitó nombrar a Lula) desistir de sus acuerdos con Teherán. "Brasil tiene el derecho de mantener relaciones con el país que quiera, es soberano, le damos la bienvenida a su interés en hacer que Irán entienda que es importante cumplir las determinaciones de la Agencia Internacional de Energía Atómica."

Comentá la nota