Existe preocupación en la Cámara de Comercio por la creciente retracción que se evidencia en el consumo

En los diez meses del año la facturación del comercio cayó, en algunos rubros, hasta un 30%, de acuerdo a la evaluación realizada desde la Cámara de Comercio.
Existe preocupación entre los asociados por la constante retracción en el consumo. Las tarjetas de créditos ya aplican intereses. Se habla de los efectos que puede causar la crisis internacional en las fábricas locales. Las consecuencias que tendrá el Estado ante la menor recaudación.

En algunos rubros de los comercios locales la facturación ha caído hasta un 30% durante los primeros diez meses del año, en relación al mismo período del año pasado, según la evaluación realizada por José Luis Iglesias, integrante de la comisión directiva de la Cámara de Comercio de Río Grande.

Desde esa entidad se ha manifestado la preocupación por la constante retracción que se evidencia en el consumo, en aquellos rubros que no representan bienes de primer necesidad, caso venta de indumentarias y de electrodomésticos.

La situación local es similar a la detallada por la CAME en un comunicado difundido ayer, donde se habla de la caída en la venta de los comercios minoristas que quedó en evidencia en la celebración del Día de la Madre, cuando la actividad no alcanzó los niveles proyectados.

En Río Grande y Ushuaia, durante esa fecha, los comercios vieron hecha trizas sus expectativas de lograr un repunte en las ventas. Ahora, existen cifradas expectativas en las fiestas de fin de año para lo cual algunos comercios han adelantado la exhibición de productos navideños.

Iglesias dijo que entre los asociados de la Cámara de Comercio de Río Grande, se ha evaluado una preocupante recesión en estos meses y la gran incertidumbre que se ha generado en las fábricas, abonan más este estado de «alarma» porque consideran que los efectos de medidas recesivas en las industrias repercutirán directamente en su actividad.

El hecho que algunas empresas hayan adoptado ya suspensión de personal y otras adelanten las vacaciones, provoca que exista un mayor cuidado del dinero por parte de esos operarios y, en otros casos, la migración de esos recursos de gente que pasará sus vacaciones fuera de la provincia.

Las tarjetas

Otro dato preocupante para Iglesias es el hecho que las tarjetas de créditos hayan adoptado medidas de achicar el número de cuotas para la financiación de las compras de la gente y la aplicación de intereses en los casos de pactar largos plazos de pagos.

Este planteo coincide con la posición reflejada por la CAME en el comunicado de ayer, donde se puntualiza que en la recesión que se vive en el comercio «tampoco ayuda la disponibilidad de crédito: las tasas aumentaron y la mayoría de los comercios chicos debieron dejar de ofrecer las tres cuotas sin interés».

«En el interior del país hay ciudades donde los comercios están completamente paralizados» evaluó la CAME en el documento emitido ayer, situación en la que se encuadran varios comercios minoristas locales, dedicados a la comercialización de bienes suntuosos que no son de primera necesidad.

La facturación, en lo que va del año, ha caído en un 30% respecto al año pasado, según lo evaluado por José Luis Iglesias, integrante de la Cámara de Comercio.

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