Exigen renuncias en el equipo de Obama

Los republicanos piden cambios tras los errores admitidos por Obama; hoy darán a conocer una investigación sobre el fallido ataque
WASHINGTON.- Luego de reconocer el fracaso de los controles de seguridad y de los servicios de inteligencia en la prevención del ataque fallido contra un avión el día de Navidad, el gobierno de Barack Obama recibió ayer la embestida de la oposición republicana, que reclamó la renuncia de funcionarios clave del gobierno.

Las exigencias de los republicanos se dan en momentos de relativa debilidad en el gobierno de Obama, que se mostró anteayer molesto e irritado con su equipo de seguridad durante una cumbre de política antiterrorista en la Casa Blanca. Al fracaso en identificar la amenaza real que representó Umar Farouk Abdulmutallab, el joven nigeriano que intentó destruir un avión norteamericano en Navidad, se sumó ayer el retiro de dos senadores y un gobernador, los tres demócratas, que no renovarán sus mandatos en noviembre próximo.

El representante Peter King, el principal republicano de la Comisión de Seguridad Interna de la Cámara de Representantes, lanzó ayer el ataque a la Casa Blanca por su "impericia". "Hay una desconexión entre la intensidad de su retórica [de Obama] y lo que propone hacer. Si la situación es tan mala como el presidente dice que fue, alguien tendrá que irse", dijo King. Obama se había mostrado enfurecido anteayer al reconocer que los controles habían fallado de manera "desastrosa".

El controvertido presidente del Comité Nacional Republicano, Michael Steele, se sumó a las críticas, pero fue más allá al reclamar la salida de la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano. "Coincido con el liderazgo republicano, que pidió la renuncia de Napolitano. Creo que los riesgos son muy altos y la experiencia requerida para este trabajo es muy grande. En ambos flancos ella [Napolitano] se ha quedado corta", afirmó Steele.

La funcionaria fue blanco de los primeros cuestionamientos cuando afirmó que el sistema de seguridad había funcionado correctamente en el fallido ataque de Abdulmutallab, que abordó un avión cargando explosivos y que fue reducido por los pasajeros cuando intentó detonar la carga minutos antes de aterrizar en Detroit. Abdulmutallab fue acusado ayer de intento de asesinato y de uso de un arma de destrucción masiva, cargos por los cuales podría ser sentenciado a cadena perpetua.

Funcionarios del gobierno admitieron ayer la tensión que hubo durante el encuentro con Obama, pero desestimaron cambios inmediatos en el gabinete. Denis McDonough, jefe del Estado Mayor Conjunto del Consejo de Seguridad Nacional, dijo que "todos los reunidos en la mesa aceptaron su responsabilidad" durante la reunión. El zar de la inteligencia norteamericana, Dennis Blair, dijo haber tomado nota de las duras críticas del presidente.

El cimbronazo del grave error de seguridad en el vuelo de Northwest llevó a la Casa Blanca a anunciar que hoy difundirá un informe sobre la investigación del ataque fallido. Además de reforzar los controles en los aeropuertos, Estados Unidos ordenó un exhaustivo escrutinio de pasajeros provenientes de países considerados promotores del terrorismo (Sudán, Irán, Siria y Cuba) y los calificados "de interés" (Arabia Saudita, Afganistán, Paquistán, Yemen, Líbano, Irak, Argelia, Libia, Somalia y Nigeria).

Mientras Nigeria calificó de "injustas" las nuevas medidas, Cuba convocó al representante norteamericano en la isla para protestar por la medida. Washington ayer justificó la inclusión de Cuba en la lista y el Departamento de Estado acusó a La Habana de haber dado refugio en 2008 a miembros de "ETA, de las FARC y el ELN [Ejército de Liberación Nacional]".

En este contexto, Obama sumó otro frente de tormenta cuando tres figuras demócratas anunciaron su retiro de la política cuando concluyan sus mandatos. El paso al costado del senador Chris Dodd, cacique demócrata que ocupó el cargo durante 30 años, no sorprendió a los analistas debido a que su estrella se había apagado durante la crisis financiera, cuando defendió el rescate de AIG. Su par, Byron Dorgan, en tanto, reveló que tomó la decisión de "no servir más en la Cámara alta" tras consultar a su familia.

Los retiros de Dodd y Dorgan, así como el del gobernador de Colorado, Bill Ritter, significaron otro golpe para los demócratas, que deberán defender su ajustada mayoría en el Congreso norteamericano.

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