ATE exige sueldo, aguinaldo y "las cabezas" de los asesores

No sólo una solución económica conformará a los obreros: exigen que los empleadospersonales de Villalba sean echados.

La advertencia de tomar la Municipalidad de Salvador Mazza que hizo el gremio de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) el viernes, cuando se inició el paro por la deuda de los sueldos de noviembre se concretó ayer.

Sin embargo, pese al paro y a la no actividad municipal, en Salvador Mazza se sigue cobrando el peaje para circular sobre la ruta nacional 34 y se sigue aplicando la "tasa" ambiental por la que los camiones que pasan por esa comuna norteña son fumigados contra el dengue.

El gremio los acusa de "amenazar y apretar" a los empleados, además del manejo de los fondos del pueblo.

En diálogo con El Tribuno, el titular de ATE en Salvador Mazza, Fermín Hoyos, aseguró que "los trabajadores seguiremos con este plan de lucha hasta que abonen, no sólo la totalidad del sueldo de noviembre que adeuda la Municipalidad sino también los aguinaldos".

Pero Hoyos subió la apuesta y adelantó a este medio que también exigirá que "los hermanos Gabriel y Sebastián Calvo (asesores del intendente Carlos Villalba) sean desplazados de sus puestos, previa rendición de los fondos que cobra el municipio por peaje y fumigación de camiones, dinero que ellos administran".

"Lo que nosotros queremos es que el Gobierno provincial tome el toro por las hastas y le pregunte a estos dos señores (los Calvo) adónde están depositando toda la plata que ingresa cada día a la comuna por el peaje y las fumigaciones, porque esos fondos no se ven traducidos ni en obras ni en pago de sueldos", aseguró.

Los trabajadores comunales, apoyados por ATE, decidieron no volver a trabajar "hasta que se concrete el pago de los sueldos a todos los trabajadores. No vamos a aceptar que se les pague sólo a los de planta permanente sino también a los contratados y a los empleados de resolución (los de planta política)". Según lo reseñado por Hoyos, la decisión se debe a que normalmente les pagan primero a los empleados de planta permanente y 10 o 12 días después a los contratados y al último a los de "cargos políticos".

En cuanto a la exigencia del aguinaldo junto al sueldo, el dirigente gremial dijo que "exigimos las dos cosas juntas porque si no después nos van a tener dentro de una semana acudiendo a los mismos mecanismos para exigir el aguinaldo y esta es una situación que a nadie le gusta".

Hoyos amplió su descarga contra los asesores del intendente al asegurar que "ésto (por el pueblo) es tierra de nadie, un municipio acéfalo, no hay autoridades". "Mientras tanto, Villalba sigue fuera del pueblo y sus asesores manejan todo a su antojo", se quejó. Anoche, al cierre de esta edición, la Municipalidad de Salvador Mazza seguía tomada por unos 250 empleados, algunos con sus familias, y en el lugar ya se habían instalado ollas populares y campamentos para pasar la noche según el relato del propio dirigente gremial.

"Necesitamos que levanten la medida"

El secretario de Interior del Gobierno provincial, Gonzalo Quilodrán, anticipó anoche a El Tribuno

que convocaron a las partes del conflicto a una reunión hoy al mediodía.

"Hemos invitado a Hoyos y al intendente Villalba y vamos a intentar mediar en el conflicto para llegar a una solución. Sin embargo necesitamos que para ello los trabajadores levanten la medida de fuerza", dijo.

El funcionario señaló que "la cuestión que los trabajadores denuncian ya se instaló en la opinión pública, por lo que no es necesario seguir con medidas extremas. Y sería un buen gesto para abrir el diálogo".

En paz con las fuerzas armadas

Momentos después de la toma de la Municipalidad de Salvador Mazza, la Infantería de la Policía de la Provincia se hizo presente en el lugar.

"No recibimos amenazas ni hostigamiento de ningún tipo, el comisario que estaba al frente del grupo nos explicó que sólo estaban ahí para evitar daños en el edificio municipal", graficó Hoyos.

El dirigente sostuvo: "Les explicamos que no planeábamos atentar contra el lugar, porque ese edificio es como la casa de la familia municipal, nos pertenece a nosotros, el pueblo, no a Villalba y su gente, así que no pensábamos dañar nuestro propio patrimonio".

"Ellos lo entendieron y luego de un rato se retiraron del lugar, no hubo roces de ningún tipo", aseguró Hoyos.

Comentá la nota