CON LA EXCUSA DE LA PROGRESIVIDAD, LA TABLITA DEL 2000 LE PEGO A LA CLASE MEDIA, QUE DEJO DE CONSUMIR

La tabla variable de menores deducciones y mayores alícuotas sobre el impuesto a las Ganancias que impulsó José Luis Machinea apenas asumido Fernando de la Rúa, a fines de 1999, tuvo como objetivo cobrarle un mayor impuesto a los trabajadores en relación de dependencia, a medida que estos tuviesen mayores ingresos salariales.
La medida, de contribuyentes cautivos y recaudación sencilla, perjudicó claramente a quienes tenían por entonces cierta capacidad de consumo, lo que le restó empuje a la economía para ayudar a consolidar la salida de la recesión que alentaba por entonces el reciente cambio de gobierno.

El diseño de la "tristemente célebre tablita", tal como la definió la presidenta de la Nación, que ahora se eliminará totalmente buascando el efecto contrario en relación al consumo, permitía menores deducciones a medida que el trabajador crecía en la escala salarial, mientras que por otro aumentaba el porcentaje del impuesto a tributar, en relación a la ganancia imponible, lo que significaba un doble trabajo de pinzas sobre quienes ganaban más, para que pagaran más.

Si bien a fines de ese año, el gobierno de Fernando de la Rúa presentó las nuevas escalas como algo fiscalmente "progresivo", lo que sucedió realmente con el paquete impositivo fue que inhibió el consumo en los sectores medios y medios-altos que eran casi los únicos que se animaban a gastar.

Prácticamente a libro cerrado y en tiempo récord, el 15 de diciembre de 1999 la Cámara de Diputados aprobó el paquete del ministro, junto a cambios en la Seguridad Social que prometían acercarle al Tesoro un adicional cercano a los 2.900 millones de pesos en el año 2000.

Por entonces, el PJ trabó en primera instancia todo el paquete impositivo en el Senado, en medio de la aprobación del Presupuesto 2000. Después de hacer canjes variados de alícuotas con otras actividades afectadas por el paquete, finalmente los senadores le dieron vía libre al proyecto del ministro de Economía, el 28 de diciembre del 99, con el número 25239.

La nueva modalidad de cálculo establecida por la Ley empezó a regir a partir del 1 de marzo y se estimaba que iba a alcanzar a medio millón de trabajadores adicionales.

Los cálculos iniciales estaban dados para que un trabajador soltero con un sueldo de bolsillo de $ 2.500, pagase $ 133,10 por mes, con un impacto sobre su ingreso anual, incluido el aguinaldo, de 4,91%.

En cambio, un casado con dos hijos pagaba $ 85,50 y en este caso la quita equivalía a 3,16% sobre su ingreso de bolsillo.

Por supuesto que si el trabajador tenía familiares a cargo, para calcular su ganancia neta, podía hacer deducciones adicionales, pero solamente para los sueldos de bolsillo inferiores a 3.000 pesos por mes, ya que los que ganaban más de esa cifra podían deducir menos.

Así, los que ganaban salarios entre $ 3.001 y $ 5.000 mensuales podían deducir 90% de lo permitido y los que ganaban entre $ 5.001 y 7.000 descontaban 70%.

Por esa razón, el casado con dos hijos que ganaba menos de $ 3.000 deducía $ 21.600, pero quienes tenían ingresos de $ 3.500, 4.000, 4.500 y 5.000 pueden deducir $ 19.440 (90% de 21.600) y por lo tanto pagaban mucho más.

A medida que crecía el ingreso, la tasa de Ganancias era mayor. Con ingresos de $ 4.000 mensuales se pagaba 23% sobre lo que excediera las deducciones permitidas, con alícuotas que trepaban hasta un máximo de 35%.

Además de las cargas de familias, hasta ciertos topes, se permitía hacer otras deducciones como gastos de sepelio por el fallecimiento de un familiar a cargo, las cuotas del seguro de vida y de retiro, los aportes voluntarios a las AFJP y los gastos médicos.

Con el tiempo, como la tablita no fue corregida en sus topes, a medida que subían los sueldos inferiores, se provocaron serias distorsiones, que permitían, por ejemplo, que a los trabajadores no les conviniera hacer horas extras o ser ascendidos, ya que las nuevas escalas se llevaban los aumentos o a veces dejaban los sueldos netos por debajo de escalas inferiores del escalafón.

Estas distorsiones no fueron atendidas hasta ahora, pese a los reclamos de la CGT, derivados de las necesidades de gremios como camioneros o petroleros con sueldos altos que caían invariablemente en los descuentos. Hasta el monmento, sólo se pusieron parches de aumentos de los topes que no solucionaban el problema de fondo. Hace unos días, el actual titular de la AFIP, Claudio Moroni observó en un reportaje que "la tablita requiere un ajuste", aunque dijo que no tenía un "problema de concepto", sino de "diseño" y sostuvo además que era "conceptualmente adecuada". La AFIP propiciaba un esquema de cambios en la curva y no de eliminación.

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