El STJ exculpó a Mustapich y Oscar Jorge lo designó

El Superior Tribunal de Justicia dio por probada la irregularidad. Pero dijo que no era una falta "reprochable" a sus autores. Por lo menos, esta vez. La próxima, será una "falta de cumplimiento de sus deberes".
Hubo plagio pero no hay castigo. El Superior Tribunal de Justicia eximió de responsabilidad a los tres integrantes de la Cámara en lo Criminal de General Pico por haber transcripto párrafos ajenos sin citar la fuente ni entrecomillar el texto. Aunque los liberó de culpas, el STJ advirtió a al juez que escribió la sentencia que otro hecho como este será considerado "falta en el cumplimiento de sus deberes".

Con sólo dos párrafos, el Superior Tribunal de Justicia resolvió el miércoles 26 el sumario que abrió tiempo atrás al detectarse una situación de plagio en una sentencia emitida por la Cámara en lo Criminal de la Segunda Circunscripción Judicial (General Pico). La sentencia fue redactada por el camarista Alfredo Alonso y avalada sin objeciones por los otros dos integrantes de la Cámara, Tomás Esteban Mustapich y la jueza subrogante Silvia Lidia Dahir.

El primer párrafo es el resolutivo: "Eximir de responsabilidad administrativa" a Alonso, Mustapich y Dahir, en la irregularidad que se detectó. El segundo párrafo es una sugerencia dirigida a Alfredo Alonso: "Exhortar al señor Juez de Cámara Alfredo Alonso a que extreme los recaudos a fin de evitar en lo sucesivo situaciones como las que han dado lugar a la formación del presente sumario, tal como se indica en los precedentes considerandos".

Involuntaria.

Aunque no hubo responsables -o, más acertadamente, los responsables no fueron sancionados-, el sumario ordenado por el STJ dejó en claro que el plagio existió. Según los considerandos contenidos en el sumario, la situación fue advertida al STJ por la presidenta de la Sala B de ese cuerpo, Rosa Vázquez, al tomar conocimiento de un recurso de queja elevado por los abogados santarroseños Eduardo Aguirre y Francisco Marull, defensores de Cristian Damián Pussetto. Ellos fueron quienes hicieron notar la presencia de párrafos de autores que no eran citados por los jueces.

La persona que hizo el sumario consideró que "no ha existido responsabilidad de tipo administrativa (...) que constituya una falta reprochable" por parte del juez Alfredo Alonso. Para el instructor, el descargo del camarista fue convincente: "no ha habido intención de ocultar la procedencia de algunas de las ideas volcadas en aquel", sino que se trató sólo de una "omisión involuntaria" generada por "circunstancias no previstas".

En el caso de Mustapich y Dahir, el instructor fue totalmente indulgente: los liberó de toda culpa o responsabilidad en esta situación. Para el instructor, la falta de cita "no puede llegar a ser detectada por quienes se adhieren", ya que quienes avalan ese texto lo hacen con una ciega confianza en quien lo redactó.

Repitencia.

A la hora de resolver, el Superior Tribunal respaldó en un todo la actuación del instructor y tomó como propios los argumentos esgrimidos por Mustapich y Dahir en su descargo.

Aunque coincidieron con la instrucción en que Alonso no cometió ningún hecho que pudiera ser reprochable, los ministros del Superior Tribunal sostuvieron que "no puede obviarse efectuarle una exhortación para que en lo sucesivo extreme las precauciones" y cumpla con su obligación de "citar fuentes y entrecomillar párrafos que no son de autoría de quien escribe".

Llamativamente , el STJ le advirtió que "la repitencia del hecho que la motiva, podría ser considerada como falta en el cumplimiento de sus deberes".

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