Exclusivo: Los nombres detrás del secuestro de Bergara, la desinvestigación y los perejiles

Desde el primer momento en que fue secuestrado Leonardo Bergara, el periódico Tribuna de Periodistas abrió un abanico de interrogantes y puso el foco sobre cuestiones que no cuadraban en lo que comúnmente se conoce como secuestro extorsivo.
Asimismo, se aseguró que todo se trataba de un vuelto que el hermano de Bergara, Gustavo ídem, había birlado a ciertos "socios" de la policía —y la política— bonaerense.

Cuando el neoempresario fue liberado, se demostraron todas y cada una de las conjeturas de Tribuna de periodistas: Bergara no había estado atado, ni encapuchado, había sido bien alimentado y aseado y su estado de salud era óptimo.

También se denunció que, en el marco del expediente judicial, funcionarios oficiales aprovecharon la confusión para ensuciar a perejiles que nada tenían que ver con el secuestro de Bergara, y sacarlos del medio en otros casos que comprometían al gobierno kirchnerista. Tal es el caso de Juan Vicente Cardozo y Víctor Ariel Vega, quienes estaban investigando a un personaje clave en el marco del triple crimen de General Rodríguez, y que fueron acusados de tener participación en el hecho de marras.

Posteriormente se decretó la oportuna falta de mérito para ambos, pero sus nombres ya habían quedado manchados, gracias a la oportuna operación judicial y mediática de media docena de impresentables.

La trama y el revés

La trama detrás de esta trama lleva a la figura de un oscuro personaje del Conurbano bonaerense, el superintendente de Investigaciones, comisario Mayor Sergio “Titi” Vargas, quien trabaja —en secreto— a sueldo de Daniel Hadad y tiene contacto directo con él. Vargas fue quien dio letra al canal C5N para que hablara de un autosecuestro en relación a la reclusión de Bergara, e hizo parte de la operación para vincular a los perejiles en el expediente mencionado.

Allí aparece otro personaje digno de una novela de Ernest Hemingway, Víctor Hugo Martínez, un buchón de la policía bonaerense que ayudó a "plantar" las llamadas que comprometieron a Vega y Cardozo en la causa Bergara. Es dable recordar que ambos oficiales fueron imputados del secuestro de Bergara por el mero hecho de haber recibido en sus aparatos celulares sendos llamados por parte del teléfono de uno de los supuestos secuestradores.

Finalmente, Claudio Lifschitz, un viejo conocido de los servicios de Inteligencia, colaboró con su conocimiento en armado de pruebas.

Con un poco de imaginación y el apoyo de funcionarios del Ministerio de Justicia, se armó una trama novelesca que intentó dar explicación a un hecho que aún no tiene parangón en la historia de los secuestros extorsivos.

Todo ha sido tan evidente que hasta suena infantil: un automóvil fácilmente identificable, la casa donde apareció Bergara a nombre de un policía, comprometedoras llamadas entre secuestradores y agentes de la ley, etc. Nada cierra y todo cierra.

Para probar lo que se asegura en estas líneas, la Justicia sólo debe cruzar las llamadas hechas y recibidas por los siguientes teléfonos celulares y aparatos Nextel:

* Sergio Vargas: 279*55

* Daniel Hadad: 15-4997-3302

* Claudio Lifschitz: 537*5330

* Víctor Hugo Martínez: 545*1955

Si existe real intención de develar la trama de este expediente por parte de los investigadores, sólo hay que abocarse a analizar los números mencionados. Eso llevará a otra interesante revelación que salpicará a un importante ministro de la Nación. Esto, a su vez, permitirá entender por qué el patrimonio de Bergara creció de manera tan rápida, y desovillará una trama de testaferros que manejan intereses de importantes funcionarios y policías de Quilmes.

De más está decir que los periodistas Tribuna de Periodistas, como siempre, están a total disposición de la Justicia.

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