Exclusivo: el método que usa el Indec para estimar la inflación

Luego de un año y medio de mantener en secreto, oficialmente se informará la fórmula completa para el IPC. Queda la incógnita dónde y cómo se relevan los precios
Presionado por la opinión pública, la Justicia, y la oposición, el Gobierno divulgará hoy la fórmula mediante la cual el cuestionado Indec calcula la inflación, un secreto que se mantenía guardado bajo siete llaves desde hace un año y medio. El Cronista accedió en exclusiva al documento que a las 10.30 presentarán el ministro de Economía, Amado Boudou y el titular del organismo de estadísticas, Norberto Itzcovich, en el microcine del Palacio de Hacienda.

Se trata de la metodología que se utiliza luego del último cambio de año base para el Indice de Precios al Consumidor (IPC), es decir desde abril del año pasado. La movida no sólo intenta avanzar en una mayor trasparencia del Indec sino que llega en respuesta a un requerimiento que la Justicia hizo semanas atrás, para que se dé a conocer públicamente cómo se mide la inflación.

Ante esta situación, en el Gobierno evaluaron que la mejor salida será divulgar la metodología abiertamente e intentar limpiar un poco la imagen del instituto oficial, al mismo tiempo que se cumple con el pedido de la Justicia.

La última revisión de la metodología del IPC recién hoy estará disponible en la página del Indec de manera completa. Es decir con las ponderaciones estacionales (cambian cada mes) en determinados rubros (como frutas, verduras y ropa), mediante un anexo que se le hizo a un documento presentado en octubre de 2008.

Por ejemplo, el peso en el índice de algunas verduras y frutas cae en los meses de mayor frío porque su oferta se reduce, sube de precio y se supone que la población (al aumentar el valor del artículo en cuestión) sustituye parcialmente algunos de estos alimentos por otros.

Lo mismo ocurre con la ropa. Cuando llegan los meses más fríos del año aumenta el precio de la indumentaria de invierno. En este caso, su peso en el IPC se reduce para mostrar cierta sustitución que realizan (al menos en teoría) los consumidores. Hasta ahora sólo se sabía que el peso de estos productos en el total del IPC varía en los distintos meses para reflejar esta estacionalidad. Pero nadie conocía cuál era la ponderación concreta que tienen en cada uno de los períodos.

Según el documento al que accedió este diario, los cambios en las ponderaciones son significativos entre un mes y otro. Por ejemplo, un pullover para hombre tiene un peso de cero en enero, lo cual tiene lógica porque el consumidor tipo no compra esta prenda en verano. Su ponderación en el índice crece hasta llegar al 0,312% en julio (habitualmente el mes más frío del año).

Del mismo modo, el caso de la lechuga y el tomate es representativo de la metodología que utiliza el Indec. En julio sus ponderaciones son de 0,176% y 0,332% respectivamente. Ganan peso cuando vuelve el calor porque al incrementarse la oferta su precio tiende a reducirse. Así, en diciembre los guarismos que maneja el Gobierno y que hoy dará a conocer son de 0,201 y 0,362 en cada caso.

Nadie espera que a partir de esto quede saldada la cuestión del Indec. La presentación servirá para que las consultoras privadas puedan controlar algo mejor las mediciones oficiales. Pero aunque logren replicar la formula del índice del Gobierno, no tendrán todos los datos para saber si efectivamente está bien medido. Porque el Indec continuará teniendo total discrecionalidad para ingresar los datos de precios que sus encuestadores releven.

El viernes Boudou e Itzcovich se reunieron con los representantes de las cinco universidades públicas que integran el Consejo Consultiva que deberá controlar cómo estima la inflación el Indec. Se acordó que en 15 días habrá una nueva reunión donde el titular del instituto prepare informes sobre la formula de medición del IPC y la base de datos que se utiliza para relevar los precios.

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