EXCLUSIVO infoeme.com. HABLAN LOS GERENTES DE ORICA “Por favor, que se sepa que no hay cianuro en kilómetros y kilómetros a la redonda”

Los dos principales responsables de la planta de explosivos Orica, ubicada al lado de donde murieron fulminadas 10 vacas lecheras el sábado tras beber agua, hablaron por primera vez con un medio local sobre el caso.
Dolidos por los sucesos conocidos y por la trascendencia que tomaron los gerentes Gustavo Hernández y Daniel Paulo (ambos en la foto) dieron su versión de los hechos: ambos mostraron carpetas membretadas donde los análisis periódicos les dan niveles legales y normales de funcionamiento, descartaron de plano que manejen cianuro y sulfuros, dijeron que los niveles de nitratos que emana la planta son bajísimos, afirmaron que “hace ya dos años que no somos más Dyno Nobel (vinculada en otros lugares con el cianuro)” y dieron varios ejemplos que los dejan “tranquilos por lo que hemos hecho en la fábrica”. Puede ser que varias dudas sigan más allá de las declaraciones firmes y fundadas que le dieron a infoeme.com. Pero ambos tenían todo el derecho de decir lo suyo antes de que esas dudas se sigan potenciando. Y por eso hablan hoy, a fondo.

En la calurosísima tarde del jueves, los dos ingenieros y principales gerentes de la fábrica de explosivos Orica S.A. de Sierras Bayas, ubicada a 500 metros del lugar donde el fin de semana murieron 10 vacas fulminadas tras beber agua, hablaron con infoeme.com y por primera vez dieron su versión de los hechos, dos días después de que este Diario On Line diera el adelanto de lo sucedido en Colonia San Miguel.

Gustavo Hernández (gerente general) y Daniel Paulo (gerente de sustentabilidad, salud y ambiente) aseguraron que Orica “no maneja ni cianuros ni sulfuros”, sostuvieron que tienen “la tranquilidad de haber cumplido con toda la normativa y estar aptos en todos los controles que se les hicieron”, narraron que ni bien se enteraron de lo que había pasado “lo llamamos al secretario (de Desarrollo) Sebastián Pené y nos pusimos a disposición para colaborar” y recordaron que “desde el día en que esto empezó nadie vino a preguntarnos nada, y nosotros siempre tuvimos las puertas abiertas”.

Ambos fueron francos: “nuestra empresa es una multinacional que tiene un altísimo compromiso con el medio ambiente, como ustedes mismos lo pueden ver –narraron mientras le mostraban al cronista de este Diario On Line el power point donde dan la instrucción básica de seguridad a todos los visitantes-. Es obvio que este hecho y su repercusión nos han provocado consecuencias, pero también tenemos la absoluta tranquilidad de haber hecho todo como se debía, y de estar cumpliendo estrictamente con toda la normativa legal, aunque nadie en Sierras Bayas pueda estar tranquilo cuando a este hombre (el tambero Carlos Beltramella) le ha pasado lo que le ha pasado y tenemos este espectáculo en el camino”.

Creen que “lo que el Municipio (de Olavarría) hizo es lo más correcto; nosotros ni bien nos enteremos de lo que pasaba por infoeme.com, el martes a la mañana, lo primero que hicimos fue llamar al Municipio y a la OPDS (ex secretaría de Medio Ambiente) para decirles que estábamos a disposición y que vinieran a hacernos los controles que tuvieran que hacer”.

Y agregaron que “existen tres categorizaciones para este tipo de plantas: 1, 2 y 3. Las clases 1 y 2 son controladas por los municipios y las clases 3 son controladas por la Provincia. Por eso acá se tomaron las muestras y se dio intervención a la Provincia. De todos modos, los primeros resultados de Bromatología (niveles normales de efluentes, nitratos medios, sin olor) nos dan cierta tranquilidad”.

“Incluso los niveles de nitratos están muy por debajo de lo permitido. Si se tiraran agroquímicos en un campo y luego llueve, estamos seguros de que los niveles de nitrato serían más altos. Y es imposible que se den exámenes con nitrato cero en el agua; en ese caso hay que pedir que los hagan de nuevo porque están mal: se trata de una combinación de nitrógeno con oxígeno que en el agua siempre se da en algún momento”, detallaron.

Pero fueron muy directos a la hora de analizar la posibilidad de que exista cianuro en el agua que ellos descartan: “por favor, expliquen que no hay cianuro en kilómetros y kilómetros a la redonda; nosotros no trabajamos con ese material acá adentro y de ningún modo puede estar en los efluentes”, remarcaron.

-¿Y los sulfuros, que tampoco pudieron medirse?

-No. No hay sulfuros. Los sulfuros tienen un olor muy fuerte, desagradable, y la muestra que analizó Bromatología dice claramente que el registro organoléptico no arroja resultados.

-El tema del cianuro aparece también porque para el Municipio de Olavarría esta planta es un doble contribuyente: Orica Argentina S.A.I.C, por un lado, y Dyno Nobel Argentina S.A., por el otro. Y todos saben que Dyno Nobel Internacional es transportadora de cianuro de Orica internacional...

-Pero es que nosotros hace dos años que no somos más Dyno Nobel. Esto es así: Orica se fusionó con Dyno Nobel Internacional en varios países. En algunos no lo hizo, pero en Argentina sí. Pero por un proceso legal, la autorización de la fusión demoró dos años y recién hace dos meses quedó aprobada. Durante ese período seguimos contribuyendo con las dos firmas, pero pronto seremos solamente Orica y nada más. Nosotros no trabajamos con cianuro.

Los dos gerentes tienen un punto en común con lo que viven hoy por hoy. En medio de la cresta de la ola, están –y lo dicen sinceramente- “dolidos”: es claro que les hubiera gustado hablar antes y ser escuchados cuando la noticia se estaba potenciando. “El personal de la fábrica pregunta y se siente mal; quiere saber qué pasa y se ha sentido impotente ante la situación”, narran ambos, con más detalles en privado de lo que aceptan que trascienda en público. Incluso de lo que viven a nivel personal, o familiar.

Y si coinciden en otra cosa es en mostrar carpetas de todo tipo donde les marcan los estándares a cumplir. “Estas pruebas –cuenta Paulo, el especialista ambiental, mientras muestra hojas labradas en papel especial rubricadas por el laboratorio calificado Wasser- son secuencias, es decir, no son tomas de agua de una canilla, y se hacen periódicamente con resultados óptimos; por eso tenemos la tranquilidad de estar trabajando bien”.+

En una tarde de intenso calor, bajo un sol terrible y compartiendo con el cronista una 7-Up helada, ambos cotejaron los últimos días donde la mortantad de las vacas estuvo en el centro de la escena pública.

Ambos son ingenieros, pero no dejan de sondear la repercusión de los hechos al dedillo: “no discutimos nada, ni los trabajos periodísticos, ni lo que la gente afectada pueda decir: absolutamente nada; pero sepan que esto para nosotros ha sido un problema serio, y nos ha ocasionado consecuencias”.

Cuando dejan eso en claro y se hacen entender, más tranquilos, incluso se relajan y se sueltan informalmente: “no nos gusta nada ver esa calle con diez vacas rígidas y cuerdas, y nadie puede sentirse tranquilo sabiendo que a un vecino le pasó eso, y que lo afecta económicamente: somos miembros de la comunidad de Sierras Bayas, ayudamos activamente a las instituciones que tienen proyectos, sobre todo entidades educativas, lo hacemos siempre”.

“Pero tenemos sí la tranquilidad humana de saber que todo lo que teníamos que hacer lo hicimos bien: mejor que lo que hemos hecho las cosas, sinceramente, no se puede; si algo está mal, la verdad es que habría que reformular los parámetros ambientales internacionales, porque los hemos cumplido a todos”, le aseguraron a infoeme.com.

Hubo, también, cierto espacio para la autocrítica: “es cierto que el quemador (de residuos de los tambores) estaba desprolijo y a eso lo hemos arreglado, pero es una instalación autorizada y dentro de las normas”, remarcaron.

Apenas un par de respuestas quedaron en el tintero, y ambos profesionales prefirieron obviarlas hasta que se hagan las inspecciones: una, qué pudo haber pasado con las vacas, y que no les pasó a los caballos que andan por la misma zona; y otra, las canalizaciones al exterior, que quedarán así hasta que los controles ambientales de la Provincia, si es que llegan, supervisen todo y den su veredicto. En ambas cosas, los ingenieros prefirieron no opinar y dejar que otros hablen.

Quedarán para más adelante, cuando los análisis pendientes despejen una situación que todavía sigue sin explicaciones.

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