Evita, el caza Pulqui y el auto justicialista

Por Walter Brown

La campaña del oficialismo bonaerense parece cargarse cada vez más de la simbología peronista. Pero no solo de la evocación a Eva Perón, a partir de las imágenes que enmarcaron el acto de lanzamiento de las candidaturas en La Plata, la presencia en el escenario y en la lista de la actriz que la personificó en ese mismo teatro (Nacha Guevara) o el recuerdo de Néstor Kirchner. Sino también de otros emblemas de los años en que Juan Domingo Perón conducía al país.

Una muestra de ello la dio el ex presidente santacruceño, que manifestó anoche la intención oficial de revivir el sueño de la construcción de los aviones caza Pulqui y del auto justicialista, aquel que nació en la década del 50 y terminó con el último Rastrojero fabricado hace ya 30 años.

Claro que poner en marcha hoy una versión K de aquellas Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (IAME), en medio de la feroz crisis por la que atraviesan la industria aeronáutica y automotriz a nivel mundial, parece más una simple expresión de deseos que un proyecto factible en el corto plazo. Aunque se reactivase el mercado interno, mientras la demanda externa no se recupere, las exportaciones seguirán planchadas y la fabricación será estéril, sea propia o ajena.

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