Evalúan a quiénes aplicarán las restricciones de electricidad.

El Comité de Crisis estudia si las deberán sufrir las industrias, el sector frutícola o los residenciales. Hasta ayer no fue necesario llevarlas a cabo.

El sistema eléctrico de la región está en crisis a raíz de la salida de servicio de la usina TermoRoca.

Neuquén > La salida de servicio de la usina TermoRoca, de Turbine Power, provocó el debilitamiento del sistema eléctrico del Alto Valle de Río Negro y Neuquén y el regreso del fantasma de los cortes de energía. El imponderable también dejó al desnudo la falta de inversión en obras de transporte eléctrico.

Los integrantes del Comité de Crisis conformado por transportistas, distribuidoras y organismos estatales vinculados a la electricidad, debatían ayer a quién alcanzarán las restricciones de la demanda en caso de que el sistema no dé abasto. No se descartó que lleguen a los usuarios residenciales, aunque hasta ayer no se había dado a conocer ninguna determinación.

Parte del debate pasaba por privilegiar la energía para la actividad frutícola rionegrina o para los usuarios residenciales de Neuquén capital.

Los técnicos se reunieron ayer y se dedicaron a evaluar hipótesis de manejo de la energía en caso de que se produzcan picos de consumo.

Representantes del Comité viajarán hoy a Buenos Aires para reunirse con directivos de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico S.A (Cammesa, empresa integrada por todos los actores del sistema, públicos y privados, que decide cómo se despacha la electricidad en todo el país) para estudiar cómo se aplicarán las restricciones.

Las empresas energéticas del Alto Valle se encontraban relevando cuáles eran los clientes con generación propia, para determinar a qué sector deberá bajar la demanda cuando se produzcan picos de consumo tan altos que el sistema no lo soporte.

“De ninguna manera tenemos pensado como primera medida el corte de servicio”, aseguró Alejandro Betelú, presidente de Transcomahue S.A.

La situación es compleja por dos factores: las altas temperaturas que disparan el uso de la energía mediante el encendido de los aires acondicionados, por un lado, y el despegue de la actividad frutícola, con los galpones de empaque y frigoríficos funcionando a pleno, por otro.

Elecciones

Por ello, el Comité de Crisis se encuentra en la disyuntiva de proteger la producción o a los usuarios residenciales. Por el momento, se apeló a la conciencia de la población para que aporte su ayuda ahorrando energía.

Además intentan consensuar con los grandes usuarios las formas de bajar el consumo. Se apunta a amortiguar los picos de demanda, que se producen entre las 16 y las 20. Las opciones que se evaluarán junto a los empresarios serán, por ejemplo, cambiar horarios de trabajo de las industrias, o reducir la iluminación en comercios.

Medidas de ese tipo ya se aplicaron en la región y en todo el país en el invierno de 2007, cuando la generación eléctrica disponible no daba abasto para hacer frente a la alta demanda de los días más fríos. En esa ocasión los residenciales no sufrieron cortes.

Pero esta vez la situación es diferente por dos cuestiones. En principio, el problema que tiene el sistema eléctrico del Alto Valle no es de falta de energía sino de tensión en las líneas. La salida de servicio de la usina TermoRoca provocó una caída de la tensión que trae inconvenientes en el abastecimiento de energía de varias ciudades rionegrinas. Y en segundo lugar, las medidas para paliar la situación podrán ser diferentes a las digitadas desde Nación en 2007.

“Como el sistema es integrado, los límites geográficos van por un lado y los del sistema por otro, se genera este inconveniente por la falta de presión en una punta, que si se diera en otra zona no tendríamos inconvenientes”, explicó el presidente del Ente Provincial de Energía de Neuquén (EPEN).

Paliativos

Para solucionar parte de los problemas de tensión, que durarán hasta mediados de abril, cuando se arregle la turbina rota de TermoRoca, Cammesa comenzará en un mes a montar capacitores (dispositivos para manejar el flujo de energía) en Villa Regina, y en los próximos días la empresa estatal nacional Enarsa inyectará generación propia en la parte más débil del sistema.

Las altas temperaturas de estos días, que rondan los 40 grados, complican el panorama. Con los grandes consumos de esta época, otra falla en el sistema sería fatal, y los cortes inevitables. Hasta ayer, el margen de maniobra entre la capacidad de transporte disponible y la demanda era relativamente holgado. Pero si crece el consumo se deberá aplicar restricciones.

Lo que dejó al desnudo esta situación es la necesidad de inversiones en infraestructura. Betelú reconoció ayer que la solución está en cerrar el anillo energético con una línea entre Choele Choel y Villa Regina. La obra costaría unos 20 millones de dólares. Pero falta financiamiento.

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