Evalúan un proyecto para frenar la depredación de especies marinas

Evalúan un proyecto para frenar la depredación de especies marinas
Pide la creación de un cuerpo de inspectores "insobornables", con "vía libre" para inspeccionar cualquier buque. También propone la delimitación de una zona en la que se prohíba la pesca.-
El espíritu y propósito del informe que elaboró se reduce a la frase que lo encabeza: "Sin peces no hay pesca, ni pescadores". Julio Prieto, empleado portuario desde hace más de 20 años, confeccionó un proyecto tendiente a acabar con la depredación del recurso pesquero en la ciudad. La iniciativa ya tuvo la aprobación de la comisión de Promoción y Desarrollo del Concejo Deliberante y espera su tratamiento en el cuerpo mixto de Intereses Marítimos.

Partiendo de su necesidad de socializar el esquema de saqueo al que desde hace años fue y es sometido el pescado en el puerto local, fue que Prieto elaboró el informe que no sólo plasma el cuadro de situación que atraviesa la actividad sino que además formula propuestas de solución y preservación de las distintas especies marítimas.

El otorgamiento indiscriminado de licencias, el agravamiento de la biodiversidad marina como consecuencia de la sostenida depredación y el incumplimiento de los parámetros de pesca contemplados en la ley federal 24.922; la carencia de eficaces controles por parte del Estado y la utilización de los denominados "calcetines" (redes antirreglamentarias), que permiten la captura de especies más pequeñas, son sólo algunos de los motivos que Prieto enumera para dar nacimiento a esta propuesta de solución.

El informe aborda en detalle los fundamentos por los cuales resultaría inminente concientizar a la población, pero principalmente al Estado y a los empresarios de la actividad, sobre el crítico momento que atraviesa la pesca. En uno de los párrafos, Prieto cita al Instituto de Desarrollo e Investigación Pesquera (Inidep) para dar cuenta que según los documentos de la entidad nacional, la riqueza ictícola ha mermado de manera tal que se presume que en cuatro o cinco años la devastación del recurso será absoluta.

"Es altamente preocupante la merma que existe en la actualidad en todas las variedades de pescado de la costa, especialmente de la merluza hubbsi, que en los últimos 20 años se redujo en más de un 70%. Esto se debe a que se pescó más de lo que la especie podía sostener", explica sencillamente Prieto, que seguido añade que la sobreexplotación de este recurso no sólo afectó sensiblemente el patrimonio cultural de los 40 millones de argentinos, sino que además implicó la pérdida de miles de puestos de trabajo, la vulnerabilidad de decenas de ciudades costeras y el cierre de algunas empresas del sector.

"Todos saben lo que está pasando, todos ven lo que ocurre, todos hablan del tema, todos dicen estar preocupados, pero nadie hace nada. Si nosotros los pecadores, testigos y observadores a diario de este flagelo no hacemos algo para evitarlo, terminaremos muriendo junto con nuestros recursos", asegura Prieto en los últimos párrafos del informe.

LAS PROPUESTAS

Para el empleado portuario, que desempeña funciones en una reconocida firma de la zona, es necesario implementar, en el corto plazo, medidas especiales para la reparación de la geografía marina. Por ello, es que enumera una serie de propuestas.

En primer lugar, sostiene que es imperiosa la creación de un cuerpo de inspectores "insobornables" que dependan de la Secretaría de Pesca, que a su vez también serían controlados por un cuerpo de supervisores de inspectores "super-insobornables". En ambos casos, el personal tendría que tener permisos especiales y vía libre para inspeccionar los buques amarrados en el puerto o en tareas de pesca. La sigla que identificaría a este grupo de contralor debería ser CISP (Cuerpo de Inspectores de la Subsecretaría de Pesca).

Seguido, propone la creación y mantenimiento de reservas marinas o áreas protegidas por un lapso mínimo de 36 meses. En esta zona, que debiera estar específicamente demarcada, debería estar absolutamente prohibida la pesca. De encontrarse a alguien incurriendo en un incumplimiento, las multas deberían ser verdaderamente severas, según plantea Prieto.

Para constatar que en esa área no se está pescando, el hombre propone el control e inspección mediante GPS (control satelital), Prefectura Naval y el CIPS.

En tercer orden, considera necesaria la delimitación de zonas de cría y alimentación, que respeten la variedad ictícola del sector. Para ello, el trabajo de personal idóneo en la materia, supervisado y controlado por el Cuerpo de Inspectores.

El control e inspección de buques amarrados en el puerto (costeros, de media altura o de altura) y de los que cumplen tareas de pesca a cargo también del CIPS, es la otra consideración que postula Prieto. Que se dé con elementos destructivos que puedan afectar a la biodiversidad marina sería la labor principal en este sentido.

En sexto orden, el empleado portuario insta al reconocimiento de los usos y prácticas pesqueras artesanales, como ser las lanchitas amarillas y los barcos de rada o ría económicamente responsables. En esta línea, Prieto propone el exhaustivo y persistente control de todos los permisos, autorizaciones y licencias de pesca que hayan sido otorgadas. "Seguimiento de cada una de estas licencias y/o permisos para corroborar la autenticidad, legalidad y transparencia del otorgamiento. Corroborar si efectúan sus tareas de pesca en las zonas autorizadas y certificar quién o quiénes fueron los que les extendieron los permisos", son las características, que según el hombre, tendría que adoptar el sistema de control sobre las licencias.

Por último, consideró vital llevar un registro real de la captura que se realiza en el mar. Esto implicaría la contabilización de los cajones exactos extraídos de cada barco, según especie y pesaje. Actualmente, según detalla, el único ente de contralor sobre descargas es el SENASA, que chequea todo lo relativo a calidad y tamaño del pescado.

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