Evalúan cambios de Gabinete para reforzar el perfil ultrakirchnerista

Evalúan cambios de Gabinete para reforzar el perfil ultrakirchnerista
Ocaña y Parrilli encabezan la lista de los más objetados; Massa pelea con Moreno
La creciente intervención del ex presidente Néstor Kirchner en las decisiones del gobierno de su esposa, Cristina, desató tensiones en el gabinete de ministros, a tal punto que en los pasillos de Olivos y de la Casa Rosada aseguran que podrían continuar los recambios de figuras de primer nivel durante el verano o en el mediano plazo.

"Se viene un gobierno dominado y poblado por los kirchneristas duros", comentó ayer a La Nacion un funcionario de extrema confianza del ex presidente.

Los dos nombres más cuestionados en el entorno de Kirchner son en estos días los de Oscar Parrilli y Graciela Ocaña. El secretario general de la Presidencia y la ministra de Salud son los dos funcionarios que podrían dejar el Gobierno en un plazo breve.

"Ambos reciben serias objeciones de Néstor y de Cristina por igual", se comentó en el palacio gubernamental. A Parrilli se le reprocha un exceso de choques con sus pares en el área de ceremonial. A Ocaña le recriminan sus críticas a la decisión de Kirchner de aliarse al PJ.

También la ministra de Defensa, Nilda Garré, sufrió cuestionamientos del matrimonio, pero está sólo "en observación".

La intervención de Kirchner en la política y en la gestión, con una batería de medidas económicas supervisadas por él, provocó, a la fuerza, un mayor activismo del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Se trata del ejecutor de las órdenes del jefe político del PJ.

La influencia de Moreno sobre los planes de créditos para autos 0 km, el consumo y el turismo desató una pésima relación con el jefe de Gabinete, Sergio Massa. Moreno invoca el poder real de Kirchner; Massa ejerce el poder institucional. En rigor, se disputan los espacios de poder.

A diferencia de Ocaña, Parrilli o Garré, en el entorno de Massa dicen que el jefe de Gabinete sabe pelearse con Moreno, pero al mismo tiempo retener la confianza del matrimonio presidencial. Pero Massa soportó en los últimos días embates del "entorno" y discusiones importantes con Kirchner en Olivos.

Kirchner nunca cede ni otorga la razón. Pero ciertas señales de apertura, como la eliminación de la "tablita de Machinea", fueron impulsadas por Massa. No consiguió, en cambio, la ampliación de la devolución del 10% del IVA para compras con tarjeta de débito. Influyó en los planes de crédito. Pero Moreno privilegió los planes de ahorro para autos por sobre los préstamos bancarios.

"Massa empezó con demasiada exposición en sus declaraciones. Pero aprendió rápido cómo son las cosas en el mundo K. Y bajó la velocidad de 180 a 80 km por hora; es prudente", dijo a La Nacion un incondicional de Kirchner.

Las tensiones por la injerencia de Kirchner se agudizaron tras la renuncia el lunes pasado de Claudio Moroni a la Administración Fedederal de Ingresos Públicos (AFIP). Moroni fue reemplazado por Ricardo Echegaray, que dejó así la titularidad de la Oficina de Control Comercial Agropecuario (Oncca). Se trata de otro kirchnerista puro.

En rigor, Kirchner controla a Massa y a otros ministros, como Carlos Fernández (Economía) y Débora Giorgi (Producción), por vía de Moreno, Echegaray y el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido.

La renuncia de Moroni -se esperaba para marzo- fue precipitada por el propio Kirchner.

"En la crisis global, que se agravará, Kirchner quiere la información y las áreas clave en sus manos", dijo una fuente oficial. Moroni no era kirchnerista puro. Como ahijado del ex jefe de Gabinete Alberto Fernández, hoy caído en desgracia, corrió la misma suerte que otros albertistas: Romina Picolotti, ex secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable, y Héctor Capaccioli, ex superintendente de Servicios de Salud.

También Ocaña y Garré se cobijaron en el pasado bajo el ala de Alberto Fernández.

"Se terminó la etapa de los aliados. Es la de kirchneristas gurkas", dicen en el entorno del ex presidente, donde sobresale su amigo Rudy Ulloa Igor, padrino de Echegaray.

El lápiz oficial

Massa, Fernández y Giorgi empujan el lápiz de los proyectos. Pero Moreno traba, discute y consulta con Kirchner. "No siempre Moreno tiene el visto bueno de Néstor. Se le pueden ganar discusiones, como la de los créditos para un auto económico sin levantavidrios ni aire acondicionado, que se quedó en boxes y sin largar", bromeó un ministro.

A sabiendas de que parte del entorno de Kirchner quiere involucrarlo en peleas palaciegas, Massa procura no entrar en combate para preservarse. Se alió con Carlos Fernández y Giorgi, y completó un equipo con Amado Boudou, director de la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses); Martín Redrado, presidente del Banco Central, y el echado Moroni.

"En discusiones en Olivos, éstos advierten riesgos y consecuencias de cada medida. No dejan de opinar. Pero decide Kirchner", contó un ministro del ala "técnica" a LA NACION. Allí se terminan las peleas, añadió.

Moreno, De Vido y Echegaray, en cambio, acatan como soldados.

Las objeciones a Parrilli se fundamentan en que el secretario general de la Presidencia se atribuyó un exceso de potestades en el ceremonial y protocolo de la Casa Rosada. Nombró a militantes piqueteros en despachos oficiales y le achacan que se superpone en tareas con el ministro del Interior, Florencio Randazzo, hoy un kirchnerista puro.

Cristina y Néstor Kirchner le recriminaron aspectos específicos en diversos actos y dicen que no se lleva bien con Rudy Ulloa.

Ocaña cuenta con el afecto de Cristina Kirchner. Pero la ministra de Salud tiene bolilla negra del ex presidente y del peronismo duro: cuestionó la alianza de Kirchner con el viejo PJ ortodoxo en una nota en LA NACION y le atribuyen peores críticas en conversaciones privadas con otros interlocutores. Molesta el elevado perfil de sus investigaciones a laboratorios y droguerías. "Si investiga, que reporte a su jefa, pero que no ventile", dicen en Olivos.

Nilda Garré tuvo contratiempos en Defensa que parecen revertirse. Su pelea con el ex jefe del Ejército general Roberto Bendini la dejó debilitada, pero en observación.

Uno por uno

* SERGIO MASSA Jefe de Gabinete: Está enfrentado con Moreno y con otros incondicionales de Kirchner, pero trata de manejar con muñeca política las tensiones en las que queda involucrado.

* GRACIELA OCAÑA Ministra de salud: A Kirchner no le gustaron las declaraciones en las que pedía cambios en el rumbo del oficialismo. En algunos sectores del Gobierno piensan que podría dejar el cargo.

* OSCAR PARRILLI Secretario general: Es incondicional de los Kirchner, pero en los últimos tiempos surgieron críticas hacia él de sectores de máxima confianza del matrimonio presidencial.

* NILDA GARRE Ministra de Defensa: Según algunas fuentes, no será reemplazada, por ahora, aunque su gestión se encuentra "en observación".

* GULLERMO MORENO Secretario de Comercio: Es el ejecutor de las políticas de Kirchner. Tiene mala relación con Massa, pero su influencia no para de crecer.

* DEBORA GIORGI Ministra de la Produccion: Es otra de las que se enfrentaron con Moreno. Empezó en el cargo con mucho ímpetu. La debilitaron las críticas públicas que le dedicó la Presidenta.

Mini vacaciones en El Calafate

* La presidenta Cristina Kirchner y su esposo, Néstor Kirchner, se quedarán hasta los primeros días de la semana próxima en su casa de El Calafate, lejos del contacto con el gabinete nacional. Fuentes oficiales indicaron que sólo luego de esas herméticas minivacaciones -iniciadas el martes pasado- podrán conocerse eventuales cambios en el elenco de funcionarios.

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