Evacuaron dos localidades y ya ardieron más de 30 mil hectáreas

Cuando parecía que los focos de incendio estaban controlados en los pueblos serranos, el viento ayudó a que el fuego arrasara con varios pueblos de la región. Se temía que el desastre alcanzara Río Cuarto

Se creía que el fuego iba a perder de a poco su poder, la tranquilidad del viento por la noche había dado esperanza a los vecinos de las localidades serranas de Las Albahacas, Achiras y al resto de las poblaciones del lugar. Sin embargo, la jornada de ayer trajo más tensión para este desastre natural.

Hasta el gobernador de la provincia, Juan Schiaretti, se había acercado hasta la zona para ofrecer la ayuda de la Gobernación a los damnificados por el fuego. Por todos lados transitaban bomberos y policías, acompañados incluso por miembros de gendarmería nacional. Los lugareños estaban tranquilos porque aún no se habían sufrido graves pérdidas, pero se mantenían alertas por los posibles cambios climáticos: el viento soplaría más fuerte y aumentaría la temperatura.

Para el mediodía de ayer sólo quedaba un gran foco visible en la zona de Las Albahacas, que fue sofocado por más de 100 bomberos de toda la región. Parecía que todo se había calmado, ya los intendentes de las localidades serranas acordaban cómo recibir alimento para los animales de sus productores y empezar a reconstruir lo perdido.

A las 12 la ruta que lleva a Achiras se cortó por uno de los frentes de fuego más fuertes hasta este momento. A la altura de La Barranquita cruzó el asfalto sin ningún inconveniente, dejando aisladas a cientos de familias y avanzando hasta nuevos caseríos.

PUNTAL estuvo presente en el momento en que el incendio accedió a este pequeño poblado de La Barranquita, incluso antes de que llegaran bomberos y policías para impedir el paso. El panorama era desolador. La potencia con la que avanzaba el fuego, por momentos empujados por ráfagas de viento de más de 80 kilómetros por hora, daba la idea de que nada lo detendría.

Tras su llegada, el cuerpo de bomberos se encargó simplemente de evacuar el lugar. "No se puede hacer nada, tienen que salir todos", decían los oficiales que intervenían en el procedimiento. Mientras tanto, algunos civiles esperaban hasta último momento para abandonar sus propiedades.

Algunos de los estancieros de la zona cortaban los alambres de sus corrales y dejaban libres a los animales para que no murieran en el fuego. El humo era insoportable, no sólo no dejaba ver a más de 100 metros, sino que hacía casi imposible respirar.

El temor allí era otro, que algún vehículo intentara cruzar la ruta para adentrarse a Achiras y colisionara con alguno de los animales que andaban sueltos o se viera envuelto entre todas las llamas que invadían la zona.

A la altura del cruce entre el camino a Achiras y Las Albahacas, el comisario Walter Albelo, responsable de la UR9, se encargó de cortar el paso hacia los dos poblados. Desde lejos se veían las llamas avanzar, superando cualquier obstáculo.

La Barranquita

La pequeña población no tardó en ser alcanzada por las llamas, pronto las pocas familias que allí habitan debieron dejar todo. Algunos que salían atravesando la densa cortina de humo aseguraban haber combatido fuertemente para que no se incendiara la escuelita rural que allí funciona y asistir a los más desfavorecidos.

El cielo estaba oscuro y los pobladores de La Carolina El Potosí fueron alertados para que dejaran sus hogares por el espeso humo. El frente llegó a incluso al cerro Inti Huasi y a la ruta 7, que debió ser cortada para evitar más accidentes.

A últimas horas de la noche seguían combatiendo las llamas, que por momentos mermaban pero sin extinguirse por completo. En Las Albahacas el fuego estaba controlado y Bomberos aseguraba que no habían casas dañadas en El Chacay. Mientras tanto, un hospital móvil de la Provincia se dirigía para acompañar preventivamente a los voluntarios que combatían la naturaleza.

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