Europa quiere tener un papel relevante en la política global

Veinte años después de la caída del Muro de Berlín y el fin de la Guerra Fría, todavía se están delineando los contornos del orden mundial.
Sin embargo, dos "megatendencias" parecen claras: la ola más amplia y profunda de globalización hasta la fecha y el ascenso de nuevos actores mundiales en Asia y otras partes. También se oyen reclamos sobre una coordinación global más efectiva para enfrentar los grandes desafíos de nuestros tiempos.

Ahora que entra en vigencia el Tratado de Lisboa, la Unión Europea, a mi juicio, se encuentra en una posición de privilegio para asumir sus responsabilidades de liderazgo. El mundo se ha visto beneficiado por la globalización económica: China e India se afirmaron como potencias globales. Brasil también está materializando su gran potencial. En Occidente, Estados Unidos sigue siendo una usina económica global y la Unión Europea también ha capitalizado la globalización para consolidar su posición como la principal economía y el principal mercader del mundo.

Pero la globalización también incrementa la competencia y expone las debilidades. Los trabajadores globalmente temen por sus empleos porque se sienten eludidos por el cambio económico. La crisis económica ha exacerbado lo que se percibe como el lado negativo de la globalización.

Como resultado, nuestra interdependencia económica requiere una coordinación cuidadosa. Necesitamos revisar las estructuras de la gobernancia global, para asegurar que funcionen mejor para la gente en todas partes, y en el interés de las generaciones de hoy y futuras. La UE ha liderado la discusión dentro de sus propias estructuras y la llevó a foros internacionales más amplios. El comercio es un claro ejemplo. No hay que ceder a las tentaciones del proteccionismo. La crisis económica hizo que todo progreso en las negociaciones de la Agenda de Desarrollo de Doha en la Organización Mundial de Comercio sea aún más importante. Cada vez se reconoce más que el marco de la OMC, a la cual la UE siempre le ha dado prioridad, es fundamental para nuestra prosperidad. Ayuda a anclar la economía global en un sistema abierto basado en reglas y en el derecho internacional. Pero hay que hacer más.

El mundo enfrenta temores de seguridad tradicionales y no tradicionales. Muchos de nuestros países son blancos del terrorismo. Existen estados frágiles con los cuales lidiar, así como los peligros de la proliferación de armas de destrucción masiva, regímenes autoritarios y la amenaza del extremismo. La globalización también ha generado desafíos a la seguridad no tradicionales que no respetan las fronteras nacionales. Las pandemias globales se pueden propagar más rápidamente; una falta de energía segura y sustentable podría llevarnos a una recesión mundial, y el cambio climático, más allá de sus consecuencias ambientales, podría tener repercusiones geopolíticas y sociales graves.

El compromiso multilateral es esencial para hacer frente a estas amenazas. La UE lleva el multilateralismo en su ADN. Los europeos son campeones de larga data en materia de cooperación de las Naciones Unidas e internacional, y continuamente buscan asegurar que prevalezca la estabilidad, la libertad, la democracia y la justicia como piedras angulares de las relaciones internacionales.

También está cumpliendo una misión de envergadura. Tiene casi 100.000 fuerzas de paz, policías y tropas de combate desplegadas en tierra, ayudando a consolidar la paz en los lugares calientes del mundo.

Por otra parte, a nivel político, un ejemplo fue la misión de la UE a Moscú y Tbilisi por parte del presidente francés, Nicolas Sarkozy, y yo. Esto nos permitió hacer un progreso concreto en la implementación del plan de cese del fuego de seis puntos de la UE entre Rusia y Georgia.

Alcanzar un acuerdo sobre el cambio climático es una prioridad inmediata para todos nosotros. Sólo podemos enfrentarlo si trabajamos en conjunto. Todos vamos a sufrir significativamente los efectos del cambio climático, entre ellos mayores sequías, inundaciones y otras condiciones climáticas extremas. La UE está asumiendo sus responsabilidades. Se ha planteado objetivos ambiciosos para el futuro y está tomando la delantera a la hora de buscar un acuerdo global integral e internacional, y esto incluye un esfuerzo muy significativo en materia de financiamiento.

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