“Europa del Este podría ser la Argentina de 2001”

Los embajadores de la Argentina empezaron ayer en la Cancillería un encuentro para debatir sobre el rol del país en el marco de la debacle financiera. CFK los instó a convertirse “en lobbistas” y postuló la reformulación de los organismos de crédito
En una inédita reunión con más de cien embajadores argentinos en el mundo, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner los convocó a “ser lobbystas” para mantener el nivel de actividad comercial con el exterior ante la crisis económica global. El encuentro se realizó a tres semanas de la cumbre del G-20 que tendrá lugar en Londres y donde Argentina planteará modificar las asimetrías en materia comercial y reformular los organismos de crédito internacional. “El mundo comienza a parecerse a la Argentina del 2001, según algunos diarios. Europa del Este podría ser la Argentina de ese año. Tenemos que explicar lo que ha sido el proceso nacional, cómo abordamos los desafíos y discutir los organismos multilaterales, el comercio mundial”, subrayó la Presidenta. Antes el canciller Jorge Taiana había advertido que “la salida de la crisis internacional no la deben pagar los países emergentes”.

Al inaugurar el seminario “El rol de la Cancillería en el desarrollo de nuevos mercados para la producción argentina”, la Presidenta les pidió a los embajadores que tomen “la gestión comercial de nuestros bienes, de nuestros productos, como una actividad central en el desempeño de las representaciones diplomáticas” y dijo que “deben ser lobbystas” para impulsar el comercio argentino en el exterior.

“Se trata de vender a la Argentina, pero no como se la vendió en épocas pasadas, sino en el buen sentido de la palabra”, expresó la Presidenta que repasó los números del comercio exterior, en una charla que duró veinte minutos, casi el mismo tiempo que se quedó saludando a los diplomáticos antes de retirarse del palacio San Martín.

La Presidenta sostuvo además que “el mundo atraviesa severas dificultades y esto va a exigir una gran apertura para sostener el nivel de crecimiento y la actividad”. Y a continuación les solicitó a los diplomáticos que “redoblen esfuerzos para impulsar nuestros productos y ayudar a nuestras empresas”.

“Las acciones deben ser multilaterales y se deben explorar las necesidades de acuerdos bilaterales”, agregó. También les abrió las puertas a que más allá de sus canales institucionales con la Cancillería dialoguen con empresarios y con los gobernadores para tener de primera mano las posibilidades de oferta argentina ante las necesidades de cada potencial país comprador.

Al hablar sobre la ronda de Doha y el G-20 la Presidenta afirmó que “debemos concurrir para plantear que se corrijan las asimetrías existentes y no que haya modificaciones cosméticas que terminen desbarrancado los procesos de industrialización de las economías emergentes”.

“Creo en la necesidad de reformular los organismos multilaterales de crédito y abordar una negociación diferente en Doha porque son claves para abordar el mundo que viene y para que ustedes expliquen cuál es la verdadera postura de Argentina”, señaló.

También afirmó que los países desarrollados hablan “de libre comercio, pero en realidad fronteras adentro ejercen todo tipo de subsidios que tienen poco que ver con la pregonada libertad de comercio”.

“Necesitamos un comercio internacional más equitativo y la regulación del capital financiero. Menos mal que tuvimos la idea de colocar determinadas exigencias para el ingreso de capitales, por la experiencia de lo que había constituido el ingreso de esos capitales hasta el 2001”, recordó al referirse a los encajes de la inversión financiera también a las críticas que recibió el gobierno de Néstor Kirchner.

Al recordar la crisis del 2001, la Presidenta destacó a uno de los embajadores presentes, Jorge Remes Lenicov, representante ante la Unión Europea, que tuvo que lidiar con la economía durante 2002 como ministro de Eduardo Duhalde.

Además de Remes Lenicov, entre los embajadores más conocidos pudo verse a Héctor Timerman (Estados Unidos), Ginés González García (Chile), Carlos Bettini (España), Juan Pablo Lohlé (Brasil), Jorge Yoma (México), Guillermo Nielsen (Alemania), Juan Pablo Cafiero (Vaticano), Martín Balza (Colombia), Rafael Romá (Paraguay), Alicia Castro (Venezuela), Darío Alessandro (Perú) y Carlos Piñeiro Iñíguez (Ecuador).

Antes la Presidenta había destacado los buenos números de las ventas al exterior del país. “Nuestras exportaciones baten records y junto a las importaciones significan 47 puntos del porcentajes de crecimiento”, dijo.

“El crecimiento en materia de bienes con valor agregado, como la informática que pasó de 166 millones de dólares en 2003 a exportar por valor de 700 millones en 2008”, enumeró para luego agregar que en 2008 se superaron los 70 mil millones de dólares de exportación.

Sin embargo, ante el panorama crítico que se avecina y para que esos números no se transformen en buenos recuerdos, les remarcó a los embajadores que “el tema de la gestión comercial debe ser una de las cuestiones centrales del rol diplomático”.

Previamente en su exposición, el canciller Jorge Taiana había tenido definiciones fuertes. Dijo que “la salida de la crisis internacional no la deben pagar los países emergentes” y señaló que la Cancillería necesita “funcionarios polivalentes” y “no burócratas que hagan las cosas formalmente, sino que estén comprometidos con el país”.

“No es tiempo de burócratas, porque la crisis requiere de inteligencia comercial, esfuerzo y creatividad. Es un momento excepcional. Tenemos que tener la cabeza despejada para defender los intereses del país”, exhortó Taiana los embajadores.

Taiana también se refirió a los conflictos por temas comerciales que se dan con países vecinos, y, aunque no mencionó a ninguno en particular, todos entendieron que en especial se estaba refiriendo a Brasil. En ese sentido puso énfasis en que hay que priorizar “la integración”.

“Las crisis ponen tensión, y lo mejor es tener disposición para buscar caminos que permitan enfrentar la crisis sin afectarnos entre nosotros”, fue la frase que definió que la línea de integración regional sigue por ahora inalterable.

Respecto de la próxima cumbre del G-20 los dos primeros días de abril, el canciller sostuvo que Argentina llevará “propuestas concretas” para reformar el FMI, que “ha demostrado una enorme incapacidad para conducir la situación y lidiar con la crisis internacional”.

“Cuando nuestros presidentes –recordó, desde 2003 para acá, señalaban en las Naciones Unidas, la necesidad de reforma del sistema financiero internacional, y lo imprescindible de esa reforma y la obsolescencia del sistema internacional, muchos pensaban o podían pensar que se trataba de definición principista, basada sólo en la experiencia argentina”.

Por último el canciller les dijo que “en este momento difícil, nuestra Cancillería y sus brazos operativos en el exterior, que son las embajadas, deben estar preparadas para cumplir su misión y asistir a la producción argentina en sus esfuerzos, como verdaderas oficinas comerciales “.

El seminario continuará hoy con disertaciones del ministro de Planificación, Julio De Vido; de la ministra de la Producción, Débora Giorgi, y de la presidenta del Banco Nación, Mercedes Marcó del Pont. Sus charlas serán parte de las múltiples sesiones de trabajo en las que los embajadores analizarán la evolución del comercio internacional argentino, las negociaciones económicas y comerciales y su impacto en el comercio exterior y las oportunidades para las pymes.

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