Europa, en apuros por el pedido

Los aliados de Estados Unidos en la OTAN se muestran renuentes al envío de otros 10.000 militares
PARIS.? Europa finge no haber escuchado el pedido de Barack Obama para que los aliados occidentales de Estados Unidos aumenten sus fuerzas en Afganistán. Pero después de mostrar su escaso entusiasmo probablemente terminarán haciendo un gesto simbólico para no provocar nuevas fisuras en la solidaridad atlántica.

Francia es el país más ambiguo en ese sentido, porque envía señales diferentes cada 24 horas.

"Todos conocen la respuesta del presidente: es no", advirtió ayer el secretario de Estado para Asuntos Europeos y ex enviado especial de Nicolas Sarkozy a Afganistán, Pierre Lellouche.

Esa categórica respuesta se produjo cuando el funcionario era interrogado sobre el inminente pedido de Obama a Francia de enviar 1500 soldados más a Afganistán. Cuando el periodista de la cadena France 3 le señaló que Gran Bretaña había decidido el envío de otros 500 hombres, Lellouche respondió: "Es problema de ellos".

En su discurso oficial, Obama solicitó a sus aliados el envío de 10.000 hombres extras. Entre la treintena de países europeos que mantienen fuerzas en Afganistán, la Casa Blanca pide además 2000 hombres suplementarios a Alemania, 1500 a Italia y 1000 a Gran Bretaña.

La cuestión del refuerzo de tropas en Afganistán es uno de los temas que más irritación provocan en las relaciones entre Obama y Sarkozy. El presidente francés ya había dicho "no" a su par estadounidense por primera vez en marzo. En especial, en cuanto a la necesaria formación del ejército y la policía de aquel país, a fin de "afganizar" el conflicto.

Esta vez, sin embargo, la negativa francesa parece ser menos radical. Sarkozy, que en octubre afirmó que no enviaría "un soldado más", ahora estaría dispuesto a hacer un gesto. "Renunciar sería dejar el campo libre al terrorismo y a la violencia bárbara de los fanáticos", declaró el presidente anteayer, en un acto público.

"No estamos diciendo no a Obama. Aplaudimos la orientación que se apresta a anunciar y esperamos la conferencia de Londres del 28 de enero [sobre Afganistán] para ver qué es lo que los afganos están dispuestos a hacer", explicó ayer una alta fuente del Palacio del Elíseo.

"Podríamos enviar militares suplementarios para la formación de los afganos", pues "ese esfuerzo podría adoptar diversas formas", explicó a su vez Thierry Mariani, representante especial de Sarkozy para Paquistán y Afganistán. Francia tiene actualmente 3750 soldados y 150 gendarmes desplegados en este último país.

Organizada por iniciativa de París, Berlín y Londres con el apoyo de Estados Unidos, la conferencia de enero tiene como objetivo hacer evolucionar las relaciones entre el gobierno afgano y la comunidad internacional.

El pedido de tropas suplementarias también provoca un intenso debate en Alemania, donde la canciller Angela Merkel declaró su intención de esperar los resultados de la conferencia de Londres para tomar su decisión. En caso de aceptar, el número actual de 4500 soldados alemanes pasaría a ser 6500. Merkel recordó que el concepto de seguridad defendido por la OTAN en Afganistán incluye esfuerzos "militares, pero también de reconstrucción civil". La nueva coalición de Merkel decidió prolongar un año el despliegue en Afganistán. El contingente alemán es el tercero en importancia, después de Estados Unidos y de Gran Bretaña.

Unos 112.000 soldados extranjeros se encuentran actualmente en el teatro de operaciones afgano. Estados Unidos tiene por lejos el primer contingente, con cerca de 72.000 hombres.

El lunes pasado, el premier británico, Gordon Brown, confirmó el envío de 500 soldados más, lo que llevará el total a 10.000 hombres.

También Italia hizo saber que está dispuesta a enviar refuerzos.

Polonia anunció que tomará una decisión a comienzos del próximo año. El premier Donald Tusk reconoció que no lo "entusiasma" la perspectiva de enviar más tropas y que su país lo hará "si no tiene otra solución".

A juzgar por el escaso entusiasmo demostrado hasta ahora, esa última frase de Tusk podría aplicarse a todos y a cada uno de los aliados europeos de Obama.

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