Europa ahora está más cerca de tener un gobierno único

El Senado checo aprobó ayer el nuevo Tratado Europeo -sustituto de la fracasada Constitución que rechazaron franceses y holandeses- y dio así uno de los últimos y más importantes pasos para que la Unión Europea se dote de nuevas formas legales que deberían hacerla más ágil, darle un papel exterior más fuerte con el nombramiento de un "ministro" de Exteriores y un presidente permanente del Consejo Europeo.
Además, se agilizará la toma de decisiones interna al limitar el uso del voto por unanimidad y la UE ganará en legitimidad democrática porque al Parlamento Europeo se le amplían los poderes.

El presidente checo, Vaklav Klaus, euroescéptico, negacionista del cambio climático y fiel seguidor de las políticas más neoliberales, dijo ayer que no firmará el Tratado aunque prometió hacerlo si lo ratificaba el Senado -como ya le recordó la Comisión Europea-, trámite que también deberán hacer alemanes y polacos, aunque en estos casos se esperan menos problemas.

La última gran barrera habrá que saltarla en otoño, cuando los irlandeses vuelvan a votar el mismo texto que ya rechazaron después de que Bruselas les diera algunas concesiones, como el mantenimiento de un miembro en la Comisión Europea y garantías sobre su neutralidad militar, impuestos y la no intervención en asuntos de índole moral.

Los sondeos prevén la aprobación porque los irlandeses, tras el estallido de una crisis económica y financiera que les ha golpeado de lleno, ven a la UE como un salvavidas. El presidente del Parlamento Europeo, Hans-Gert Pöttering, advirtió ayer a los irlandeses que un segundo voto en contra del ya conocido como Tratado de Lisboa haría que se acabara la "solidaridad" europea.

Si todo va según lo previsto -algo que nunca se puede asegurar pero que esta vez sí parece factible- España arrancará en 2010 su presidencia europea con una UE más fácil de gestionar, que evitará vetos individuales y que reforzará su política exterior.

El ministro de Exteriores checo, Karel Schwarzenberg, pidió a los senadores antes de la votación que lanzaran "una señal clara para decir que somos un país de Europa, un país que desea desarrollarse". Al final los senadores parecieron hacerle caso, porque aunque durante el día se habló de una victoria por la mínima de los partidarios del Sí, después de seis horas de debate fueron 54 de 79 los que votaron a favor. La Comisión Europea mostró ayer tarde su satisfacción por lo que su presidente, José Manuel Durao Barroso, consideró "muy buenas noticias". Según Barroso, el voto refleja "el compromiso checo por una Unión Europea más democrática, efectiva y coherente".

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