Eugenio Zaffaroni: “Scioli se equivocó al dar autonomía a la Policía”

Eugenio Zaffaroni: “Scioli se equivocó al dar autonomía a la Policía”
El juez de la Corte Suprema vuelve a defender el garantismo y a criticar la política de mano dura. Dice que el gobernador bonaerense erró porque se dejó llevar por la idea de que el control policial obstaculizaba la lucha contra el delito. Además, adelanta por dónde pasará el fallo sobre la despenalización del consumo de droga y critica a los medios de comunicación.
El Palacio de Tribunales está desierto. La feria judicial se llevó por un mes, como sucede en enero, ese enjambre de hombres encorbatados y de mujeres uniformadas con tailleur.

Tampoco está esa música funcional (o disfuncional) que forman los murmullos, los tacos de los zapatos, las toses, el roce de las ropas en los cuerpos. No están tampoco los jueces. O, al menos, no están todos. En el cuarto piso, en la Corte, hay vida.

Eugenio Zaffaroni no nos recibe como uno de esos hombres encorbatados tan típicos de este edificio, sino vestido con una tropical guayabera blanca. Hasta en eso este prestigioso penalista se diferencia del gris de las paredes de Tribunales, pero, en rigor, no solamente en eso.

Es uno de los mejores defensores del garantismo en un país en el que no compartir la doctrina de la mano dura contra el delito parece un pecado. Es una de las personalidades que renovó e independizó un tribunal desprestigiado por el menemismo.

Es un exponente del “progresismo” (aunque él pone en duda el significado de esa categoría) que comparte mucho de lo hecho por el kirchnerismo, pero que no dudó en decirle públicamente a Néstor Kirchner que se equivocaba por haber criticado a los jueces que liberaban a delincuentes reincidentes en el delito.

En la entrevista con este diario, y cuando la policía bonaerense está otra vez en la mira, habló en contra de las “autonomizaciones policiales”. En este sentido, Zaffaroni criticó al gobernador Scioli: “Daniel se equivocó en el modelo”.

-Hay alguna fantasía de que el inminente fallo de la Corte sobre tenencia de droga para consumo personal llevará a legalizarla. ¿Es así?

-No sé si es tan inminente ni cómo vienen los votos. Pero el sentido del fallo es igual a la jurisprudencia que rigió desde 1984 hasta 1990. Es decir, no es punible la tenencia de una cantidad razonable para el consumo propio, y que por la cantidad, forma de uso, etcétera, no ponga en peligro bienes jurídicos de terceros, ni sea promotora del uso. En casi ningún país eso es delito. Aquí es una excepción. Incluso en nuestros países vecinos no está penado. No se trata del incentivo del uso. Simplemente no criminaliza al usuario, que es otra cosa.

-¿Y de qué manera puede ayudar a luchar contra el paco, por ejemplo?

-Va a tener una incidencia importante. No es que mueva el eje de la política criminal, pero va a ahorrar esfuerzos inútiles. No nos interesa penar consumidores, que ni siquiera son adictos y son la gran mayoría. Sí nos interesa que todos los cañones se concentren sobre el tráfico. Hay un desperdigamiento total de esfuerzos. Tenemos llenos los juzgados federales de procedimientos de esta naturaleza, y, en realidad, no sirven para nada, no sirven para controlar el uso de tóxicos. Debemos concentrar los cañones en los traficantes.

Y particularmente en el paco. Toda la política prohibicionista en el mundo ha llevado a resultados altamente negativos en los últimos 30 o 40 años. Ha generado muchos más muertos la lucha económica detrás de los tóxicos prohibidos que lo que genera el propio tóxico prohibido. Pero esto es una política de tipo mundial. Es muy difícil, casi imposible, ganarle a un tráfico de drogas por vía penal. Uno se pone delante de organizaciones que lo barren con cañonazos de dólares, o de plomo.

En el caso del paco, uno no se está enfrentando con un cartel internacional. El paco es una cosa casi artesanal y ahí sí a la batalla la podemos ganar. Esa batalla es importante porque en este momento hay una emergencia. En definitiva, si hay un abuso y una dependencia, cualquier tóxico destruye, pero, neurológica y físicamente, a lo largo de años. El paco destruye en meses. Pero es una batalla que se puede ganar.

-Usted es autor de una frase impactante: “No hay distribución de tóxicos sin connivencia oficial”. ¿Qué repercusión tuvieron esas palabras en el Estado, entre los funcionarios, en la propia policía?

-No estoy hablando de algo concreto sino de algo que es una ley criminológica. Ha sido una temática de congresos y de eventos. El llamado crimen organizado es criminalidad de mercado en todas sus manifestaciones, sea tóxicos, armas, personas, sea lo que sea, y esta criminalidad ocupa agujeros de mercado: cuando un producto tiene una altísima rentabilidad, se corre el riesgo de prestar un servicio ilícito paralelo.

Y no hay ninguno de esos servicios ilícitos paralelos que funcione sin connivencia de algún nivel estatal. No digo que sea de la cúpula. Si se autonomiza alguna agencia del Estado, puede ser incluso la connivencia de niveles bajos de la agencia.

-Pensaba en los problemas que tiene el gobernador Scioli con la policía bonaerense. Y cómo en la provincia se ha pasado cíclicamente de una política de purgas y de reformas profundas a una de mayor tolerancia y negociación con la corporación policial. Ninguna funcionó. ¿Qué hay que hacer?

-Daniel (Scioli) se equivocó en el modelo. Me parece que se dejó llevar por la idea de que el control de la policía obstaculizaba la lucha por la seguridad. Y autonomizó la policía de nuevo. Ése fue el problema. Y cuando la autonomizás, se descontrola. Ése es el error político que cometió. Por suerte, la advertencia llegó sin ningún muerto. Felizmente.

-¿Hay presiones del Gobierno sobre la Corte?

-No, es bastante difícil presionar a la Corte porque la característica de este tribunal, no digo que sea mejor o peor que otras, es que somos siete personajes y es muy difícil aquí adentro obtener cuatro votos, o tener la mayoría. Justamente nos critican por la disparidad de votos, de fundamentos. Bueno, es el precio del pluralismo. Estoy muy satisfecho de integrarla. Estuve en otros tribunales colegiados y nunca me sentí tan cómodo como acá.

Somos siete personalidades diferentes, con biografías distintas, trayectorias, especializaciones y experiencias diferentes, y eso es lo positivo. La imparcialidad no se puede obtener en el Poder Judicial si no es a través del pluralismo. Y esta Corte es plural. Quien vea cómo votamos se da cuenta. No hay bloques.

-¿Por qué la mano dura está de moda y el garantismo es mala palabra?

-No lo sé... Lógicamente, para todo lo que fueron las administraciones republicanas, desde Reagan hasta ahora, la expresión garantismo era un obstáculo para el establecimiento del Estado penal. Si uno lo analiza ideológicamente, en términos más claros, la esencia de la función judicial es proveer de garantías, garantizar el espacio de autonomía del artículo 19 de la Constitución.

¿Quién está contra las garantías? Claro, todo autoritarismo, totalitarismo, ha estado contra las garantías. ¿Estos tipos son autoritarios, totalitarios, nazi fascistas, stalinistas? No, porque el autoritarismo de esta época que genera este Estado penal es un autoritarismo cool, decadente. No es el de los viejos totalitarismos de entreguerra, con paradas militares, uniforme, bandera, canciones.

-Usted es muy crítico de los medios de comunicación en materia de informes sobre la inseguridad. Los calificó de demagógicos. ¿Piensa que no hay que informar sobre los crímenes?

-Una cosa es informar y, otra, un canal que transmita los muertos las 24 horas, todos los días. Uno pone el canal y tiene que ir a lavarse las manos de sangre... Pero me pregunto si en los ámbitos oficiales de toda la vida a alguien le interesa realmente la seguridad. El problema de la seguridad. Y tengo la sospecha de que no. De que realmente no hay una política de seguridad. No me refiero a este gobierno.

Éste es un fenómeno de los últimos 25 o 30 años que explota y por el cual parece que la única amenaza que tuviéramos fuera el delito. ¡No tenemos más amenazas! Después, un día nos encontramos con que no tenemos más cuentas bancarias, pero eso es un accidente. El problema son sólo los delitos...

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