EUGENIO JACQUEMAIN Eugenio Jacquemain: 'la infraestructura escolar es un problema sin solución'

El congresal de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos, Eugenio Jacquemain, dialogó con EL ARGENTINO acerca de la realidad edilicia de las escuelas de la ciudad, a la que calificó "como un problema sin solución".
En la edición de ayer de EL ARGENTINO, AGMER Gualeguaychú publicó una solicitada dando cuenta del listado de las escuelas más preocupantes en esta materia, realidad que lejos de solucionarse se agrava cada día más.

"Gualeguaychú no escapa a las generales de la provincia en materia de infraestructura. Hay que tomar conciencia de que hace por lo menos cinco décadas que no se invierte como corresponde en el mantenimiento de los edificios escolares. No es el gobernador (Sergio) Urribarri el responsable único de esta situación, pero hay que convenir que todos los gobiernos invierten mal", sostuvo Jacquemain.

"Se invierte mal. Se hacen parches, se pagan mano de obra muy caras y muchas veces se hacen arreglos que luego hay que derribarlos para hacerlos de nuevo. Este es el caso de muchas escuelas de la ciudad. Le hacen el techo pero se olvidan de la instalación eléctrica y luego hay que romper y volver a reconstruir. Es decir, no hay planificación. Por eso decimos que se invierte mal y poco. Ningún gobernador aparece con una clara definición de que la Educación debe ser una política de Estado y un área prioritaria en cualquier gestión", agregó el dirigente gremial.

A la hora de dar ejemplo, Jacquemain recorre casi todas las escuelas con algún grado de postergación importante. Pero el símbolo es la Escuela N° 91 "Pedro Jurado", ubicado en El Gualeyán.

"Se trata de una escuela media que la AGMER ya había denunciado el año pasado que sus aguas estaban contaminadas y no eran aptas para el consumo humano. Recién luego de las vacaciones de invierno de este año se puso un clorinador, pero no es confiable para el consumo humano y apenas alcanza para higienizar", advirtió Jacquemain.

"A esa escuela además le faltan muchos vidrios, en los baños no hay inodoros, no hay incluso suficientes baños y en pleno invierno se debe dar clases en el turno tarde-noche en un pasillo con un pizarrón, pero casi a la intemperie", denunció.

"Eso no es todo. El salón donde está la Dirección está la Preceptoría y la Sala de Computación, todo en un mismo ambiente. Así no se puede trabajar, porque el equipo de conducción no puede planificar ni siquiera reunirse porque hay alumnos presentes tomando sus clases y viceversa, las clases no se desarrollan en un clima normal por las actividades propias de una Dirección de escuela", graficó.

El año pasado la Escuela Rawson tuvo problemas edilicios y las autoridades provinciales decidieron en pocas horas trasladar a los alumnos para que no perdieran días de clases. Sin embargo, lo que ocurre en la Escuela del Gualeyán parece que nadie acusa recibo.

"Es evidente que para las autoridades hay alumnos de primera y alumnos de segunda. Claro que también es importante la presión de la comunidad educativa, pero es claro que no todas son tratadas de manera igual. Pareciera que si no hay presión, los funcionarios no funcionan. Incluso ante los reclamos, las respuestas siempre son parciales e insuficientes", referenció Jacquemain, quien profundizó: "quiero resaltar la labor de las cooperadoras, porque sin ellas directamente las escuelas no podrían abrir sus puertas para dictar clases".

En materia de infraestructura los problemas no son solamente por los edificios comprometidos en su seguridad, sino también la falta de bancos, de aulas e incluso la necesidad de contar con nuevas escuelas.

"De acuerdo a la matrícula actual faltan bancos y aulas; pero en la ciudad hacen falta incluso escuelas nuevas, especialmente para la secundaria. Gualeguaychú va a tener serios problemas en ese nivel por la falta de escuelas. Esto se vice con preocupación especialmente en la zona Oeste, porque las escuelas existentes están todas casi colapsadas", advirtió.

Es evidente que para los funcionarios de Arquitectura alcanza para ser optimista con el mero anuncio, la débil promesa de arreglos de escuelas. Pero para los alumnos y los docentes lo real es cuando las obras se concluyen como corresponde.

Solicitada

En la edición de ayer de EL ARGENTINO, la seccional local de la AGMER informó sobre el diagnóstico de diferentes escuelas.

Se trata de un muestreo inicial y elemental de 24 edificios escolar, pero pueden ser muchos más.

En algunos faltan arreglar baños, en otros se necesitan aulas y salones multiusos, no hay comedores, se requieren arreglos de techo y del sistema eléctricos. Y lo que es aún más grave, en otros se tiene conocimientos de las necesidades pero se carece de proyecto, y cuando se tiene proyecto se carece de presupuesto, y cuando se cuenta con el presupuesto aprobado faltan los fondos.

Lo dijo ayer la seccionar local de AGMER: "Para cambiar la realidad hay que verla y reconocerla".

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