"Los estudios de impacto ambiental son un dibujo"

Leandro Altolaguirre, presidente de la Asociación Alihuén, aseveró que en nuestra provincia "los estudios de impacto ambiental son un dibujo", al analizar la situación que se está produciendo a partir de que varios cotos de caza decidieron soltar antílopes y otros animales que tenían para la caza, generando perjuicios en el medio ambiente.
Altolaguirre, también concejal de Santa Rosa, insistió en que la introducción de animales genera "un desbalance importante en el ecosistema".

Tal como informó El Diario, la Dirección de Recursos Naturales realiza una investigación, a raíz de la denuncia verbal de una productora (quien se negó a presentarla por escrito), para determinar si un coto en la zona de Quehué liberó en forma intencional y masiva ejemplares de antílope.

El problema de la población de antílopes preocupa a los productores desde hace meses. Se agravó por la sequía. Y existe el riesgo de que la especie se transforme en plaga.

Altolaguirre, ante la consulta de El Diario, evaluó que la situación "no es de sorprender, viene de la mano de la política de recursos naturales de la provincia; el antílope no es una vaca, ni un caballo, ni una oveja, es un animal silvestre que lo introdujeron al país como pieza de caza e incluso en la provincia se ha liberado y metido en el ambiente natural, al punto que ya hay una temporada de caza del antílope", describió.

Según el dirigente, esta situación puede generar un "desbalance importante en el ecosistema". Al ejemplificar sobre los aspectos que han variado en el ecosistema en los últimos años, apuntó que "el venado de La Pampa no está más, por presión del hombre y de especies introducidas que lo desplazan".

"Ocupan el ecosistema y desplazan a las especies nativas", dijo sobre los antílopes. Y no se privó de recordar que "los cotos son una gran jaula que además tiene una trampa para que los animales silvestres ingresen y no salgan; los buscan como piezas para el trofeo, pero los han recargado tanto que se quedan sin pastos para alimentarlos", sobre todo como producto de la sequía.

Cuando se le preguntó a Altolaguirre si frente a estos casos no deberían realizarse controles serios, incluyendo sanciones, destacó que están vigentes la Ley de Fauna y las inspecciones, pero advirtió: "el sistema de inspecciones es demasiado obvio, porque se les avisa a los cotos que se va a inspeccionar una semana antes y entonces cuando llegan está todo ordenado".

"Además, supuestamente, se hacen estudios poblacionales, pero en realidad el propio coto contrata a un profesional para que haga el informe que se eleva a la Provincia; el profesional es un empleado del coto. Por eso los estudios de impacto ambiental son un dibujo; lo hace el privado, no el Estado que está para controlar", indicó.

Dijo que frente a determinadas cuestiones relacionadas con el impacto ambiental "si no se estudian minuciosamente pasa lo que ahora: si los campos están recargados de antílopes, es porque hay un problema de manejo, los estudios no están bien".

También se le consultó a Altolaguirre si sería posible que -como señalan algunas versiones- también se liberen animales desde el Parque Luro, por las mismas razones. "Parque Luro no es una verdadera reserva natural, es otro coto. Se hizo como coto de caza y los animales están enjaulados. Eso significa que al tener semejante alambrado el normal tránsito genético no se produce. Un parque natural no puede ser un criadero. Posiblemente lo que han hecho en otras ocasiones, es matar animales mayores o sacarlos. Pero liberar animales en la zona, donde hay campos cultivados, genera perjuicios y un conflicto", adelantó.

Insistió en que el "Parque Luro es un zoológico grande de ciervos. En Lihué Calel, por ejemplo, no hay un alambrado olímpico. Acá el sobrepastoreo del ciervo también ha llevado a una degradación del parque. Pero es un riesgo -insistió- liberar material genético que no es natural del lugar".

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