Estudiar en Córdoba / ¿Juntos o separados? Quedan 17 colegios de un solo sexo

Son casi tres de cada 100. Todos son privados y confesionales. ¿Los alumnos aprenden mejor en escuelas que no son mixtas? ¿Tienen problemas para socializarse? El debate que renace en el mundo no está en la agenda argentina.

El Colegio Nacional de Monserrat, de la capital provincial, fue el emblema del cambio, hace más de una década. En mayo de 1997, la Universidad Nacional de Córdoba aprobaba el ingreso de mujeres a la que, desde su creación en 1687, era una tradicional institución de varones. La noticia generó un tembladeral que duró poco. Los propios varones y chicas se encargaron de que la noticia dejara de serlo. La integración fue inmediata.

A cuentagotas, las escuelas de un solo género se fueron abriendo a alumnos del sexo contrario. El Colegio Lasalle, el Colegio del Carmen, el Huerto, todos ellos de la ciudad de Córdoba, entre tantos otros... La lista es larga. Tanto que sólo quedan 17 escuelas no mixtas en Córdoba capital y en el interior. Casi tres (2,6) de cada 100 colegios privados (en toda la provincia hay 650 edificios y más de 1.100 servicios educativos).

La crisis de 2001 impulsó a algunas instituciones a cambiar su perfil, modificar su infraestructura y adaptarse a las nuevas identidades. La pérdida de matrícula en esos días críticos dio un giro obligado a escuelas que siempre vieron desfilar a varones o mujeres. Hoy casi no es noticia la conversión de escuelas que nacieron destinadas a niñas o niños (muchos como hogares para huérfanos). Las escuelas técnicas también están pobladas de mujeres.

En la Argentina, el tema de las bondades de la coeducación o del aprendizaje por separación de género no figura en la agenda, aunque en el mundo vuelve a discutirse. El Estado español –por citar un caso– amenaza por estos días con quitar el subsidio a aquellas escuelas que pasen de ser mixtas a de género único. El diario El País, de Madrid, informaba semanas atrás que sólo la escuela mixta en Cataluña recibirá subvenciones de fondos públicos. La medida afecta a 16 colegios catalanes que admiten a alumnos del mismo sexo, todos ligados al Opus Dei.

A la inversa de lo que ocurre en la Argentina, donde las escuelas no mixtas van desapareciendo, en Europa y Estados Unidos se preguntan si la coeducación que practican desde hace años no será la causante del fracaso escolar y del bajo rendimiento.

¿Los varones aprenden más en escuelas de varones solos? ¿Y las mujeres? ¿Tienen problemas de socialización quienes no comparten aulas, recreos y profesores? Es una discusión poco clara. No hay una evidencia científicamente comprobada sobre cuál sistema ofrece más ventajas. Pero las opiniones van de un extremo al otro.

A favor y en contra. Los argumentos a favor de la educación separada por sexos insiste en que las chicas pueden trabajar sin distracciones, que varones y mujeres maduran en tiempos diferentes y aprenden de distinta manera. A favor de la educación mixta, se enumera que favorece el proceso de socialización y la disciplina, por el efecto supuestamente moderador que ejercería la presencia de chicas.

"La escuela no puede ni debe abocarse sólo a la enseñanza de cuestiones académicas, sino que debe ofrecer una formación integral. Uno de los contenidos es la convivencia. Vale la pena apostar a la enseñanza mixta, porque hay que formar a los chicos en un marco de convivencia con los otros, democrático y pluralista, y porque las diferencias de rendimiento no son tan importantes", opinó Silvina Gvirtz, doctora en educación, profesora de la Universidad de San Andrés e investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

Lo curioso es que quienes se inclinan por una u otra opción coinciden en que los alumnos obtienen mejores resultados académicos en la modalidad que defienden. No está comprobado. "En las escuelas de sexos separados, los alumnos rinden un poco mejor en algunas áreas académicas. No se sabe bien por qué y no hay investigaciones serias que demuestren que los chicos son más agresivos en las escuelas mixtas. Es probable, por el contrario, que inviertan más tiempo en intentar relacionarse con los otros", dice Gvirtz.

Directivos, docentes, padres y alumnos de escuelas no mixtas coincidieron en que la oferta de no integrar a varones y mujeres sigue siendo válida. Entre las razones, incluyen la libertad de elegir la educación que cada uno desea, como indica la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de 1948.

Además, la Convención de la Unesco sobre la lucha contra la discriminación dice que no es discriminatorio mantener "centros de enseñanza separados para los alumnos de sexo masculino y para los de sexo femenino, siempre que estos sistemas (...) ofrezcan facilidades equivalentes de acceso a la enseñanza...".

Para Daniel Brener, especialista en violencia e investigador de la Universidad de Buenos Aires (UBA), la supresión de las diferencias está relacionada con el aumento de la violencia. "Donde prima lo homogéneo, hay dificultad para incluir lo diverso", dice.

Una opción cada vez más escasa. "Si hay familias que siguen eligiendo este tipo de servicios educativos es porque la oferta es válida", opinó Hugo Zanet, titular de la Dirección de Institutos Privados de Enseñanza de la Provincia. El funcionario confirmó que la cuestión no está en la agenda educativa oficial.

El viceministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, se mostró a favor de la escuela mixta. "Estamos de acuerdo en que compartan el mismo ámbito de enseñanza. No vemos razones para desandar ese camino", dijo. Agregó que quienes defienden la educación no mixta están vinculados a sectores conservadores. Desestimó los argumentos que marcan las diferencias de aprendizaje entre géneros y relativizó los resultados de investigaciones que apuntan a que los alumnos de escuelas de sexo único rinden mejor.

"Hay numerosos factores a tener en cuenta. No hay diferencias entre el hombre y la mujer. Todos tenemos algo que aportar. Estamos a favor del ‘mestizaje’", graficó Sileoni.

Para Irene Salmerón, vicedirectora del Instituto Nuestra Señora de Nievas, hay temas que se pueden tratar mejor sólo con mujeres y, en ese ámbito, no hay tantos problemas de disciplina. No obstante, consideró que la convivencia entre ambos sexos es muy rica. "La congregación Hijas de la Inmaculada Concepción de Buenos Aires comenzó a trabajar como hogar para niñas huérfanas. Y así siguió. No tenemos necesidad de ampliar la oferta y la infraestructura no está pensada para varones", dijo.

El presidente del Consejo de Educación Católica de Córdoba, Alberto Bustamante, también cree que el debate de educación mixta o no mixta no es algo que preocupe. "Somos respetuosos de la libertad de enseñanza, con el Estado como garante. Hay familias que siguen eligiendo escuelas no mixtas y, en algunos casos, quedan saturadas en la demanda", explicó el sacerdote, quien dijo desconocer si uno u otro tipo de escuela tiene influencia en el desempeño.

El colegio 25 de Mayo nació como un colegio para niñas. Así sigue y seguirá siéndolo. "Cuando una escuela nace con un estilo mixto, no incide en el nivel educativo. No ocurre lo mismo cuando trae una tradición de no mixto", subrayó la madre Silvana, directora escolapia del nivel medio de esta institución.

Para la religiosa, "está comprobado" que la calidad educativa es mejor cuando el colegio está destinado a estudiantes del mismo género. "Nosotras queremos resguardar esa calidad educativa; por eso mantenemos la matrícula femenina", dijo la madre Silvana.

La directora insistió en que los tiempos evolutivos de varones y chicas son distintos. "En el CBU, las niñas rinden más que los varones; la exigencia se baja si es mixto. La mayoría de los padres mandan a sus hijos a colegios mixtos por practicidad, para que estén todos los hijos juntos", manifestó.

La congregación de los salesianos tiene cuatro colegios en Córdoba capital. Todos de varones (aunque en Río Cuarto y Mendoza, las escuelas se abrieron al otro sexo). El director del nivel medio del Pío X, Aldo Sponton, explicó que la escuela nació para acoger a la niñez abandonada. Luego la tradición siguió.

Sponton, que también dirigió una escuela mixta, cree que la oferta de un sólo sexo es efectiva "por una cuestión de madurez de los chicos". "La mujer responde mejor al perfil de ‘alumno ideal’ (prolija, ordenada, estudiosa, obediente). Los varones, en este punto, pierden", dice el director.

Sponton cree que los adolescentes fortalecen su identidad en relación con sus semejantes. "Aprenden su identidad sexual en reflejo a otro varón, al padre y a los grupos de pares. La escuela es un buen lugar para que ensaye su rol. Hoy, los chicos tienen muchos espacios de socialización fuera de la escuela", subrayó. Como contrapartida, opinó que a veces estos chicos tienden a idealizar la figura de la mujer.

Algunos padres eligen estas escuelas porque persiste la idea de que los curas imponen disciplina, contención y exigencia. En otros casos, mamás solas con hijos varones buscan colegios no mixtos para que se fortalezca la figura masculina que falta en el hogar.

"Mando a dos de los varones al Santo Tomás, y a la nena al 25 de Mayo. La madurez de chicos y chicas es muy distinta. Además, son buenos colegios y no son caros", comentó María Mercedes, mamá de cinco hijos.

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