Los estudiantes piden diálogo, pero amenazan con ampliar las protestas

Los estudiantes piden diálogo, pero amenazan con ampliar las protestas
Si bien levantaron las tomas, advirtieron que el martes cortarán varias avenidas si sus reclamos no son atendidos; satisfacción de Sileoni por la vuelta a clases
El rechazo social que provocó el vandalismo de alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires en la iglesia San Ignacio de Loyola fue determinante para que los estudiantes de 14 escuelas públicas de la ciudad decidieran cambiar la manera de protestar. Ayer levantaron las tomas y se mostraron dispuestos a dialogar, pero al mismo tiempo anunciaron un cronograma de corte de calles y marchas contra la reforma educativa que impulsa el gobierno porteño para alinearse con la ley nacional de educación.

La primera protesta en la calle fue pautada para el martes: amenazan con cortar el tránsito en las avenidas Del Libertador, Santa Fe, Córdoba y 9 de Julio. La segunda, el 16, será una marcha entre los ministerios de Educación de la Nación y de la Ciudad.

Representantes de distintos centros de estudiantes de las 14 escuelas tomadas durante 15 días calificaron el cambio de modalidad de protesta como un "cuarto intermedio".

"Es para permitir el diálogo con los ministros Alberto Sileoni y Esteban Bullrich", argumentó Matías Delgado, presidente del Centro de Estudiantes de la Escuela Normal Superior en Lenguas Vivas N° 2 Mariano Acosta.

"Celebramos que se estén levantando las tomas de los colegios porque queremos 190 días de clases. Siempre abogamos porque haya clases", declaró Sileoni.

La escuela Mariano Acosta fue la primera en ser tomada por sus alumnos, el 16 de septiembre, en oposición al plan que prevé reducir a 10 las orientaciones del bachillerato, como sucede en el resto del país.

La protesta creció rápidamente a 12 establecimientos porteños y a los colegios preuniversitarios Nacional de Buenos Aires y Carlos Pellegrini, que se solidarizaron con la queja aunque no los afecta. Sólo seguirán ocupadas por reclamos vinculados con deficiencias edilicias la Escuela de Danzas N° 1 Aída Mastrazzi, el Normal Superior N° 9 Domingo F. Sarmiento y la Escuela de Cerámica Fernando Arranz.

"Levantaremos las tomas porque se cumplió una etapa de lucha que venimos llevando por mayor participación en el debate de la reforma curricular que piensa aplicar el gobierno porteño el año que viene", planteó Nicolás Cernadas, del centro de estudiantes del Nacional de Buenos Aires . Y anticipó: "Será una semana [la próxima] de constante presión, empezaremos con cortes de calles y luego, si seguimos sin respuestas, realizaremos una gran movilización estudiantil".

Cernadas rechazó que esta protesta haya significado un retroceso en relación con los más de 50 colegios tomados el año pasado: "Nuestro movimiento estudiantil está fuerte y todos coinciden en su rechazo a la reforma curricular".

Egresado del Nacional de Buenos Aires e integrante de la Federación de Estudiantes en Lucha (FEL), Matías Mlotek reclamó ayer que no se apliquen sanciones a los alumnos que participaron de la ocupación del colegio dependiente de la Universidad de Buenos Aires, aunque rechazó los actos vandálicos en el templo jesuita que fueron protagonizados por cinco alumnos.

Varias horas antes de la conferencia de prensa brindada por los representantes estudiantiles, el ministro Alberto Sileoni había celebrado el fin de la protesta. Es que no iba a ser un anuncio sorprendente; durante el fin de semana, había trascendido que los estudiantes iban a cambiar la forma de la queja: volver a clases por cortar calles.

"Celebramos que se estén levantando las tomas de los colegios porteños porque queremos 190 días de clases. Siempre abogamos porque haya clases. Ésta fue siempre la posición del Ministerio de Educación de la Nación, aunque en algún momento se haya distorsionado", dijo Sileoni.

El ministro admitió que en el Consejo Federal de Educación (CFE) se estudia el pedido de ampliar de 10 a 17 las orientaciones del bachillerato planteadas por la Ciudad, Salta y Mendoza. "Estamos trabajando para ampliarlas", añadió, sin brindar detalles, ya que se esperaba para fines de agosto último la definición de un comité especial del CFE.

Sileoni respaldó la redefinición de la nueva escuela porteña. "Seguimos ratificando el valor del ordenamiento porque 150 títulos diversos en la ciudad de Buenos Aires no es riqueza, sino fragmentación, y es muy ordenador el sistema de orientaciones al que hemos llegado, pero hay que seguir trabajando".

Poco antes de participar de un homenaje a Jorge Taiana, que fue ministro de Educación entre mayo de 1973 y julio de 1974, y que impulsó reformas en todos los niveles de la enseñanza, Sileoni hizo referencia a las medidas disciplinarias que podrían aplicarse a los estudiantes que intentaron incendiar el templo jesuita. "No cabe duda de que merecen sanciones", sostuvo el ministro nacional, y añadió que "será función del consejo de convivencia de la escuela determinar cuáles son las [penalidades] propicias".

El rector del Colegio Nacional de Buenos Aires, Gustavo Zorzoli, había anticipado que iba a pedir la expulsión de los cinco alumnos pertenecientes a los últimos años del nivel medio. Sin embargo, entre la intención del responsable del colegio y la decisión final pasarán varias instancias en las que tanto el consejo de convivencia como el consejo escolar resolutivo analizarán la situación vivida en la madrugada del miércoles último cuando cinco jóvenes ingresaron en la iglesia más antigua de la ciudad por un túnel y ocasionaron severos daños.

No sólo hubo perjuicios en ese templo, sino que también se registraron destrozos dentro del colegio preuniversitario, que a partir de la jornada de hoy podrán relevarse en toda su magnitud. Anteayer, Zorzoli había señalado que se habían roto puertas y ventanas, que se habían desconectado heladeras de los laboratorios y que habían desaparecido objetos de los talleres.

Aunque los destrozos en la iglesia San Ignacio de Loyola generaron un fuerte rechazo social y fueron determinantes en la búsqueda de una salida para el conflicto estudiantil, ayer el presidente del centro de estudiantes del colegio Carlos Pellegrini, Hernán Shujman, destacó el fortalecimiento alcanzado por la protesta. "La mediatización de las tomas nos hizo fortalecer como movimiento estudiantil", afirmó Shujman al fijar el lunes próximo como vencimiento del plazo para que Sileoni y Bullrich los llamen a dialogar.

"De no tener respuestas -advirtió Shujman-, tomaremos medidas que serán cada vez más estrictas en forma gradual." Eso significaría efectuar tomas rotativas de escuelas, entre dos o tres distintas por semana, con suspensión de clases.

La protesta estudiantil tuvo una extensión de 15 días y afectó a unos 7500 alumnos que asisten a las escuelas Mariano Acosta, N° 7 María Claudia Falcone, Liceo N° 1 José Figueroa Alcorta, de Danzas N° 2 Jorge Donn, de Bellas Artes Rogelio Yrurtia, Normal N° 11 Ricardo Levene, Normal N° 9 Domingo F. Sarmiento, Instituto de Enseñanza Superior en Lenguas Vivas Juan Ramón Fernández, Superior N° 1 en Lenguas Vivas Presidente Roque Sáenz Peña, de Danzas Aída Mastrazzi, Comercial N° 8 Patricias Argentinas, Nacional de Buenos Aires y Carlos Pellegrini..

LA RIOJA, SIGUEN LOS RECLAMOS UNIVERSITARIOS

Estudiantes, docentes y no docentes de la Asamblea Soberana mantienen la ocupación de la Universidad Nacional de La Rioja (UNLar) en reclamo de la renuncia de su rector, Enrique Tello Roldán, y del Consejo Superior y la reincorporación de docentes cesanteados.

La protesta se inició el 18 del mes actual con la ocupación de la casa de estudios para reclamar la dimisión de Tello Roldán, que lleva 24 años como rector y había dejado cesantes a docentes que estaban cerca de jubilarse. Al echarlos, los profesores perdían la posibilidad de retirarse según las leyes previsionales.

Ayer hasta el propio gobernador de La Rioja, Luis Beder Herrera, respaldó la protesta de la Asamblea Soberana, que incluyó una manifestación en la plaza principal de la capital provincial.

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