Air Estudiantes.

Air Estudiantes.
ARSENAL 0 - ESTUDIANTES 2: El campeón de América voló muy alto en Sarandí. Ganó con dos cabezazos y gran autoridad. Y demostró que la chapa la tiene bien lustrada. Arsenal lo sufrió.
Estudiantes es tan buen equipo que hasta da el handicap de tener menos descanso que los demás. A 38 días de haberse traído la Libertadores desde Brasil, superó con autoridad a un Arsenal que hacía 54 días que no competía. Hasta se dio el lujo de regular el físico, con la mente en el próximo clásico contra Gimnasia. Y pensar que había pedido postergar su inicio en el Apertura...

El Pincha es tan buen equipo que, incluso cuando Verón descansa en la cancha, surgen leones en cada línea que hacen que el estreno del título de campeón de América termine en una fiesta. Y eso que jugó sólo un tiempo...

Fue Leandro Benítez el que se vistió de Bruja. Primero, en el traje de asistidor. Porque a los 7 minutos, en el primer avance, un centro calibrado suyo encontró la cabeza de Boselli. A partir de ese tempranero 1-0, si Braña fue (una vez más) la bandera de la entrega, el Chino fue el termómetro que marcó la temperatura del juego. Cuando él aceleraba, el visitante crecía. Y encontraba socios en Enzo Pérez, en Salgueiro, Juan Manuel Díaz le pasaba por atrás...

El Pincha entró a la cancha sabiendo a qué jugar; Arsenal sintió el debut de seis nuevos. Y el 3-4-2-1 que quiso imponer Burruchaga, rápidamente mutó, a un 5-4-1, con Sena y el uruguayo Pérez de laterales, Galván y Yacuzzi de carrileros y Franco Jara de único punta. El Pincha presionaba, duplicaba las marcas y metía al local en el arco de Campestrini. Recién cuando Cristian Alvarez empezó a tomar el medio, las corridas de Jara, a espaldas de Juan Manuel Díaz y Desábato, y sus punzantes remates, hicieron de Albil un buen reemplazante del seleccionado (y emigrado) Andújar.

Hasta que otra vez apareció el Chino: le sacó tiza a su zurda y con un roscazo encontró a Cellay; otro testazo implacable y a cobrar. Fue el 2-0, en la última jugada del primer tiempo.

Fue el final del partido.

Porque la segunda mitad sobró. Estudiantes esperó que Arsenal avanzara y apostó a la contra. Y salvo la insistencia del pibe Jara, el local poco hizo para que el resultado cambiara. Burru no tuvo respuestas para desarmar una defensa a la que le sobraba Pérez, o a un doble 5 que hacía agua con las imprecisiones de Facundo Pérez Castro.

Al final, Estudiantes, Air Estudiantes, lo ganó con la cabeza. Por el juego aéreo. Y porque fue un equipo inteligente, que supo cuándo atacar y cuándo esperar. Y también lo ganó con el estómago. Porque mostró que sigue con hambre... de gloria. Salud, campeón.

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