Los estudiantes que intentan solucionar el problema del arsénico

Para ellos, el mayor nivel de arsénico no es un problema más serio, sino un desafío más grande. Con su conocimiento al servicio de los demás, son finalistas de una competencia internacional de ciencias. Y su propuesta puede aportar una solución al problema de contaminación más serio de Junín: la potabilización del agua con alto nivel de arsénico.
Son once estudiantes del Instituto Tecnológico de Buenos Aires que viajarán a Alemania tras inventar un dispositivo para filtrar el arsénico del agua.

¿Cómo funciona? "A través de nanopartículas de óxido de hierro sobre un soporte", explica a DEMOCRACIA vía mail el profesor Fernando Yrazu, que trabaja con los jóvenes.

La complicada definición científica contiene una buena noticia: el óxido de hierro es barato.

"La gran ventaja de este sistema respecto a soluciones anteriores es su bajo costo relativo", revela.

Los números parecen accesibles. "Nosotros estamos calculando, en principio y muy a grosso modo, un costo para una familia tipo de cuatro personas de alrededor de 150 pesos para el arreglo de tubos, y aproximadamente 400 pesos anuales para su operación", precisa.

"Está en una etapa de desarrollo avanzada. Estamos haciendo pruebas para diferentes concentraciones de arsénico que hasta ahora han sido satisfactorias. Sin embargo, todavía falta camino por recorrer para la implementación, ya que entre el laboratorio y el uso doméstico siempre hay que hacer varios ajustes, sobre todo en cuanto a la capacitación para el uso", advierte Yrazu.

El dispositivo funcionaría como un filtro convencional que, en vez de cambiarse periódicamente, debe ser lavado regularmente a través de una solución de hidróxido. "Para esto es necesario capacitar a los usuarios", dice.

Futuro

En cuanto al alcance, todavía hay algunas dudas. "Este dispositivo está pensado sobre todo para zonas rurales, donde el abastecimiento es de agua de pozo y se puede adosar a una canilla, por ejemplo. Tenemos también un esquema pensado para abastecer a pequeños grupos de familias o pequeñas comunidades, como por ejemplo en escuelas rurales", relata.

"El dispositivo que estamos diseñando es de pequeña escala, es decir que no está pensado para los volúmenes que manejaría una planta potabilizadora municipal de una gran urbe. Quizá sería posible evaluar su factibilidad para grandes volúmenes, pero eso representaría un gran proyecto de investigación distinto", reconoce.

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