Estudiantes se iluminó en la oscuridad de Vélez

Se había impuesto la necesidad de ganar para seguir en la lucha por el título y goleó 3 a 0 al equipo de Liniers, que pagó muy caro la decisión de alinear a una mayoría de suplentes

Más allá de que el fútbol muchas veces se explica y se entiende desde lo imprevisible, en ocasiones también responde a la planificación. Muchos partidos se empiezan a ganar en la semana. Por la manera que se los prepara y los recursos que se asignan para resolver los desafíos que irán apareciendo. Estudiantes, que no le suele escapar a las grandes responsabilidades ni le pone límite a sus ambiciones, había hecho del partido de ayer una cuestión central de su organigrama. Al campeón de la Copa Libertadores lo apura el fixture, ya que el mes próximo deberá afrontar el Mundial de Clubes en Emiratos Arabes.

Las exigencias se acumulan y las energías no sobran. Mientras empieza a soñar con una posible final ante el artístico Barcelona, Estudiantes no le quita el hombro a la fajina local. Y establece prioridades. Se había impuesto que para seguir en el pelotón que aspira a conquistar el Apertura debía ganarle a Vélez. De lo contrario, el cuerpo y mente emprenderían un imaginario viaje adelantado a Oriente. Estudiantes puede sentirse feliz y satisfecho: en su agenda sigue figurando un objetivo de fronteras adentro. Con el mejor material de que dispone goleó a un Vélez que pagó un precio muy alto por el fuerte recambio en la formación que realizó Gareca.

Terminó siendo un choque sin equivalencias, a pesar de que son dos de los equipos mejor estructurados y con individualidades más destacadas de nuestro medio. La alineación estable de Estudiantes fue borrando de la cancha a la versión improvisada de Vélez. Da para la discusión la elección que hizo Gareca. Pareció exagerada la rotación. Se entiende que el desgaste de los titulares, tres días antes, fue importante en la eliminación de la Copa Sudamericana en la altura de Quito. Pero de ahí a prescindir de la mayoría de los titulares... De no incluirlos ni siquiera en el banco de los suplentes... En su momento, Angel Cappa dijo, para graficar la amplitud y riqueza del plantel, que en Vélez se abría la puerta de un placar y caían buenos jugadores. Es posible que sea cierto, siempre que se recurra a ese excedente de manera gradual, y no de forma masiva, como ocurrió ayer. El mejor ejemplo se encuentra en Estudiantes, que no pudo contar con el suspendido Enzo Pérez, una pieza importante en el medio, pero que pudo ser suplida sin mayores costos porque el equipo conserva el esqueleto.

Vélez apostó por una versión alternativa, como si necesitara guardarse lo mejor para una competencia internacional que ya no lo tiene. En tres días se quedó sin la Sudamericana y en el Apertura sufrió un retroceso que condiciona sus chances.

Estudiantes tardó en acomodarse y tomar el control, pero cuando lo hizo estableció claras diferencias, futbolísticas y de madurez colectiva. Las insinuaciones de Vélez no duraron más que el cuarto de hora incial, cuando parecía que Somoza se hacía dueño de la zona media y Velázquez podía inquietar con su zurda habilidosa.

Estudiantes no se dejó impresionar. Como equipo curtido que es, fue llevando el desarrollo al terreno que más le conviene. No tiene un único registro futbolístico. Puede hacerse fuerte en la elaboración del juego y circulación de la pelota que le dan sus volantes, la proyección de los laterales y el continuo movimiento de los dos delanteros para fabricarse espacios. Y también es peligroso con las jugadas de estrategia. Empezó a llegar al área de Vélez con los numerosos tiros libres que provocó. En uno de ellos, el centro de Benítez encontró el cabezazo de Desábato.

El gol marcó el rumbo definitivo del partido. Hizo crecer a Estudiantes y empequeñeció a Vélez, que tampoco encontró respuestas en el banco. Estudiantes fue más prolijo con la pelota y se permitió dos golazos. El de Boselli, en gran definición cruzada tras un taco de Carrusca, y el de Benítez, tras una interminable sucesión de toques, con pausa para distraer y aceleración en el final para sorprender. Estudiantes se iluminó entre las sombras de Vélez. Puso en foco el triunfo y hacia allí avanzó, firme y decidido.

* Volvió Cellay, después de más de dos meses

Una persistente lesión en la rodilla derecha, donde se le formó un quiste, lo tuvo a maltraer a Cristian Cellay, que no jugaba desde el 29 de agosto, en la goleada a Gimnasia. El defensor, muy querido por los hinchas de Estudiantes, reapareció ayer, en el segundo tiempo. Una buena noticia en un plantel que necesita de todos ante un fin de año muy ajetreado.

EL DATO

De local, mantiene una alta efectividad

Aunque no puede utilizar su estadio ni el de La Plata (sólo jugó allí en el triunfo ante Gimnasia), a Estudiantes le va bien en Quilmes, donde ganó cuatro partidos y empató uno.

LA CURIOSIDAD

Un resultado abultado, como hace rato no ocurría

En los últimos seis partidos entre Estudiantes y Vélez se había dado una particularidad: cinco fueron con triunfos por 1 a 0 (dos de Estudianes y tres de Vélez) y el otro terminó 1 a 1.

EL ALTERCADO

El duelo entre Verón y Somoza tuvo un final picante

Habían tenido varios cruces y el volante de Vélez estaba molesto porque entendía que no le había hecho foul en el primer gol de Estudiantes. En el cierre, a Somoza no le gustó que Verón pisara la pelota. Se empujaron, discutieron y debieron separarlos.

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