Estudiantes aprovechó las grietas anímicas de Boca

Viatri abrió el marcador en el mejor momento xeneize, pero los platenses reaccionaron y terminaron justificando el 2 a 1 final

Por Fernando Pedersen

De la Redacción de LA NACION

Cada fin de semana se entrega una evidencia de esa especie de máxima del fútbol que lo describe como un estado de ánimo. Esta vez, fue Boca el que, con su clima interno enrarecido, vivió esa sensación de que con el juego y los merecimientos no alcanza. Que hay algo flotando en el ambiente que juega en contra y que influye para dejarlo con las manos vacías. Estudiantes, con el envión que logró en las últimas semanas tras la llegada de Leonardo Astrada, se llevó una victoria después de 12 años de la Bombonera. Un 2 a 1 que terminó siendo merecido para los platenses, porque reaccionaron en el momento justo y terminaron superando mental y físicamente a los xeneizes.

Era difícil adivinar un atardecer turbulento para Boca después de lo que se vio en el primer tiempo. No es exagerado decir que Juan Pablo Pompei se apiadó de Estudiantes cuando pitó el final sin agregar ni un segundo a los primeros 45 minutos. Boca había superado la tibieza y las imprecisiones del comienzo, de a poco le había tomado la mano a la presión del visitante, y manejaba a su antojo la pelota, sobre todo después del cabezazo preciso con el que Viatri abrió el marcador a los 32 minutos, tras un centro de Vargas. El delantero, que antes había estrellado otro cabezazo en el travesaño de Andújar, hizo todo bien en la primera etapa, y con su conquista inauguró 15 minutos de monólogo para Boca. Estudiantes, que sólo estuvo cerca del empate con una media vuelta de Gastón Fernández que Javier García sacó muy bien al córner, sintió el impacto de la desventaja y el cansancio de 10 días durísimos, y sólo se limitó a mirar cómo los dirigidos por Ischia hacían circular la pelota, acompañados por el coro satisfecho de sus hinchas.

Pero más allá de ese cuarto de hora final en el que no pudo sostener con las piernas esa presión en el medio campo que le servía para emparejar el desarrollo, la idea de Estudiantes era interesante. Le faltaba lograr más peso adelante, para sacar algún rédito de cierta superioridad en la recuperación y en las segundas jugadas. En el comienzo de la parte final se notó el estado de ánimo de cada uno. Boca, con Battaglia desconocido, sin peso en la marca y muy mal en las entregas, y con Riquelme custodiado de cerca por Matías Sánchez, se durmió en la intrascendencia. Estudiantes no se desesperó y esperó su momento, más allá de que no hizo demasiado para llegar con claridad a García.

Pero estaba firme atrás y cada vez recuperaba con mayor facilidad la pelota. Y cuando Verón se adueñó definitivamente de los tiempos del partido, el empate pasó a ser algo posible para el equipo de La Plata. Benítez (ingresó por Bogado) colaboraba con su pausa, Angeleri se animaba más por la derecha y arriba, Salgueiro y Carrasco -entró por un Gastón Fernández que sigue sin encontrar su lugar- amenazaban a la inconsistente línea de tres xeneize.

Y llegaron los cuatro minutos fatales de Boca. A los 17, Galván encaró de derecha a izquierda, no encontró oposición y sacó un fuerte remate de zurda que se metió en el primer palo de García. Fue un cachetazo para Boca y un gran aliciente para Estudiantes. Porque el vencedor siguió teniendo la pelota, no lo dejó pensar al local, y a los 21 dio el golpe de gracia. Falta de Vargas a Verón en la puerta del área. García abandonó su palo para anticipar un posible remate sobre la barrera, y Benítez lo aprovechó con su zurda.

Boca ya no jugaba con el coro adulador. De allí hasta el final sólo hubo murmullos ante cada pelota perdida, ante cada entrega sin destino. Battaglia y Riquelme no tenían con qué ordenar el descontrol, y la dura tarea de ir contra un Estudiantes más firme que nunca quedó para los más chicos. Pero a esa altura Viatri ya no pesaba como antes, Noir fue tan intrascendente como su reemplazado Palacio y Gaitán sólo pudo sacar ese último remate cerca del final, que salió apenas arriba del travesaño. Estudiantes, con el esfuerzo de Verón como bandera, defendió y por momentos hizo valer ese toque que lo había tenido como víctima en el final del primer tiempo. Disimuló su físico maltrecho e impuso su mejor estado de ánimo.

Javier García, centro de todas las miradas

Javier García llegaba con la incómoda misión de reemplazar a Caranta, esta vez por una decisión técnica. Todas las miradas estuvieron sobre él. La hinchada lo recibió con aplausos cuando ocupó el arco y lo ovacionó cuando sacó al córner un remate de Gastón Fernández. Sin embargo, en el segundo tiempo cometió un claro error en el segundo gol de Estudiantes y lo reconoció enseguida, con un gesto.

LA RACHA

Pese a los cambios, sufrió once goles en cuatro cotejos

A pesar de que cambió de arquero y algunos defensores, Boca sigue sufriendo en su arco: le convirtieron once goles en los últimos cuatro partidos.

EL DATO

Estudiantes por fin pudo festejar fuera de La Plata

La de ayer fue la primera victoria como visitante en el campeonato. Acumulaba cuatro derrotas seguidas. La última vez: la 19a fecha del Clausura 2008, 2-1 a Olimpo en Bahía Blanca.

LO NEGATIVO

La Gata Fernández y un duelo especial con la gente

Gata Fernández, ex River, fue el blanco de los insultos del público de Boca. El delantero respondió con gestos.

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