Estudian extender el uso de medidores de agua para subir los ingresos de OSM

Actualmente, el servicio medido de agua potable alcanza a unos 105.600 usuarios de todo el territorio de Mendoza.
En base a la experiencia, y a partir del diagnóstico de la situación financiera y operativa de OSM, que lo utiliza con un 5% de su padrón de clientes, sumado a una previsión de escasez de agua para la próxima temporada, el Gobierno proyecta generalizar esa modalidad a toda la provincia y así modificar la forma de facturación atándola al consumo real registrado en un intento por elevar los ingresos de la empresa ahora intervenida.

La idea, que tiene que terminar de afinar el Comité Técnico Asesor designado por la intervención de OSM para analizar el nivel de la prestación del servicio y diseñar un plan estratégico, implicaría que otros 325.584 clientes de la empresa tengan que empezar a pagar por el agua que utilizan. Ni una gota más ni menos.

"Hay que concientizar a la gente de que tendremos un año complicado. Por eso se están evaluando los medidores y las multas por derroches en los casos que están en funcionamiento. Está claro que hacer una inversión para aplicarlo en forma masiva a los usuarios hoy es imposible, pero se puede hacer paulatinamente", señaló el ministro de Infraestructura y Servicios, Francisco Pérez, a Los Andes.

Si bien los casos preexistentes son referenciales, el poder concedente y el EPAS analizan algunos ajustes sobre la forma en que se cobrará el consumo a partir de la modificación. Y, por supuesto, cómo se financiará la inversión necesaria, habida cuenta de la incesante búsqueda de fondos para afrontar obras prioritarias, como la refuncionalización de la planta potabilizadora de Benegas.

Un dato: en un año, las multas por derroche se incrementaron. Aunque sin discriminar el tipo de conexión, según el registro de OSM las aplicadas entre 2007 y 2008 fueron 1.906, pero hasta marzo de 2009 las sanciones ya acumulan 2.044.

Por otra parte, tres de cada diez de los llamados "operadores de gestión comunitaria" (son 140 uniones vecinales y cooperativas) que sirven al 15% del total de usuarios, tienen sistema medido. El restante 15% está en manos de los municipios que brindan el servicio por su cuenta (Luján, Maipú y Tupungato) entre los que prende la idea de ajustar el control y cobrar en función de la demanda.

Objetivo compartido

Víctor Federicci, subsecretario de Servicios Públicos de Maipú, reconoció que en la comuna "se está estudiando cuánto cuesta la micromedición para empezar a aplicarla. En algún momento habrá que tomar una medida, porque actualmente nuestros costos son deficitarios".

El municipio, que compra aisladamente agua en bloques a OSM, tiene 4 plantas potabilizadoras propias en Maipú, Gutiérrez, Cruz de Piedra y Lunlunta, para abastecer a unos 90.000 usuarios. El servicio es un ítem más de las boletas por tasas municipales, por el que se paga hasta $ 9 por mes.

Pero en realidad los operadores comunitarios, muchos de ellos rurales, son pioneros en el uso de los medidores tanto en la provincia como en el departamento. E incluso como prestadores, ya que surgieron en los ?60 y, al aprobarse el marco legal privatizador, quedaron bajo la órbita del EPAS como "preexistentes".

Algunos ejemplos: Cooperativa Coquimbito, formada por vecinos de ese distrito maipucino, que, al igual que la Cooperativa de Servicios Públicos José Alvarez, que administra 300 conexiones en Cruz de Piedra, decidieron autoregularse.

Los 38 restantes se reparten en toda la provincia. Por el número de conexiones que manejan y de usuarios servidos cabe mencionar a Cooperativa Capitán Montoya y su par de Real del Padre, en San Rafael, con 984 y 1.130 domicilios respectivamente, y la Unión Vecinal de Servicios Públicos de Medrano, a cargo de otras 952 en Rivadavia.

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