Estudian cambios en la comunicación oficial

El primer paso sería ocupar el espacio vacante dejado por el alejamiento de Enrique "Pepe" Albistur de la Secretaría de Medios. Todavía no hay reemplazante elegido pero comenzaron a circular nombres de candidatos.
Un pequeño recuadro en la página 10 del diario Clarín de ayer fue la gota que colmó el vaso en el entorno presidencial. "El abuelo de Kirchner era usurero", rezaba el título de la nota que estaba ilustrada por una foto de Luis D’Elía y que reproducía la "curiosa defensa" del ex presidente por parte del piquetero ante la polémica por la compra de dos millones de dólares. El debate sobre la comunicación oficial se había incentivado en las últimas semanas, pero los llamados se multiplicaron durante el fin de semana. El temor que tienen en el Gobierno es que, frente a un año en el que se decidirán las candidaturas y, por lo tanto, la continuidad del matrimonio en el poder, la comunicación "no quede en mano de los D’Elía", como sucedió durante el conflicto con las entidades rurales en 2008.

Con un agravante: la pelea por la ley de medios corrió, acaso definitivamente, a varios de los grandes medios a la vereda de enfrente. Y están convencidos de que los ataques se incrementarán a medida que avance el año.

VACANTES. Dicen que Cristina convocó al secretario legal y técnico de la Presidencia y una de las personas de más confianza del matrimonio, Carlos Zannini, a discutir del tema junto a su esposo Néstor. Quiere tomar una decisión cuanto antes. Si es posible, esta misma semana.

Actualmente, la jefatura del área de comunicación del Gobierno está vacante. Su último titular, Pepe Albistur, tuvo que renunciar ante el avance en la Justicia de una causa por incompatibilidad (es dueño de una agencia de publicidad que opera con el Estado).

Operativamente, la Secretaría de Medios está en manos del subsecretario Alfredo "Corcho" Scocimarro, que además oficia de vocero de Néstor Kirchner. Cerca de él, en la Subsecretaría de Gestión de Medios sigue en su cargo el abogado Juan Ross. Sugestivamente, la Subsecretaría de Comunicación Estratégica también sigue vacante. La dependencia formal es del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.

Fernández ya tuvo un tropiezo en el área. Acercó al Gobierno a Maximiliano López, un amigo de él publicista, que ya había estado en el área bajo las órdenes de Miguel Núñez. Si bien Maximiliano fue varios días a la oficina que ocupaba Albistur en Balcarce 50, su nombramiento nunca vio la luz. A eso hay que sumarle la renuncia del periodista Martín Granovsky de la Agencia Estatal de Noticias Télam.

TRILOGÍA. Son tres los nombres que se escucharon por estos días para conducir la estratégica Secretaría de Medios: Héctor

Timerman, Gabriel Mariotto y Tristán Bauer. Algunos agregan nombres que viene de usinas más políticas, pero por el momento fueron descartados.

Los tres cuentan con la confianza absoluta del matrimonio. Esto es, pasaron por el doble filtro de Néstor y Cristina, y viceversa. Son considerados leales, inteligentes y respetados por el ambiente.

El mayor temor es no vestir a un santo desvistiendo a otro.

Timerman es, nada más ni nada menos, que el Embajador en los Estados Unidos. Mariotto está al frente de la autoridad de aplicación de la nueva ley de medios y es el interlocutor preferido de los medios regionales y comunitarios. Y Bauer, creador del exitoso Canal Encuentro, ahora preside el Sistema Nacional de Medios.

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