Estudian "aggiornar" el Código de ordenamiento territotial y de Edificación de la ciudad

Una comisión multisectorial se encuentra analizando los códigos sobre Ordenamiento Territorial y Uso del Suelo y de Edificación de La Plata. El objetivo de dicho análisis es actualizar reglas urbanísticas considerados "desajustados a la realidad" por los sectores vinculados a emprendimientos constructivos.
De acuerdo a un diagnóstico elaborado por la Comuna y que es compartido en gran medida por los colegios profesionales, entidades de la industria de la construcción e inmobiliarias con los que se firmó un acuerdo para el análisis de las ordenanzas vigentes, existen restricciones que no sólo ponen trabas a la actividad sino que además son "anacrónicas".

Lo que se busca es "aggiornar" las pautas que rigen para el desarrollo de algunos aspectos urbanos, según definieron al objetivo del proyecto las autoridades municipales. La ordenanza que regula la construcción -3.001- es de 1963, mientras que la norma sobre el ordenamiento y uso del suelo -9.231- se aprobó en 2000. "Son normativas viejas, demasiado celosas, que se deben flexibilizar para estar acorde con estos tiempos y con la realidad", sostuvo el director de Obras Particulares, Daniel Martínez.

Las principales modificaciones que se prevén buscan respetar la "preexistencia", un criterio que debido a las cambiantes exigencias de determinados indicadores urbanos en muchas situaciones no se siguió. Con los topes para las alturas, por caso, en el sector céntrico de la Ciudad hay edificios linderos con marcadas diferencias en los niveles alcanzados; la línea municipal en algunas zonas -concretamente en el último anillo del casco urbano- no se ha adoptado como medida estándar y muchas fachadas están retiradas hacia adentro de los lotes, corridas por un jardín delantero; y en barrios de la periferia por donde pasa un arroyo, aunque el curso de agua fue entubado, no se permite construir o encarar una ampliación.

Planeamiento municipal, en concordancia con los sectores vinculados a las iniciativas edilicias plantea evitar las limitaciones que, según los especialistas del área, sólo producen irregularidades y entorpecen a la hora de construir.

En esa misma línea también se está reviendo parte del articulado de la 9.231 que acota la localización de determinadas actividades, según el cual en algunas zonas del casco urbano se prohíbe instalar estudios profesionales o, como ocurre bien en las afueras de este partido -un ejemplo es la ruta 36 en su cruce con la 520-, no se autoriza la apertura de locales comerciales del rubro del kiosco.

"De hecho hay emprendimientos que existen en forma clandestina y entonces hay que corregir esas terribles exigencias y regularizar sus situaciones", explicó Martínez.

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