La estrategia para pinchar la bola inflacionaria

Después de un enero caliente en materia de precios, el Gobierno debate cómo frenar la disparada. Boudou quiere un dólar quieto y que la CGT acepte un tope a las subas salariales. El rol del nuevo BCRA y la reaparición de Moreno.
El Gobierno se prepara para apuntalar a Mercedes Marcó del Pont en la pelea contra la inflación, el mayor problema que depara la economía para 2010. La nueva jefa del Banco Central asumió con la idea heterodoxa de forzar a los bancos a que presten plata más barata a las empresas y así ampliar la oferta de bienes. Pero tras un enero caliente, con alzas del costo de vida que promediaron el 2% según las mediciones privadas, el matrimonio Kirchner procurará complementar ese impulso al crédito con más acuerdos de precios y un nuevo intento de fijar un tope a las negociaciones salariales. También tratará de mantener el dólar como "ancla", quieto o con subas mínimas, más en línea con lo que proponen Amado Boudou o Martín Redrado que con la visión de la flamante jefa del Central. De todos modos, las grandes empresas ya proyectan el año con el supuesto de que los precios crecerán al menos un 20 por ciento.

En 2009, si se toman las mediciones académicas o las privadas en vez de las del cuestionado INDEC, la Argentina estuvo entre los tres países del mundo con más inflación. Con sus particularidades, los otros dos fueron Venezuela y el Congo. La carestía local rondó el 15%, justo el doble de lo que marcaron las estadísticas oficiales.

Este año arrancó peor. En Buenos Aires City, el centro de estudios de la UBA donde recalaron varios de los técnicos desplazados por la intervención oficial del INDEC, calcularon que la inflación de enero llegó al 2,3 por ciento. El estudio Bein y la consultora Ecolatina también estimaron alzas superiores al 2 por ciento. Y encima pegan donde más duele: la asociación de consumidores Adelco informó un incremento del 3,1% en la canasta de alimentos cuyo valor mide desde hace quince años.

En ese contexto, algunos funcionarios nacionales buscan moderar el plan monetario heterodoxo de Marcó del Pont. Cerca del ministro de Economía, por caso, abonan la visión de que el impulso al crédito a tasas demasiado bajas puede ampliar la capacidad productiva en el mediano plazo, pero alimentar la inflación en lo inmediato. Deslizan que si el Central otorga más redescuentos (préstamos a los bancos) o relaja demasiado las exigencias de liquidez a las entidades que financien la producción, podría "sobrecalentar" la demanda y empujar hacia arriba los precios.

El equipo de Marcó del Pont prefiere la cautela. Fuentes de su entorno confirmaron ayer a Crítica de la Argentina que la economista tiene en carpeta esas medidas que Redrado resistía, pero que "todo se coordinará" con el Palacio de Hacienda. A tal punto que las reuniones del Consejo Económico –de momento sólo integrado por ella y Boudou– se harán "todas las veces que haga falta", y no sólo semanalmente.

ECONOMÍA ELECTORAL. Según confirmaron a este diario fuentes oficiales, el Gobierno consultó hace poco a varios encuestadores sobre el impacto en el humor popular de una eventual aceleración de la inflación y de un potencial frenazo en la economía derivado de las políticas de "enfriamiento" que podrían desplegarse para contenerla.

Las opiniones están divididas: algunos sostienen que la suba de los alimentos golpea al corazón del voto kirchnerista, en las clases medias y medias bajas. Otros, en cambio, aconsejaron evitar a toda costa el estancamiento del empleo, aun a costa de castigar el poder adquisitivo de los salarios. "Un desocupado nunca vota al oficialismo", recordaron.

Los economistas de la City ven con preocupación los primeros reclamos gremiales de recomposición salarial para este año, que fluctúan entre el 22 y el 25 por ciento. Más los alarma que se consolide la mecánica obrero-patronal de pactar salarios por sólo seis meses, lo cual a su juicio agudizaría la percepción general de que la inflación ya es galopante. El Gobierno acudirá una vez más a la cúpula de la CGT para contener los reclamos que se multiplican en la base de los gremios.

DÓLAR Y TASAS. El estudio Bein, uno de los más escuchados de la City porteña, prevé que el dólar valdrá $ 4,13 a fin de año. Es decir, menos del 7% más que ahora. En Economía también persiguen esa meta cambiaria, que evitaría encarecer los productos importados o los exportables que cotizan en moneda dura. A la vez aducen que el alza del billete verde debe ser inferior a las tasas de interés de los plazos fijos, para que los ahorristas no se dolaricen y potencien así la sangría de divisas. Marcó del Pont, en línea con el viceministro Roberto Feletti, preferiría que el dólar subiera tanto como lo hagan los precios, a fin de que la producción local no pierda competitividad externa. Es otra opción que Redrado rechazó sistemáticamente con la venia de Néstor Kirchner. "Ni siquiera los fabricantes de juguetes y de ropa vieron caer tanto su rentabilidad como para pedir que suba el dólar como protección", argumentaba hasta diciembre el ahora enemigo del oficialismo.

MORENO RECARGADO. "El problema de la carne es estacional y se va a resolver en un mes, cuando aparezca la hacienda que hubo que engordar en corrales por las lluvias". El secretario de Comercio, Guillermo Moreno, minimizó la disparada de los bifes ante dos docenas de ejecutivos de frigoríficos y supermercados que reunió anteayer a metros de su despacho. Pero desde la Rosada le pidieron que vuelva a ajustar las clavijas a los formadores de precios de la canasta básica, cuyas listas de precios liberó en noviembre.

Moreno también actuará mediante la oficina antimonopolios, que controla con tropa propia. Desde allí ordenó frenar la reciente suba de la TV por cable, aunque la Justicia aún no decidió si lo aceptará.

Lozano ratifica y el Central aclara

El diputado Claudio Lozano ratificó que, entre mañana y el martes, un grupo de 11 diputados opositores de centroizquierda formalizará una denuncia contra Martín Redrado y el directorio oficialista del Banco Central, a raíz de presuntas maniobras con bonos de la deuda que habrían beneficiado a los acreedores y acarreado pérdidas al ente por más de cinco mil millones de pesos. La denuncia fue adelantada ayer en exclusiva por Crítica de la Argentina y apunta a las compras de bonos del BCRA en 2008, que se habrían pactado a precios superiores a los de mercado. Fuentes de la línea técnica del organismo ratificaron que si bien Redrado ordenaba las adquisiciones, todas contaban con la venia del Directorio. También aclararon que siempre se guardó registro de las operaciones y que si se adquirieron bonos de largo plazo, lo cual cuestionan los denunciantes, fue porque "el objetivo no era alivianar los pagos más inmediatos sino inyectar liquidez a cambio de los papeles". Además, los técnicos puntualizaron que todas las compras de bonos y divisas son auditadas tanto internamente como por una consultora internacional.

Los interesados en Telecom Italia

Telecom Italia salió a negar que la lista de los potenciales compradores de su porción en Telecom Argentina se haya reducido a sólo dos, como informó el jueves la agencia Reuters en base a fuentes del mercado. La aclaración se dio en medio de la pelea por la expulsión de los italianos de la firma local, que el Gobierno exige desde que Telefónica de España tomó parte de sus acciones. Bajo la lupa oficial, eso configura un avance monopólico. "Hay un número de licitadores en las mismas condiciones. Por lo tanto, el proceso de definición de una short list (lista corta de interesados) sigue en curso", expresó la compañía en un comunicado.

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